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Blog de Moda Masculina Clásica
Style in a Classic Way

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    Estimados Aristócratas,

    Os dejo una entrevista sobre nuestro portal y la moda masculina y donde comparto espacio con profesionales de la moda como Nieves Álvarez, Scott Schuman, Carolina Herrera o Pierre Corthay.

    Al terminar la entrevista hay un apartado de comentarios en el cual os agradecería dejarais vuestros comentarios sobre vuestra conformidad o no con las repuestas.

    Muchas gracias

    El Aristócrata


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    Estimados Aristócratas,

    Os dejo una nueva entrevista que realizó Gonzalo Niederleytner y Gracia Rivas en su programa Edición Limitada de la cadena Gestiona Radio.

    Edición Limitada es uno de los pocos programas de radio que está enfocado a temas relacionados con la moda y estilo de vida. Además, tanto Gonzalo como Gracia son dos grandes entendidos y siempre resulta un privilegio compartir un rato con alguien que comparte tu pasión.

    Un saludo y espero que os guste.

    El Aristócrata


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    Jose Luis Díez Garde, periodista de GQ y alma mater de Esmoquinroom me realizó hace un par de semanas una entrevista con motivo del trabajo que publicó hace unos días en dicha revista bajo el título "¿Por qué vestimos mal en España?

    Aunque como es comprensible no se pudo hacer eco de la totalidad de la extensión de mis respuestas sí he querido compartir todas ellos con todos vosotros.


    1- ¿Cómo definirías el estilo de los españoles/madrileños?

    Soso, aburrido y de una gran timidez.

    Basta con acudir a un restaurante de negocios para observar como el caballero español no sale del traje azul o en su defecto de uno de color gris. Y son solo estos colores los que se visten independientemente de que sea de día, de noche, verano, invierno, se acuda a una representación de ópera, a una boda o se vaya sencillamente a la oficina.

    Y eso por no nombrar el talle de los trajes. Por norma general las chaquetas que visten los caballeros españoles quedan grandes y los pantalones prácticamente arrastran por el suelo.
    No obstante, Madrid es uno de los pocos sitios de nuestro país donde todavía es posible ver a algún caballero bien vestido.

    2- ¿Algo característico?

    Los malditos mocasines. No deja de ser sorprendente observar como hay caballeros que visten trajes francamente bien cortados pero que los hacen acompañar de castellanos tipo “Sebagos”. Esto destroza de un plumazo cualquier elegancia posible.

    El mocasín parece formar parte indisoluble del conjunto del 80% de los caballeros que visten con traje. ¿Tan complicado sería acompañar al traje de un Oxford oscuro?

    3- ¿Por qué no encontramos el rollo, los estilismos o el gusto por la moda que podemos ver en otros lugares?

    Sencillamente porque en nuestro país no hay cultura alguna sobre la moda pero tampoco ni siquiera por el buen vestir. En España se trata de pasar desapercibido. El destacar en la vestimenta es un riesgo que el caballero español no está dispuesto a asumir.

    ¿Cuántos caballeros saben en nuestro país que si las chaquetas se confeccionaron con un bolsillo a la altura del pecho es para lucir un pañuelo de bolsillo y no como un mero adorno?

    4- ¿Cuál sería la ciudad más elegante de España?

    En Madrid, Oviedo, Sevilla y Santander se viste mejor que la media española. No obstante, todavía es posible encontrar caballeros bien vestidos en cualquier ciudad española.

    Sin embargo, estamos a años luz de la forma de vestir de los señores de, por ejemplo, Nápoles, Florencia o del mismo Tokio. Y desgraciadamente de atenernos a lo que se ve en la calle esta distancia solo parece que vaya a aumentar y no, como a muchos nos gustaría, a reducirse.

    ¡Por más que nos pese en España los caballeros no visten bien!

    5- ¿A quién imitamos, si es que imitamos a alguien?

    ¿Imitar? ¡En España no sabríamos ni si quiera en quien fijarnos para imitar una determinada forma de vestir!.

    Hay una ignorancia tremenda sobre lo que es elegante y lo que no lo es. En nuestro país apenas hay referentes en los que fijarse; y los pocos que hay son a veces criticados sin piedad por la gran masa uniformada del traje azul marino y del mocasín.

    ¿Se imagina usted presentarse en una oficina en España vistiendo como lo hace el Duque de Feria o el Duque de Lugo? Seguro que nos sacarían cantares; lo cual no deja de ser una pena ya que en países como Italia esta conducta se aplaudiría.

    6- ¿Qué solución podemos dar para el estilo de los españoles?

    Difícil respuesta.

    Debe haber referentes en quienes fijarse y que los jóvenes quisieran imitar. Mientras nuestros políticos de primerísima línea se presenten ante el mundo vistiendo mocasines y con trajes dos tallas grandes o nuestros deportistas y actores más destacados lo hagan con trajes donde solo se valora la marca y no la calidad y la hechura de la prenda la cosa está más que complicada.

    Creo que es de vital importancia convencer a los jóvenes, y a los no tan jóvenes, de la importancia de nuestra imagen tanto en las relaciones personales como profesionales. En la mayoría de las ocasiones lo único que nuestro entorno ve de nosotros es un atuendo determinado y con dicho atuendo estaremos creando en su subconsciente una idea sobre quienes somos.

    Debemos convencer a la sociedad que para ser elegante no es necesario obsesionarse con las tendencias ni llenar nuestra ropa de grandes logos. La verdadera elegancia va mucho más allá; es solo sencillez y seguridad.

    7- ¿Hay algo que podamos definir como ‘el problema’?

    La falta de gusto y sensibilidad por lo bello. Y esto no aplica solo a la forma de vestir. El arte, en cualquiera de sus facetas, cada vez tiene menos seguidores.
    La “marquitis” a la que está sometida esta sociedad tampoco ayuda. Hay que demostrar a las generaciones más jóvenes que no merece la pena pagar por un traje, una camisa o unos zapatos los disparates que las casas de moda exigen por poner su marca. Sencillamente no lo valen. Por el contrario, los trabajos artesanales de camiseros, zapateros, sastres etc resultan además de ser más bellos también únicos y de una calidad infinitamente mayor.

    Un sencillo ejemplo. En Nápoles, debido a su tradición artesanal, son muchos los señores que no tienen ni un traje ni una camisa de confección. Y además en dichos trajes y camisas ni siquiera permiten que su sastre o camisero les ponga una etiqueta interior donde se diga la tela utilizada. Los protagonistas son ellos y no las marcas o los logos que tan tristemente se apoderan de la ropa de los caballeros españoles.

    8- ¿Nos gusta la moda a los españoles?¿Más que a las mujeres o lo seguimos viendo como algo femenino?

    Aunque la moda sigue siendo propiedad del género femenino, no solo en España sino también en todo el mundo, en nuestro país los caballeros cada día le prestan más atención. Si bien antes lo más normal es que fuera la madre o la mujer quien comprara la ropa al hijo o al marido, esto, afortunadamente, cada día es menos frecuente.

    Si hablamos solo de seguir las modas todavía el caballero español es muy reacio a ello. Es nuevamente su gran vergüenza, poca seguridad en sí mismo y en su estilo lo que hace que opte por combinaciones donde no arriesgue lo más mínimo.

    9- ¿Cuál es el estado de la moda masculina en nuestro país actualmente?

    Aunque me duela decirlo, la moda española de caballero es toda una desconocida. Sencillamente no existe.

    Si ya resulta francamente difícil que el español medio sea capaz de nombrar a un diseñador nacional, casi imposible sería que un extranjero hiciera lo propio. Basta con acudir al Pitti Uomo para ver que los diseñadores españoles no tienen cabida y que son mayoritariamente los italianos quienes dominan el mundo de la moda masculina.

    Y si la moda masculina española es lo que se nos muestra en el Ego o en la desconocida internacionalmente Pasarela Cibeles esta situación no parece que vaya a cambiar en un corto plazo.

    Seguramente con cierta ayuda institucional y nuevos talentos que nos vistieran y no intentaran disfrazarnos el panorama sería muy diferente.

    10- Históricamente, ¿cómo hemos vestido los españoles?¿Crees hemos evolucionado para bien?

    Yo no soy de los que piensan que todo tiempo pasado fue mejor y tampoco quiero dar la sensación en esta entrevista de ser pesimista pero hoy se viste peor que lo que se hacía antes. Yo visto vaqueros y polos como todo el mundo pero lo que nunca haría sería ir con ellos al teatro o a la opera; y hoy esto es una práctica de lo más frecuente. Antes al menos se cuidaba más el protocolo y ponerse una corbata no representaba como lo hace ahora ningún esfuerzo.
    Antes los caballeros se vestían tanto para uno mismo como para los demás. Se guardaban las formas. Hoy ya vestimos solo pensando en nuestra comodidad y olvidando que vestir de una determinada forma también es una muestra de respeto para los demás.

    Sinceramente creo que los caballeros Españoles estamos en disposición de vestir tan bien como los que más. Solo necesitamos “salir del armario” de la timidez y no avergonzarnos de vestir diferente a nuestro entorno.


    El Aristócrata

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    Estimados Aristócratas,

    Mientras termino de preparar un artículo sobre la sastrería napolitana os invito a escuchar la entrevista que me realizó Carlos Herrera en su programa Herrera en la onda.

    Tiene momentos muy graciosos que espero os arranquen una sonrisa.

    Un saludo y nos vemos nuevamente en unos días.

    El Aristócrata


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  • 12/18/11--08:52: LA SASTRERÍA NAPOLITANA
  • A lo largo de los años habéis sido muchos los que de manera abierta o a través de peticiones privadas reclamabais que se escribiera un artículo sobre la sastrería italiana y más concretamente sobre la sastrería Napolitana.

    Antes de entrar en profundidad a hablar de este tipo de sastrería es importante tener en cuenta que la sastrería Napolitana ya no es exclusiva de los sastres Napolitanos y que hoy al ser este estilo muy demandado sastres de otras ciudades, e incluso de otros países, practican también la técnica utilizada por los sastres napolitanos.

    Por ello, aunque todos podamos tener en mente una serie de diferencias básicas entre, por ejemplo, el estilo inglés e italiano es importante recordar que no siempre ciertas características son exclusivas de uno u otro corte. Es más, lo que hoy mucha gente denomina de forma genérica corte italiano no siempre coincide con el tipo de corte de ciudades como Milán o Roma.

    Igualmente, es importante no olvidar que en Nápoles e incluso en Roma hay tantos estilos como sastres existen y generalizar como hoy se hace sobre el corte napolitano, milanés o romano es dejar de lado muchas consideraciones.

    Y para terminar estas notas introductorias también hay que tener en cuenta que el trabajo del sastre evoluciona en el tiempo y que una chaqueta cosida hace quince años por, por ejemplo, Rubicciani diferirá bastante de la última chaqueta que abandonó su sastrería.



    La sastrería alemana y francesa


    Dicho todo esto, también es importante recordar a los más fervientes seguidores de la sastrería napolitana que al igual que en todos los países hay caballeros que cuidan con gran esmero su vestimenta también hay buenos sastres en prácticamente la totalidad de los países de la vieja Europa.

    Y quien no esté de acuerdo con esta afirmación le recomiendo que profundice en los requisitos y los años de experiencia que se exigen en Alemania para poder poner en la puerta de una sastrería las palabras Maestro Sastre.

    Mención aparte requiere Francia. No deja de ser curioso observar como en Francia, país que todavía ocupa la cúspide de la alta costura femenina, cada día resulta más difícil encontrar caballeros que vistan elegantemente de traje. Y eso que no hay que olvidar que en Paris en un tiempo atrás se establecieron muchos de los sastres y camiseros ingleses e italianos más reputados.

    Los mismos Henry Poole, Caraceni y Cifonelli y Hilditch & Key, abrieron todos en Paris aunque hoy excepto la casa italiana Cifonelli y el inigualable también italiano Camps De Luca ya nadie queda en Paris y los italianos, y la mayoría también de los ingleses, que fueron un día a Francia volvieron a su país sencillamente porque los caballeros franceses no demandaban ya sus servicios.




    Y todo ello sin olvidar que en Francia los caballeros llegaron a vestir francamente bien como atestigua la elegancia de actores de la talla Noiret, Belmondo o Gabin.

    Dicho todo esto, es de justicia admitir que hoy son el Reino Unido e Italia los dos países referentes a la hora de vestir.

    El denominado British Style tiene toda una historia detrás mientras que el denominado StileItaliano es algo reciente. Con total confianza podemos afirmar que Nápoles sin Savile Row no hubiera alcanzado las cotas de calidad y perfección con las que hoy cuentan sus principales sastrerías.

    Como ya dijimos en aquel artículo donde comparábamos el British Style con el Stile Italiano es de justicia admitir que si hoy hay una forma de vestir que traspasa fronteras esa es la italiana. Sin embargo, tampoco nadie debería dejar de admitir que si el estilo italiano y concretamente la sastrería napolitana ha alcanzado tales niveles de perfección es porque tenía donde fijarse y a partir de ahí crear ese estilo tan particular.




    El por qué de Nápoles y Londres

    Puede parecer lógico que la mayoría de los hombres mejor vestidos del Reino Unido se concentren en Londres. El poder económico de la capital inglesa así como el aglutinar muchos bancos tanto nacionales como extranjeros, despachos de abogados, sedes de multinacionales, auditoras, consultoras y otros lugares donde se cuida con especial esmero la forma de vestir ha hecho que desde hace dos siglos los más reputadas sastrerías y camiserías abrieran allí sus puertas.

    Sin embargo, algo que llama poderosamente la atención es el hecho de que independientemente de que ciudades como Milán o Turín hayan sido el centro financiero de Italia, sea precisamente una ciudad de poco más de un millón de habitantes la que mejor haya sabido guardar la tradición. Nápoles es hoy el referente del buen vestir y la Meca a la que acuden los caballeros más elegantes del mundo en busca de ese corte tan característico.

    Quizás el principal motivo de todo esto sea el hecho de que en Nápoles la tradición tenga, en todos los aspectos de su sociedad, mucha importancia. Solo como ejemplo apuntar que la gran mayoría de los caballeros napolitanos no entendería acudir a cenar a uno de esos lugares fashion que tanto abundan en las ciudades europeas y prefieran acudir a las Trattorias de toda la vida.




    No deja de ser igualmente curioso el que en Nápoles la camisería a medida esté más extendida que en cualquier otro sitio en el mundo y sus propios habitantes elijan acudir a la camisería a medida y no al RTW a la hora de comprar sus camisas. La camisería a medida está tan extendida en Nápoles que sus precios son francamente competitivos de compararse con los de las principales ciudades europeas.

    Es tal el poder de la tradición en Nápoles que es de los pocos sitios de Europa donde los caballeros todavía siguen yendo a las barberías y no a las peluquerías tal y como se conocen aquí.

    De la misma forma, a nadie le debería sorprender encontrar señores de 70 años que solo tengan en su armario trajes a medida. Y esto no es porque sean presumidos; es sencillamente porque así han sido siempre las cosas allí y para sus habitantes resulta inconcebible que fuera de otra forma.




    El comienzo de la sastrería Napolitana

    Durante los años dorados del vestir masculino, los años 30, la elegancia de Cary Grant (quien por cierto era también cliente de la sastrería romana Caraceni), de Fred Astaire o de David Niven se apodera de la gran pantalla y su manera de vestir es imitada, o al menos se intenta, por los caballeros de la época.

    Y es precisamente a partir de los años 30 donde el conocido hoy como estilo napolitano empieza a florecer.

    Es concretamente con la unión de los míticos sastres Attolini y Rubinacci cuando nace en los años 30 la archiconocida London House. Es concretamente la London House y otro sastre italiano hoy ya elevado a mito por los estudiosos de la aguja, Angelo Blasi, quienes empiezan a desestructurar las armadas chaquetas inglesas imprimiendo ese toque único que desde hace unos diez años atrás ha ganando la partida a los sastres de la Row.

    Para los amantes de este corte y reforzando la idea con la que abríamos este artículo de que no es bueno generalizar al hablar del corte napolitano apuntar que todavía hoy se dice que en Nápoles existen dos escuelas: la de Blasi y la de Attolini.

    La principal diferencia es que el corte de Blasi es algo más estrecho de hombros y su chaqueta algo más armada, más tipo inglesa, mientras que la hechura de Attolini es algo más ancha. Los seguidores de Attolini mantienen que fue él quien desestructuró la chaqueta de Blasi, le quitó las hombreras y empezó a coserla entretelas muy finas dando lugar a lo que hoy la gente evoca cuando piensa en un traje napolitano.



    Aunque el párrafo anterior podría hacer “correr chorros de sangre” entre los fervientes seguidores de una y otra corriente, lo que parece claro es que la sastrería italiana encontró en la alta sastrería inglesa el perfecto espejo en el que fijarse, imprimirle su propio estilo y crear un traje de una enorme comodidad.

    Comodidad que consiguen olvidándose del forro, prescindiendo o utilizando finísimos paddings y escogiendo solo telas de tacto exquisito así como de una enorme ligereza y elasticidad.

    Quien haya tenido la oportunidad de vestir uno de estos trajes habrá sentido la sensación de ir vestido de sport y no con traje alguno. El que apenas pesen los trajes resultantes y la facilidad de movimientos que permiten sus telas hacen que se adapte de forma totalmente natural al cuerpo. Esto hace que transmitan la sensación de ir, permitirme la expresión, como si se fuera con ropa de deporte. Y si lo que buscamos es esto hay que reconocer que como los Napolitanos ninguno.

    De Londres a Nápoles

    Si bien es de justicia admitir que desde hace ya diez años es la sastrería italiana y más concretamente la napolitana la que domina el mundo de la alta sastrería también lo es el hecho de que Nápoles no sería lo que hoy es sin, por un lado, un buen marketing y por otro Savile Row.




    Así por ejemplo, resulta apropiado recordar que el mismísimo Rubinacci envió a SR a un miembro de su familia para que aprendiera el trabajo de los sastres londinenses y lo exportara a la London House de Nápoles.

    También el sastre de Roma, Tommy Caraceni, fue enviado por su padre en los años 30 a Henry Poole para que entendiese y aprendiese la forma de trabajar de la que por aquel entonces era considerada una de las mejores sastrerías del mundo.

    Otro ejemplo fue Arturo Cifonelli quien aprendió la profesión de su padre Giuseppe en Roma pero en vez de quedarse en Roma también se marchó a SR. En 1911 decidió volver a Italia y en 1930 terminó abriendo su tienda en París; donde hoy todavía sigue esta sastrería.

    Si de los años 30 a los años 60, SR es el centro mundial de la más alta sastrería después de esta fecha se empiezan a invertir las tornas y la más actual y natural sastrería italiana gana año tras año más popularidad y los ojos de los consumidores de este arte que es la sastrería a medida empiezan a fijarse en ella.




    Sus principales características

    Los italianos han adaptado el estilo clásico inglés a los nuevos tiempos estilizándolo y desestructurándolo lo que ha dado lugar a lo que hoy se conoce popularmente como el estilo Napolitano.

    Este característico corte se diferencia por contar con apenas “relleno” o entretelas, no tener forro excepto en la las mangas y carecer de estructura. Si bien todas estas características se pueden encontrar en otras ciudades italianas con elevadas temperaturas seguramente sea el archi conocido hombro napolitano la nota más característica del estilo napolitano.

    Tampoco podemos olvidar esos tejidos de enorme ligereza y comodidad que nadie como sus sastres saben elegir para combatir las elevadas temperaturas de Nápoles. ¡Y eso que la gran mayoría de ellas todavía proceden del Reino Unido!

    Son precisamente estas características las que hacen tan atractivos y hasta objeto de culto los trajes que cortan las tijeras de los más aventajados sastres napolitanos. Sin embargo, antes de dar por bueno la idea generalizada de que la terminación de estos trajes es la más avanzada y la más exquisita es importante hacer alguna puntualización.

    El cliente de la sastrería más purista napolitana debe saber que estos trajes dan la sensación de estar más próximos a un conjunto de sport que a uno de chaqueta. El aspecto ligero del traje napolitano le quita formalidad y no deberíamos sorprendernos de escuchar de alguna voz autorizada que esto no es un traje y que además su construcción tiene mucho más de mito que de realidad.



    También es importante recordar que si la tela no es de una calidad excepcional y confeccionada pensando precisamente en que no será cosida con forro alguno es muy probable que termine arrugándose de forma rápida. Y por supuesto si no se acude a la cuna de esta sastrería es mejor asegurarse un buen corte de “la vieja escuela europea” que innovar este corte con uno de nuestros sastres.

    Este tipo de confección consigue resultados espectaculares con los trajes cruzados. Las DBJ tan demandadas y bien vestidas en el país de la pasta envuelven con una gran naturalidad y estilo a sus afortunados propietarios.

    Como acabamos de apuntar uno de los rasgos más característicos del estilo Napolitano es la forma en la que se cosen las mangas a los hombros. Apenas se forma el conocido popularmente como “chorizo” y tampoco se aprecia apenas la costura donde se unen el hombro y la manga.

    La terminación de la hombrera es redondeada. Igualmente, en muchos casos se aprecian pliegues a la altura de la costura del hombro. Esto último es así debido a que la chaqueta no cuenta con apenas hombrera y en la caída natural de la tela no queda más remedio que aparezcan éstas; algo que hoy hasta se exagera para reclamar el sello de “hombro napolitano”.




    A esto hay que unir que para ganar comodidad la extensión de la tela del brazo que se une con la hombrera es más larga que la del diámetro de la hombrera. Esto obliga al sastre a, con mucha pericia y siempre a mano ya que las máquinas de coser no permiten coser dos trozos de tela de diferente extensión, introducir el sobrante de la manga en el hombro. Es precisamente esto lo que hace que aparezcan en muchos casos esos pliegues de los que estamos hablando.

    Con todo esto se consigue una caída del hombro totalmente natural donde apenas se aprecia la existencia de la hombrera; entre otras cosas porque ya de por sí la propia hombrera es mucho más delgada de la que estamos aquí acostumbrados.

    Otra de sus características principales es que, guardando las diferencias, se asemeja en gran medida al corte del hombro de una camisa; lo que los sastres napolitanos denominan como spalla camicia.

    Es importante nuevamente mencionar que si bien ciertas características, como la ausencia de padding en la hombrera, son comunes a la mayoría de los sastres napolitanos, otras como la mayor o menor limpieza de líneas dependerá de cada casa.

    El no contar con forro les obliga a coser los bolsillos sobre la chaqueta en forma de parche, es decir, sobre la tela de la chaqueta y no con un bolsillo interior. Por eso es hoy tan frecuente observar como los sastres napolitanos han preferido dejar el interior de la chaqueta limpio, sin que se aprecie forro ninguno, y coser los bolsillos por fuera.

    Otras casas, también napolitanas, prefieren forrar solo los costados para poder coser tanto los bolsillos laterales como el del pecho en el interior de la chaqueta.




    ¿Qué sastrería es mejor la italiana o la inglesa?


    Sinceramente creo que quien mantenga una postura radical hacia una u otra sastrería se equivoca. Y se equivoca porque no hay una sola sastrería italiana o inglesa como tampoco hay un solo sastre en cada una de estas y porque también el trabajo de los sastres evoluciona.

    Además de todo esto, no podemos olvidar que un buen sastre está capacitado para hacer el corte que le pida su cliente. Y quien no esté de acuerdo con nosotros que se pase por Anderson & Sheppard y pida que le corten un Rubinacci. Seguro que se sorprendería con el resultado.

    Igualmente, a cada uno de nosotros nos puede gustar más uno u otro estilo y no por ello el otro corte es demasiado anticuado o por el contrario demasiado moderno. Si a todos nos gustara lo mismo creo, por ejemplo, que este blog no existiría.

    Para mí nuevamente la clave está en el cliente. Dependerá de él y de lo exigente que sea el que consiga un traje mejor terminado. Todos nos esmeramos más en nuestras profesiones cuando sabemos que a quien tenemos enfrente conoce la diferencia entre lo bueno y lo excepcional.

    Del Duque de Windsor, Fred Astaire, Cary Grant e incluso del mismísimo Príncipe Carlos han comentado sus sastres que eran clientes difíciles y que no se conformaban con cualquier cosa buscando siempre la perfección en la terminación de sus trajes.




    Decía Angelo Blasi: "personalmente no me interesa el cliente a quien se puede satisfacer fácilmente, ese que está inmediatamente contento con mi trabajo. Hay poca satisfacción con un cliente así. Por el contrario dame el cliente exigente. En una palabra alguien que sea igual de perfeccionista que yo y que me obligue a sacar todo mi talento y destreza”.

    Dicho esto y después de estudiar la sastrerñia napolitana creo que para calificarla de mejor o peor que la de otras ciudades es de vital importancia conocer nuestro concepto de traje y finalmente de lo que significa la palabra elegancia para nosotros.

    Conclusión

    Para todos esos lectores que me acusan de “no mojarme” con mi opinión en mis artículos decirles que sin quererme extender mucho yo diría que si lo que buscamos es limpieza de líneas, sobriedad, simplicidad, perfección, ausencia de arrugas y un traje que obedezca a los patrones clásicos de lo que debería ser un traje nuestra decisión debería ser la sastrería europea (inglesa, española, alemana o francesa).

    Si por el contrario lo que buscamos es comodidad, estilo, la máxima calidad de mano de obra, naturalidad, diseño, tejidos de calidad excepcional y súper ligeros así como desprender un cierto grado de desenfadamiento parece claro que nuestra opción debería ser la sastrería napolitana.

    O dicho de otra forma: la alta sastrería inglesa sigue siendo propietaria de la hechura más perfecta y de la atención al mínimo detalle mientras que la napolitana es única en diseño y en calidad de la mano de obra.


    Y después de todo esto lo más importante: ¿vosotros qué opináis?

    Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo

    El Aristócrata

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    Estimados Aristócratas,

    Mientras preparo el nuevo artículo quería compartir con vosotros una entrevista que le hizo GQ al gran Fred Astaire en el año 1957 donde habla sobre su concepto de elegancia y las modas que se imponían por aquel entonces.

    Fred Astaire ha sido la prueba fehaciente de que no es necesario contar con un físico privilegiado para destacar sobre aquellos caballeros mucho más aventajados.
    Espero que la disfrutéis:

    "I know that once in awhile I've been on lists of best-dressed men," says Fred Astaire, the famous star of stage and screen, "but it always comes as a surprise to me. I never think of myself as spic and span or all duded out—just as someone who wants to be comfortable and satisfy his own taste."

    Sitting his cool living-room above Beverly Hills, surrounded by its muted shades of green and gray, Astaire looks the part. He is dressed in a light pink shirt, tieless, with tan cotton slacks, gray-figured wool socks and dark brown suede shoes. A small gold "bit" pin holds the throat of his shirt together."

    "Of course," he says, "in my business you have to dress for the role. At home, I dress for myself."

    Astaire likes to think of himself as a conservative, inconspicuous dresser. He has his own ideas on what men should wear. He always has suits custom-tailored. Once he had it done in London, but now nearly all of them are worked up in a Beverly Hills shop at about $250 a copy. "As a kid," he recalled, "I used to abide by the judgment of Brooks Brothers in New York. I think I'm away from that now."

    Roughly reckoned, his wardrobe consists of two dress suits (rarely sued except in movies), a couple of dinner jackets, both double-breasted (with a single-breasted on "on the way"), and about 20 other suits. "I gave away about a half dozen the other day," he says. "I hate to see them hanging in the closet, unused." Added to this he has perhaps a dozen sport coats and a variety of gay flannel trousers and cotton slacks—"a couple of dozen leisure combinations."

    "I'm fairly careful about the tailoring," he says, "I usually take my suits back to the shop at least half a dozen times—too much shoulder or too loose or too tight. What I dislike is wearing a lot of material." He meditates for a moment. "I don't see any reason to carry all that extra cloth about," he adds.

    If has any preferences for a cloth, Astaire says that it is for a light silky cashmere of vicuna. "There's nothing that makes me feel quite as well as a light overcoat of dark blue vicuna," he says.

    His standard of taste in dressing is simple. "I just don't like a suit to stand out. I don't want someone looking twice at me and saying in an incredulous tone: 'What was that?'"
    Astaire does not care for the new Ivy League look. "I simply don't understand it," he says. "It may look well on some people, young ones, but it's terrible on me." He believes that his measure of male dress is basically British. "You have to give them credit. They have been very stable in their designing and tailoring. They hardly ever change."

    One of the present-day fashions that roils him is the prejudice against the double-breasted suit. "It's incredible how they have maligned that garment," Astaire declares. "Abroad, you will see three or four double-breasted suits to one single-breasted." For instance, he points out, he prefers the double-breasted dinner jacket—"for one thing, you don't have to wear a vest or that hideous invention, the cummerbund. And I can't comprehend red evening ties or fluffy shirt fronts or that sort of thing."

    In suitings, he prefers the sober colors such as dark blue, dark gray, and dark brown—"the only light color I like is light gray." He is also partial to stripes but he wants them at least an inch or an inch-and-a-half apart. "That's distinctly British," he says. "We go away from or toward them in styles, but we always seem to basically revolve around their ideas."

    Astaire is willing to confess that the East and the West are twain in fashion and have difficulty meeting on a common ground. "In Hollywood," he says, "you have big hats, long coats, brighter colors, insane combinations, and shirts that stick out over the pants. This has spread to the East but not yet, thank God, to the British."

    One of his horrors is the present condition of the male suit coat. He feels that this is the outstanding mistake that most men make in their appearance. "The coat should be just long enough to cover the rear," he states. "The way most of them are today, they nearly reach the knees. I put on one belonging to a friend about my size the other day and I swear it came down to my knees."

    Astaire admits that he has been told he has a good figure for fitting. He is inclined to be doubtful about it. "I don't think I look too well in suits," he says. "I'm really quite sloppy—casual, you know. I dress for myself and to feel relaxed." To this end, he possesses a couple of tweed coats in a small pattern of herringbone and one coat with a small gray-and-red plaid.

    On tailoring, he feels that all coats should have the British side-vents—"quite deep, about seven inches." He favors two-button jackets, although he used to be an addict of three-buttoners at the age of 20. "I only button one," he says, "and I think it looks better that way." His trousers are cuffed and inclined to be a little shorter than most—"I don't want them slopping over onto my shoes.

    Astaire often returns to his outspoken dislike of the present rage for "Ivy League" tailoring. "The unpadded shoulders, the three-buttoned long and boxy coat, the too-short, thin pants, and the thin ties with striped buttoned shirts in dark colors—well, I suppose this may go very well with some personalities but it's not for me. To me, all such look like TV producers. Maybe they want to." It seems amusing to Astaire to recall that when he was young such "outlandish" getups would have dubbed the wearers as "sissies"—but today the most extreme rigs of clothes are worn by the toughest gangs.

    As for his shirts—they cost him from $12 to $25—he sometimes has them custom-made but usually picks them up from the counter. Except for full dress, he likes a soft shirt front, and light colors in the pink, blue, and tan range. "Once in a long while I'll buy a striped shirt," he adds.

    He prefers a well-made buttoned cuff to French cuffs. In fact he never uses cufflinks except for formal dress, when he generally wears ruby-and-diamond studs and links or sapphire-and-diamond combinations. His daily jewelry is severely limited to a single gold-seal ring and the simples tie accessories.

    He has what seems to him to be a "thousand ties" but in reality only between 50 and 100. He likes a full tie, not the narrow ones. "I always like to use the Windsor knot," he says. As for the collars, he dislikes the tab and prefers the button-down and the wide-spread collar— braced by staves. "Once I used to wear bow ties," he says somewhat wistfully, "with polka-dots, too, and enjoyed it, but I've got away from that." He explains his aversion for the narrow tie with a smile: "I'm narrow enough myself, too narrow." He points out that thinness seems to destroy an essential quality of dress, its style, by misuse in ties or lapels. "Look at the thin rolled lapels with the double-breasted suits—they are atrocities."
    In his own ties, he prefers a dark color and a very small pattern. He has only a couple of striped ties, emblematic of the clubs to which he belongs.

    In the shoe department, Astaire possesses perhaps 50 pairs of professional dancing shoes and more than 20 pairs of his own. "It's really very economical to have that many," he asserts. "I have shoes today that are as good as when I bought them 20 years ago—and I assure you I have worn them many times." A few pairs are slightly large for his feet and Astaire wears two pairs of wool socks with them when he goes walking. All his shoes are custom-made in London.

    As for style and color, he prefers suede as a material and the loafer design. Most of his shoes, exclusive of the formal ones, are dark brown. "I don't have any evening pumps any more," he says. "I used to wear them 'way back. Now they're out of style. They were fun to wear but I don't see any chance of them coming back."

    "It's rather hard for me to judge the way I look," Astaire sighs. He has been critical of his appearance on the screen for so long—"I think my pants were a bit too short in my last picture"—that he thinks he has little standing in the clique of clothes vanity. For instance, he denies the canard that he blocks his own hats—"but I do stretch them a little." He has a stretcher at home and, often finding that a size seven hat fits him better than the usual 7 1/8, he buys it and stretches it. "I suppose I really take a size 7 and 1/6," he remarks.

    In hats, Astaire regrets the fact that he cannot wear a homburg. "I've always wanted to but never could," he asserts. He likes low crowns and fairly narrow brims (about 2 1/8 inches because "an eighth of an inch can make a lot of difference in a brim"). The hat band should be of normal width—"no wide ones, no high crowns, no wide brims." He wears them with an ordinary crease and abhors such developments as porkpies.

    Handkerchiefs should be flipped out and folded into the pocket with an appearance of casualness, Astaire thinks. He does not like the square or folded style, nor the puff type that he describes "like a range of the Andes." Once, on a TV show, Ed Sullivan came to him and begged him to put his coat kerchief in properly. Astaire obliged. "I think it set a new standard for Ed," he said. "At least he was still wearing it that way when he appeared weeks later on the show.'

    In the way of belts, Astaire likes to use silk handkerchiefs—purely for utilitarian purposes rather than theatrical. He has a 31-inch waist and loses pounds when he is dancing. The resilient silk allows him to draw his pants right. "I used to use old neckties for the same purpose but the handkerchiefs are better." At home he will use a belt, usually shoving the buckle to one side, "simply to get it out of the way."

    In all these items, Astaire sticks rigidly to his formula of inconspicuous color and exquisite cut.

    In his socks, Astaire allows himself a little leeway. He likes wool in preference to silk and cotton and never wears garters except, of course, when he is working in pictures. He is not too taken with synthetic fabrics of any kind. He is fond of some sort of pattern on his socks, based on a subdued background.

    He dislikes shorts of any kind in publics. He prefers double-breasted overcoats. He thinks that his fondness for not wearing ties may have been a sin in the past—"once I was tossed out of a place, I think on Catalina, for not wearing a tie. Nowadays they furnish you some hideous one to appease the other diners."

    Although he has several fur overcoats he never wears them—and he abhors fur trim of any kind. As for mohair or silk for dinner jackets, bright-colored or metallic-threaded coats—"good God, no! It hurts me to think about them." He points out that the trend to velvet cuffs and collars is a reprise of Edwardian styles and that he believes it will be ephemeral. He sees fancy vests in a short revival but believes they will subside and go away if no one looks. On the other hand, he is very fond of cardigan sweaters of all types.

    Asked about the so-called Calypso influence in sportswear, Astaire replied cheerily: "I sincerely trust that there is none whatsoever." As to the clothes in which he spends most of his time, Astaire pointed out that possibly these were his "sweat clothes," the slacks and sweaters in which he originates, practices, rehearses, and teaches his dances. "I must have dozens of these combinations," he adds, "but this is purely a necessary professional dress."

    His own preference for wear would be the ageless, conservative suiting, fabric, and color, complemented with shirt and tie each in its own distinctive small pattern or low-keyed color. The Astaire creed of dress is: "Be yourself—but don't be conspicuous."

    El Aristócrata

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    Estimados Aristócratas,

    Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Por ello como continuación a nuestro artículo sobre la sastrería Napolitana me gustaría compartir con vosotros un video avance de la película O´mast.

    ¡Son solo cinco minutos pero todos ellos de puro disfrute!.

    Feliz fin de semana.



    El Aristócrata

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    Estimados Aristócratas,

    Un paréntesis en nuestra serie de artículos sobre la sastrería napolitana para hacernos eco de la triste noticia del cierre definitivo de la centenaria sastrería gallega Iglesias.

    Aunque ya lo adelantó el sastre D. José Luis Iglesias al diario regional “La Voz de Galicia” hoy su homólogo nacional “El Mundo” lo ha confirmado definitivamente.

    Por ello hemos querido en modo de tributo hacernos eco de ambos artículos y mandar desde estas páginas un gran abrazo en forma de agradecimiento y respecto a quien con su gran amor a esta profesión ha ayudado a situar a la sastrería española en un altísimo nivel.

    D. José Luis Iglesias Rodríguez heredó el negocio que su bisabuelo, también sastre, inauguró en 1864 y desgraciadamente ha llegado el día en que su jubilación anuncia que después de cuarenta y cinco años dedicados a esta apasionante profesión se retira a descansar.
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    “La Voz de Galicia”:La tienda más antigua de A Coruña, con permiso de la farmacia Villar, cerrará sus puertas definitivamente a finales de febrero.

    José Luis Iglesias Rodríguez, bisnieto del fundador de la Sastrería Iglesias, considera que llegó el momento de la jubilación y, además, decidió donar los tesoros que conserva este singular establecimiento fundado en 1864, ¡hace 147 años! Es la más antigua de España.

    «Hace nueve años que mi mujer me pregunta ??¿cuándo piensas jubilarte???. Le fui contestando ??el año que viene??, pero ahora resulta que mi esposa hace cuatro días que se jubiló. Esto cambia las cosas, y además paso de los 65 años, llevo 45 trabajando, y 41 cotizados», argumenta José Luis desde la centenaria sastrería-museo de Riego de Agua que hace tres años fue distinguida por la Real Academia de Bellas Artes.

    «Quiero ser un jubilado feliz porque durante toda mi vida he sido consecuente conmigo mismo, como me enseñó mi padre». Pondrá así fin a más de siglo y medio de una historia que comenzó su bisabuelo cuando se vino a hacer la mili a A Coruña y lo convencieron para que montase una sastrería tras demostrar en el ejército su habilidad con las tijeras.

    No regresó a su Lalín natal y empezó la leyenda. El local quedará vacío en semanas, pero ¿qué hacer con las maquinas históricas con las que se elaboraron guerreras, levitas o chaquetas? ¿Dónde guardar el libro de contabilidad de 1901? ¿En qué lugar conservar los patrones? José Luis lo tiene claro. «Los voy a donar».

    «El día que me muera es posible que tiren con todo. Para mí este trabajo fue una pasión y no quiero arriesgar», apunta. Recibió la visita de Moncho Núñez, director del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, en el que pronto se mostrarán dos máquinas de comienzos de los años veinte, «una Gutmann para hacer ojales que está perfecta, hasta con la documentación y los planos, y otra Maimin de corte vertical, para cortar bloques de muchas telas», destaca Núñez.

    José Luis está en contacto con la Concejalía de Cultura y el Museo Militar para ubicar los otros fondos. «La gente me aconsejó que subastase por Internet, pero yo he vivido de vender trabajos, no de vender una plancha auténtica», sentencia.
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    “El Mundo”:Con casi 150 años de historia a sus espaldas y un "saber hacer" que ha vestido a varias generaciones, la sastrería Iglesias, "la más antigua de España" según su propietario, cierra sus puertas. Este templo referente de la moda ubicado en el centro de A Coruña y fundado en 1864 no encuentra relevo generacional.

    Se despide con nostalgia de tiempos mejores y en un acto de valentía cede sus tesoros al Ayuntamiento y al Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (Muncyt). La artesanía como forma de vida cobra sentido entre las paredes centenarias de este local. "Nosotros hacemos diseño", explica José Luis Iglesias, último descendiente de una saga familiar que hoy es ya una leyenda.


    El germen fue su bisabuelo, "un sastre de Lalín que iba de casa en casa con la máquina de la cabeza a cambio de manutención". Llegó destinado a A Coruña para hacer el servicio militar, comenzó cosiendo uniformes que se convirtieron en producto estrella de una sastrería establecida en el corazón viejo de la urbe. A su muerte dejó un capital de 50.000 pesetas de la época y tres viviendas.

    El negocio era ya imparable en un momento donde "sólo había tres o cuatro sastres en España de su categoría". Lo sucede el abuelo del actual regente, que vivió el gran momento de esplendor en los años 20. Por entonces, la sastrería daba trabajo a una veintena de personas y tenía delegaciones a lo largo de la geografía española, además de una escuela de formación.

    Polifacético, disciplinado e inquieto, Iglesias admite que "en el año 58 este país me caía espantosamente gordo". Emigró a París y en 1972 regresó a España. Entonces decide tomar las riendas de la sastrería y relevar a su padre en la firma."Me das una alegría", me dijo. "Me pude haber quedado en Francia pero me gustan los retos", subraya.

    Los sucesores del fundador trataron de mantener el principio de equilibrio que marcó su legado a pesar de los momentos difíciles y de las crisis como la de los 70 "que fue muy gorda y obligó a apretar costes". Además, la especialidad en confección de trajes militares fue un "hándicap" negativo que obligó a José Luis a renovarse y ampliar público tras la muerte de su padre. "Aquí no hay publicidad, pero aún así yo al Corte Inglés le gané clientes", admite.


    Lleva 22 años trabajando sólo en su taller. "La sastrería se ha ido porque no hay quien trabaje. El oficio de sastre ha desaparecido", cuenta con resignación. "En Galicia y en el norte había sastres muy buenos, incluso muchos que no tenían establecimiento propio", recuerda.

    Cada uno de sus trajes, que aún sigue cosiendo, cuesta 2.400 euros. En su elaboración José Luis invierte 12 días de trabajo en los que cuida los detalles al máximo. Las telas de la mejor calidad proceden de Reino Unido y Cataluña.

    El diseño racionalista de la sastrería, que conserva su aspecto original, le valió un reconocimiento de la Real Academia de Bellas Artes. El local no es propio y aunque se ha planteado la posibilidad de convertirlo en museo nadie se quiere hacer cargo económicamente.

    Al Archivo Histórico del Ayuntamiento le ha cedido una selección de litografías, láminas y patrones. La sastrería guarda patrones personalizados de todos sus clientes. La parte trasera del viejo inmueble esconde un taller con largas mesas donde un día cosían sin descanso sus empleados, hoy vacías. Allí sobreviven una máquina Guttman americana de hacer ojales de 1918, una Singer de la misma época o una Maimin de corte vertical que donará al Muncyt, pendiente de apertura en A Coruña.

    El maestro muestra orgulloso el libro de la 'Minister´s Cutting Academy' de Londres, la academia de referencia en el arte de la sastrería donde se formó su padre, y que conserva como "la biblia" del oficio. En el escritorio, donde su abuelo cuadraba las cuentas del negocio, guarda reliquias inverosímiles como los negativos de los anuncios de publicidad que la sastrería proyectaba en los cines de Galicia. "Mi abuelo era fuerza viva en A Coruña", admite orgulloso señalando una instantánea de su antepasado en la inauguración del tranvía de Sada.


    Un busto de 1872 de cartón piedra observa fijamente al visitante. Es la parte desmembrada de un maniquí que fue guardia civil, cabo o general para mostrar las confecciones del taller. Un establecimiento elevado ya a la categoría de institución y que marcó un hito de elegancia y clase en la vestimenta de aquellos caballeros del siglo XX.
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    He de reconocer que tras la lectura nuevamente de ambos reportajes me ha entrado un poco de morriña y he vuelto a ojear la obra maestra de Herrera- Hervas “Exacto, técnica de costura” donde a final del mismo se apunta:

    “EN EL PROBADOR: Además de probar, use el probador para hablar y convencer al cliente de la necesidad social de vestir bien. Háblele de nuevos tejidos, Detállele cuidadosamente los puntos esenciales del traje que estén bien hechos. Usted hace bien las cosas pero, ¿las ve el cliente? ¿Disfruta el cliente igual que usted de la bondad de su corte? No le importe decírselo, que él note la diferencia de su trabajo cuidado, a otro que no lo es; que comprenda la dificultad de su artesano oficio y de esta forma valore su trabajo.”

    Descanse de ese más que merecido descanso Maestro Iglesias.

    El Aristócrata

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    Queridos Aristócratas,

    Para concluir esta serie de artículos dedicados a la sastrería napolitana hemos estado con una de las casas responsables de haber elevado esta sastrería a cotas de calidad y estilo insospechadas.

    La sastrería La Vera Sartoria Napoletana de Orazio Luciano es sin lugar a dudas uno de los más claros exponentes de lo que hoy se denomina coloquialmente estilo napolitano. A través de esta entrevista, su hijo Pino Luciano comparte con nosotros los comienzos de su padre así como nos cuenta el concepto que de la palabra “estilo” tiene La Vera Sartoria Napoletana. Todo esto sin olvidar profundizar en las características que han hecho mundialmente conocido y deseado al traje de chaqueta napolitano.

    Para los lectores que en otras ocasiones nos han mostrado su malestar con las entrevistas publicadas en la lengua original de los entrevistados hemos traducido la misma al español. Sin embargo, para aquellos otros que quieran sacar todo el sentido de la misma también hemos decidido publicarla en italiano.

    Antes de que empecéis con su lectura quiero agradecer la traducción desinteresada del texto a D. Elio Vélez. Igualmente, quiero reconocer el esfuerzo de D. Francisco Holzer por haber hecho posible esta entrevista.

    Espero que la disfrutéis.

    Responde Pino Luciano, encargado de Luciano SRL junto con su padre Orazio:

    1. ¿Podría contarnos algunos antecedentes sobre la historia de Luciano, y comentarnos un poco sobre su experiencia como sastre a lo largo de todos estos años?
    La nuestra es una empresa que nace de una pasión. La pasión de mi padre Orazio, quien desde pequeño se fascinó por la sastrería del abuelo, por el olor de las telas, por las jornadas laboriosas del taller y allí comienza a soñar.

    En la década de 1950 inicia su aprendizaje en sastrería hasta que creó un pequeño taller y, luego, una auténtica fábrica propia en la década de 1950. Fue durante esos años que juntos hemos trabajado para convertirnos en los embajadores de la moda napolitana en el mundo, al mismo tiempo que hemos creado una red comercial moderna e internacional.

    Hoy la empresa confirma su decisión por este trabajo, propone colecciones de altísima calidad al mismo tiempo que ofrece un producto excelente en el modelado, en los tejidos y en la confección. Ofrece, pues, un servicio de calidad previo y posterior a la venta. Detrás de este suceso está sobretodo la dedicación y el empeño de personas sencillas, enamoradas de su propio trabajo.

    Orazio Luciano La Vera Sartoria Napoletana es hoy una marca que significa tradición; pero también, innovación. Los procesos que conducen a la realización de una prenda de calidad son múltiples y sofisticados, dirigidos con profesionalismo por cerca de 30 colaboradores.

    El corte hecho a mano, la selección de los revestimientos, el planchado realizado primero con la prensa y, luego, con la plancha caliente y un trapo húmedo según la tradición artesanal. El resultado es una prenda de manufactura excelsa con las típicas mangas a mappina, los acabados con hilo y aguja, los interiores suaves.

    2. ¿Qué hace tan especial un traje de Orazio?
    Seguramente su suavidad. El secreto de nuestras prendas está, como es sabido, en la construcción de la chaqueta, desestructurada, como lo requiere la tradición napolitana. Con solo tocarla se siente que se trata de una prenda hecha a mano, con puntos de costura delicados y flexibles, los cuales hacen a la prenda más confortable. Además están las mangas a mappina y el típico ojal con forma de pipa que vuelve a cada prenda reconocible.

    Las reglas sartoriales son seguidas atentamente por la firma, la cual produce trajes cocidos a mano con maestría y experiencia, con hilos de prima calidad. Fantasías clásicas y, obviamente, acabados sartoriales.

    3. ¿Cuáles son las principales diferencias entre un traje de Savile Row y uno de Orazio?
    Las prendas de Savile Row las podemos definir como de un estilo construido, pesado, a decir “artificial”. Están lejos de un modelado moderno como el nuestro, que desea vestir a un hombre amante de la elegancia, pero que no desea parecer formal y recargado por el traje.

    4. ¿A quiénes considera los mejores sastres del mundo?
    La sastrería napolitana es ciertamente la mejor del mundo y, además, podemos decir que nosotros estamos entre los mejores de dicho ámbito. Esto porque preservamos de la mejor manera la tradición napolitana no solo en la práctica, sino también en los valores

    Para contar nuestra historia y el suceso de la sastrería napolitana hemos publicado el libro Una vita un misura, donde se comprende cómo la sastrería es una escuela de instrucción de la misma manera que lo fue para mí.

    El sacrificio, la determinación, la seriedad, el profesionalismo y también la pasión infinita por la elegancia, por las telas, por los detalles. Esto porque, no obstante la tecnología, el tiempo corre siempre más veloz y nosotros tenemos la sensación de que hay valores que son firmes porque forman parte del ser humano.

    5. ¿Cuáles son los factores claves que mejor definen el estilo napolitano?
    En el pasado pero también en la actualidad, quien viste una chaqueta napolitana se reconoce desde lejos, porque se nota cómo la prenda se ha adaptado al cuerpo con naturaleza, casi como una segunda piel. La ligereza es su característica principal y quien puede hacer la prenda suave resulta celebrado por los entendedores.

    Mi padre Orazio observa el taller cada día para garantizar el respeto de este regla fundamental en todas las delicadas fases de elaboración. Aún hoy tiene consigo su viejo dedal como recuerdo de sus orígenes y como amuleto de la suerte en nuestra aventura internacional, en la cual nos sentimos embajadores de la elegancia napolitana para el mundo.

    6. ¿Cuál es su opinión sobre la manera de vestir de los caballeros españoles? ¿Qué piensa que deberían mejorar? ¿Cuál es su opinión, hablando con franqueza, sobre el trabajo de nuestros sastres?
    Se trata de escuelas de producción diferentes. La escuela napolitana está entre las más conocidas del mundo porque ha sabido combinar el concepto de elegancia con el de comodidad.
    La atención de las exigencias del cliente y el cuidado por los detalles son seguramente el secreto di toda escuela sartorial de éxito.

    7. ¿Quiénes son o han sido los caballeros más elegantes en la historia del vestido?
    Considero a Agnelli como uno de los hombres más elegantes de todos los tiempos. Su estilo inconfundible ha sido admirado en Italia y el mundo. En la escena actual, en cambio, diría que Luca Cordero di Montezemolo ha heredado su estilo. Se trata de hombres que han unido al éxito personal un atractivo de elegancia y encanto innatos.

    8. ¿Cómo describiría la palabra estilo?
    No podría darle una definición simple. Puedo decir, en cambio, que se trata de un modo de ser. No basta un traje bello o la justa combinación de colores, tener estilo significa tener carácter, personalidad. Nacemos con él o no…
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    Risponde Pino Luciano, a capo della Luciano srl con suo padre Orazio

    1. Can you give us some background about Luciano history and a little bit about your tailor work experience all these years?

    La nostra è un’azienda che nasce da una passione. La passione di mio padre Orazio che da piccolo resta affascinato dalla sartoria del nonno, dall’odore delle stoffe, dalle giornate operose del laboratorio e lì inizia a sognare. Negli anni ’50 inizia la sua gavetta in sartoria fino a creare un piccolo laboratorio e poi una vera e propria azienda negli anni ’90. È stato in quegli anni che, insieme, ci siamo adoperati per divenire ambasciatori della moda napoletana nel mondo, creando una rete commerciale moderna e internazionale.

    Oggi l’azienda conferma la sua dedizione per questo lavoro, propone collezioni di altissima qualità offrendo un prodotto eccellente nella modellistica, nei tessuti, nella lavorazione ma anche un servizio di qualità pre e postvendita. Dietro questo successo c’è soprattutto la dedizione e l’impegno di persone semplici innamorate del proprio lavoro.

    Orazio Luciano La Vera Sartoria Napoletana è oggi un marchio che significa tradizione ma anche innovazione. I processi che conducono alla realizzazione di un capo di qualità sono molteplici e sofisticati, gestiti con professionalità da circa 30 collaboratori.


    Il taglio fatto a mano, la selezione delle fodere, la stiratura eseguita prima con le presse, poi con ferro caldo e panno umido secondo la tradizione artigianale. Ne viene fuori un capo dalla manifattura eccelsa con le tipiche maniche a mappina, le rifiniture con ago e filo, gli interni morbidissimi.



    2. What makes so especial an Orazio suit?
    Sicuramente la sua morbidezza. Il segreto dei nostri capi è, come noto, nella costruzione della giacca, destrutturata, come richiede la tradizione napoletana. Già toccandolo si sente che si tratta di un capo realizzato a mano, con punti di cucitura delicati e flessibili, che redono il capo sempre confortevole. E poi ci sono la manica a mappina e la tipica asoletta a pipa che rendono ogni capo riconoscibile.

    Le regole sartoriali sono seguite attentamente dall’azienda, che produce abiti cuciti a mano con maestria ed esperienza con filati di prima scelta. Fantasie classiche e ovviamente rifiniture sartoriali.

    3. What are the main different from a Savile Row suit and an Orazio one?

    I capi di Savile Row possiamo definirli dallo stile costruito, pesante, “artificiale” dire. Sono lontani da una modellistica moderna come la nostra, che vuole vestire un uomo che ama l’eleganza ma non vuole apparire troppo “formale” e appesantito dall’abito.



    4. Who do you consider to be the best tailors in the World?
    La sartoria napoletana è certamente la migliore al mondo e noi possiamo dirci tra i migliori sul campo, perché preserviamo al meglio la tradizione partenopea, non solo nella pratica ma anche nei valori.

    Per raccontare la nostra storia e il successo della sartoria napoletana abbiamo anche prodotto il libro: “Una vita un misura”, in cui si comprende come la sartoria sia una scuola di insegnamento, proprio come lo è stato per me.


    Il sacrificio, la determinazione, la serietà, la professionalità e poi la passione infinita per l’eleganza, per le stoffe, per i dettagli. Questo perché, nonostante la tecnologia, il tempo che corre sempre più veloce, abbiamo la sensazione che ci sono valori che restano fermi perché fanno parte dell’essere umano.

    5. What are the key factors that better define the Neapolitan style?
    In passato ma anche oggi chi veste una giacca napoletana si riconosce già da lontano, perchè si nota come il capo sia adagiato al corpo con naturalezza, quasi come una seconda pelle. La leggerezza è la sua caratteristica principale e chi riesce a rendere il capo morbido e fine viene celebrato dagli intenditori.


    Mio padre Orazio segue il laboratorio ogni giorno per garantire il rispetto di questa regola fondamentale in tutte le delicate fasi di lavorazione.

    Ancora oggi ha sempre con sé il suo vecchio ditale come ricordo delle sue origini e come portafortuna in questa nostra avventura internazionale in cui ci sentiamo ambasciatori dell’eleganza napoletana nel mondo.



    6. What is your opinion about the way Spanish gentlemen dress? What do you think should be improved? What is your opinion, frankly speaking, about our tailors work?

    Si tratta di scuole di produzione differenti. La scuola napoletana è tra le più note al mondo perché è riuscita ad unire al concetto di eleganza quello di comodità.


    L’attenzione alle esigenze del cliente e la cura dei dettagli sono sicuramente il segreto di ogni scuola sartoriale di successo.

    7. Who are or have been the most elegant gentlemen in men dress history?
    Ritengo Agnelli uno degli uomini più eleganti di tutti i tempi. Il suo inconfondibile stile è stato ammirato in Italia e nel mondo. Nel panorama odierno, invece, direi Luca Cordero di Montezemolo che ha ereditato il suo stile. Si tratta di uomini che hanno unito al successo personale un allure di eleganza e charme innati.



    8. How would you describe the word “style”?
    Non potrei darne una semplice definizione, posso dire invece che si tratta di un modo d’essere. Non basta un bell’abito o il giusto abbinamento di colori, avere stile significa avere carattere, personalità. Ci si nasce o nulla…

    Espero que os haya gustado.

    El Aristócrata

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    Estimados Aristócratas,

    Es todo un placer comunicaros dos noticias que estoy convencido marcarán un antes y un después en la vida de esta página.

    La primera es la proyección de la película O´mast para todos los miembros de El Aristócrata el próximo día 28 de marzo . Durante dicha proyección podremos disfrutar del trabajo de los más afamados sastres napolitanos así como de una preciosa música. Aunque la película está grabada enteramente en italiano esta cuenta con subtítulos en inglés lo que facilitará la comprensión de la misma.

    Concluida la película algunos de los más reputados sastres españoles comentarán las particularidades del a veces controvertido corte napolitano. Igualmente, podremos disfrutar, observar y tocar prendas confeccionadas en los talleres más reputados nacionales.

    Una vez concluido el debate se procederá a la creación del Club de El Aristócrata.

    Este Club, único en su categoría en España, emulando en cierta medida a los Clubs ingleses tendrá como objetivo el que sus miembros a través de reuniones periódicas compartan sus inquietudes por el buen vestir y por ese estilo de vida que siempre ha estado presente de una forma u otra en esta página.

    Como explicaremos durante su presentación, es nuestra intención que, por ejemplo, personajes de relevancia mundial en este terreno se desplacen a Madrid para que nos den a conocer de primera mano su trabajo. No obstante, esto será solo el aperitivo de lo que el Club de El Aristócrata pretende abarcar ya que como os haremos saber durante la creación del mismo sus posibilidades son casi ilimitadas.

    A todos aquellos que queráis compartir con nosotros estos dos importantes acontecimientos en la vida de www.elaristocrata.com os emplazaros para el próximo 28 de marzo a las 19:30 en la sede de la Asociación de Sastres de España, La Confianza, sito en la Calle Fuencarral 45 de Madrid.

    Nos vemos allí.

    El Aristócrata

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    Estimados Aristócratas,

    Debido a la respuesta masiva que la proyección del documental O´Mast y la creación de El Club de El Aristócrata han recibido por parte de muchos de vosotros nos vemos obligados a cambiar el sitio del evento y celebrar la reunión en el Hotel Intercontinental situado en el Paseo de la Castellana nº 49 de Madrid.

    El día miércoles 28 y la hora las 19:30 permanecen inalterados.

    Un fuerte abrazo

    El Aristócrata

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    A medida que se aproximaban las 7 y media de la tarde, hora de la cita, se hacía patente la continua llegada al recibidor del Hotel de muchos anónimos caballeros de notoria presencia buscando la sala del encuentro en un hotel, el Intercontinental de Madrid, que se convirtió en último momento en un marco perfecto para un acontecimiento singular. Los asistentes fueros tomando asiento y se apreciaba un denso ambiente de incontenida elegancia.

    Tras una ligera demora sobre el horario previsto, es de agradecer la paciente espera de las más de sesenta personas que asistieron al evento, tomó la palabra el Presidente del Club, conocidos por todos por el pseudónimo de el Aristócrata, que compartía la mesa de ponentes con D. Manuel Núñez, Presidente de la Asociación de Sastres de España y a quien D. José María Reillo, Presidente de Honor del Club, cedió la presidencia de la mesa, y con el vicepresidente del Club El Aristócrata, D. Lucio Rivas Clemot. Por cuestiones personales el Secretario del Club, el Sr. Matías Martinez, albaceteño en cuya familia ha habido tres generaciones de sastres, no pudo asistir. En la presentación se puso de relieve, según palabras de El Aristócrata, que la enorme popularidad del blog había obligado a la creación de este Club para mantener la esencia de la más purista elegancia. Presentó a los integrantes de la mesa y señaló como se iba a desarrollar el acto, apuntando los objetivos que persigue esta ya realidad que es el Club de El Aristócrata. Posteriormente tomó la palabra el vicepresidente, D. Lucio Rivas Clemot, para brevemente dirigirse a los asistentes indicando el concepto de elegancia que persigue el Club. Pasó a continuación, a relatar los fines del mismo.
    Ciertamente esa exposición de los objetivos, siempre necesaria en la creación de cualquier organización asociativa, se comprobó posteriormente que en el presente caso no hubiera sido imprescindible, toda vez que la inercia del interesantísimo coloquio que se celebró al final del acto, condujo de forma espontánea a demostrarnos a todos que los nos dimos cita en el evento, que no resulta necesario dirigir ni marcar fines a un acto como el celebrado ayer cuando la sintonía de los asistentes era tan palpable.
    En el presente caso dicha sintonía se pudo apreciar de manera evidente cuando quedó demostrado que las inquietudes que los asistentes exteriorizaban eran las mismas que nos han conducido a la creación del Club. Por ello la satisfacción que se vislumbraba en los interesados en estos primeros balbuceos del proyecto, era todo un positivo presagio. Inmediatamente después se proyectó la película O’Mast, interesantísimo documental sobre la sastrería napolitana, que no dejó a nadie indiferente.
    Tras su emisión se vivió un interesantísimo coloquio, moderado por la mesa de ponentes y con la participación de los asistentes, entre los que se encontraban muchos de los mejores sastres de España, destacando, no sólo por sus interesantes intervenciones D. José María Reíllo o El Sr. Manuel Calvo de Mora, sino también por lucir una impecable y muy elegante vestimenta.
    La participación de otros sastres como el Sr. Octavio Hernández, el Sr. Daniel Sánchez Caro, el Sr. Isidoro o el Sr. Gonzalo Larraínzar hicieron de la puesta de largo de este Club todo un deleite para los oídos. Prestigiosos camiseros como la Sra. Carmen Olave o el Sr. Mariano Arroyo no quisieron tampoco perderse las más de tres horas que duró el acto.
    Los asistentes, a medida que el debate se desarrollaba en intensos terrenos técnicos, fueron conscientes que nos encontrábamos en un apasionante foro, y que el objeto del debate pasó de unas interesantes explicaciones sobre el detalle de la sastrería de la que hacen alarde los napolitanos, a convertirse en unas maestras clases de sastrería.
    La docta lección magistral corrió a cargo de los sastres más veteranos, pero no podemos pasar por alto la inestimable participación de jóvenes sastres, como D. Joaquín Fernández de la sastrería Langa, quien llevó dos trajes de impoluta factura que estaba ejecutando para unos jóvenes clientes.
    Del mismo modo tuvo D. José María Reíllo el detalle de traer una chaqueta que estaba haciendo, cuya estructura era muy similar a la de las chaquetas que los sastres napolitanos ejecutaban en la filmación y exhibir con detalle a los asistentes los pormenores de la misma.
    Sin duda hubiéramos seguido todos allí por mucho más tiempo, intercambiando opiniones, conversando animadamente con elegantes asistentes, ilustres sastres y apasionados aristócratas que, por fin, veíamos como podíamos compartir nuestra pasión por la elegancia y el buen gusto en el vestir con más personas. Por fin éramos conscientes que ya no estábamos solos tras los fríos, distantes y, en ocasiones, anónimos comentarios de un blog que consiguió unir a los caballeros más elegantes de este país. Por fin el Club El Aristócrata era una realidad.
    Para todos aquellos que no pudieron asistir pero que estén interesados en formar parte de este club se ruega que antes del 15 de Abril rellenen el documento que podrán encontrar a continuación y lo envíen a la siguiente dirección de correo electrónico: secretariaclubelaristocrata@gmail.com.
    Será durante la tercera semana de Abril cuando solo a aquellos miembros registrados se les informará sobre los pasos a seguir para ser miembro del Club de El Aristócrata.

    Lucio Rivas Clemot
    Vicepresidente del Club de El Aristócrata

    PD El formulario se debe imprimir, rellenar y enviar escaneado antes del 15 de Abril a la dirección secretariaclubelaristocrata@gmail.com


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    Estimados amigos,

    Con motivo de la reciente creación del Club Privado El Aristócrata ayer nos realizaron una entrevista en la cadena Cope (minuto 40) que quizás responda a algunas de las preguntas que nos habéis estado haciendo a través de mensajes privados.

    Aprovecho para recordaros que el próximo domingo 15 de abril termina el plazo para hacerse miembro del Club El Aristócrata. A partir de entonces se necesitará contar con la recomendación de tres miembros en activo para pasar a formar parte del mismo.

     
    Un saludo
    El Aristócrata

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    Estimados Aristócratas,

    Como sabéis en escasa horas (domingo 15 de abril de 2012 24:00 horas GMT+2) termina el plazo para hacerse miembro del Club Privado de El Aristócrata.

    Todos aquellos que hayan mandado el formulario debidamente cumplimentado serán contactados desde la Secretaría del Club a lo largo de la semana que viene para completar el proceso de alta. Igualmente, recibirán una copia de los estatus que regirán, siendo consecuentemente de obligada aceptación y observancia, todas las actividades que desde el Club se lleven a cabo.

    Sin otro particular y agradeciendo el enorme interés que esta iniciativa ha despertado os dejo la última entrevista que con motivo de la creación del Club de El Aristócrata nos realizaron en el programa Es Moda de la cadena de radio esRadio.


    El Aristócrata

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    Si bien durante las últimas semanas nos hemos centrado en el excitante mundo de la sastrería a medida, este mes queremos traer a esta página otra prenda donde la palabra bespoke alcanza su máximo esplendor y de esta manera volver sobre uno de los temas que más gustan, o mejor dicho apasionan, a los seguidores del buen vestir: la zapatería.

    Y como somos muchos lo que pensamos que no hay marca que pueda igualar en diseño y calidad lo que los más reputados artesanos hacen con sus propias manos nos hemos desplazo hasta una preciosa tienda en el corazón de Londres para compartir una apasionante tarde con quien representa la esencia de la más alta zapatería a medida: Jonathan Lobb; tataranieto de John Lobb; fundador en 1866 de la mítica casa inglesa de mismo nombre.

    John Lobb nació en 1829 en Cornwall desde donde años más tarde marcha a Londres para aprender el oficio de zapatero. Poco tiempo después decide viajar a Australia desde donde realiza las botas de esos mineros que por aquel entonces centraban sus esperanzas en encontrar oro. Con ya un bagaje importante como zapatero decide regresar a Londres donde en 1866 abre su primera tienda en el número 296 de Regent Street.

    Su enorme destreza y reputación le hacen merecedor de ser elegido el zapatero oficial del Rey Eduardo VII, Príncipe de Gales, labor por la que recibe su primera distinción Real (Royal Warrant). Sin embargo, esta no sería la única distinción que recibiría la histórica casa zapatera al alzarse con otra distinción Real de “his Royal Highness The Duke of Edinburgh” varios años después.
    Si bien hoy son ya muchos los caballeros que asocian el nombre de John Lobb al del grupo francés Hermes, al haber adquirido dicho grupo la marca inglesa en 1976, el artículo que hoy os traemos a estas páginas no estaría a la altura de los lectores de El Aristócrata si habláramos de los zapatos que bajo el hospicio de Hermes la marca John Lobb fabrica y vende en sus tiendas en todo el mundo.

    Por el contrario, hemos querido hacer justicia al purismo que desde sus comienzos esta página ha hecho gala y centrarnos en el trabajo que desde el mítico número 9 de St. James´s Street sigue haciendo la quinta generación de Lobbs.

    Como acabamos de apuntar, Hermes compró la marca John Lobb en 1976 y hoy todas las tiendas que John Lobb tiene repartidas por todo el mundo; incluida la de París, son propiedad del grupo francés.

    Todas menos una. Y esa una es la que todavía regenta la familia Lobb y sigue perteneciendo a los Lobbs tanto como lo hacía la primera tienda de 1866 de Regent Street. Esta tienda donde Jonathan Lobb desempeña su trabajo de zapatero artesano no tiene relación alguna accionarial, ni de ninguna otra índole, con Hermes.
    Y es obviamente a ese pequeño museo de St James´s al que todo amante de esta casa con más de 150 años de historia debería ir de querer contar con un par de zapatos artesanos con el sello original de John Lobb. Y como no podía seguramente ser de otra manera fue allí donde nos desplazamos para entrevistar a una leyenda viva de la zapatería artesanal.

    Hoy las adquisiciones que de marcas centenarias han realizado los grandes grupos de moda ha hecho que el “savoir faire” de muchas pequeñas pero irrepetibles casas artesanales haya dejado paso a las exigencias de los balances de las grandes corporaciones. Esto ha hecho que hoy los zapatos que antes solo los fabricaban las manos de unos pocos pero cualificados artesanos sean ya producidos en grandes fábricas para dar respuesta a las necesidades económicas de estos grandes grupos de moda.

    Y John Lobb no ha sido una excepción. Atrás quedaron los años donde quien quisiese hacerse con unos Lobb sabía que solo tenía la opción de encargárselos a medida; algo que por otro lado me imagino que era la única intención del afortunado cliente de la casa.

    Hoy por el contrario su nuevo dueño Hermes tiene claro que si bien mantener unos buenos estándares de calidad es importante también lo es vender el mayor número posible de pares de zapatos.

    Por ello, Hermes no dudó ya en 1982 en lanzar su primera colección RTW y abrir boutiques de la marca en las principales ciudades del mundo. Indudablemente, la democratización de la marca dio sus frutos y el número de pares vendidos aumentó en gran medida obligando a Hermes a abrir una fábrica en 1994 en la ciudad zapatera por excelencia, Northampton, desde donde hoy fabrica la línea RTW de John Lobb.
    A pesar de que hoy todas las tiendas de John Lobb, a excepción de la de nuestro entrevistado, son propiedad de Hermes (esto incluye por supuesto a la de París del 32 de rue de Mogador donde sí es posible encargarse un verdadero par de zapatos bespoke, a la de Jermyn Street y a todas otras donde se vende su línea RTW) la Aldea del 9 de St. James´s Street sigue resistiendo los envites del tiempo, las modas, el dinero y sigue fabricando solo zapatos a medida y bajo una marca, John Lobb, muy diferente a la usada por el grupo francés.

    “estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor...

    Jonathan Lobb responde a El Aristócrata: 

    1. ¿Cuál es exactamente su relación con el Sr. John Lobb, fundador en 1866 de John Lobb?

    John Lobb era mi tatarabuelo, el abuelo de mi abuelo. Esto me convierte en la quinta generación de Lobb que trabajan en el negocio familiar. John Lobb nació en 1829. La creación de la firma data de 1849. El primer local en Londres se abrió en Regent Street en 1866.

     2. ¿Desde entonces, cómo ha conseguido su familia mantenerse en el negocio de la zapatería a medida tantos años? 

    Siempre nos hemos centrado en mantener los estándares más altos de artesanía así como el de los materiales ofreciendo a nuestros clientes un buen servicio y prestando atención a los detalles.
    3. ¿Cuáles han sido los mayores retos a fecha de hoy?

    Mantener dichos estándares es un esfuerzo constante. Dar respuesta a los retos a los que todo negocio se enfrenta en cualquier tipo de economía-como esta última crisis financiera es otro retro muy importante.  

    4. Los antiguos maestros zapateros solían decir que para poder ser considerado como un verdadero artesano zapatero tenías que ser capaz de hacer a mano unas buenas botas de caña alta. La mayoría de los amantes de las botas a medida consideran las hechas por Lobb como simplemente las mejores. Además no nos sorprende que una de las dos distinciones reales que posee John Lobb les fuera o concedida precisamente por haber sido el responsable de las botas del Príncipe de Gales. ¿Cuál ha sido el impacto real de las botas a medida en la historia de John Lobb y en su reputación? ¿Qué es lo que hace que las botas a medida de John Lobb sean tan deseadas y especiales?

    Un zapatero será considerado como mejor artesano si efectivamente es capaz de hacer a mano tanto unas buenas botas como unos zapatos ya que se requiere de una destreza adicional. En Lobb, aplicamos los mismos estándares de calidad tanto a nuestras botas como a nuestros zapatos.

    Si bien seguimos poseyendo el título de “Bootmaker” es bueno recordar que cuando se creó la casa era muchísimo más frecuente que los caballeros llevaran botas que zapatos. De hecho, la mayoría del trabajo hecho por los zapateros de entonces recaía en la elaboración de botas. Hoy en día es cada vez más difícil encontrar botas hechas según los más altos estándares tradicionales de calidad.

    5. ¿Qué han supuesto el modelo William y el mocasín Lopez en la historia de John Lobb?

    Se trata en ambos casos de modelos John Lobb de la línea RTW (de confección; no a medida). Los zapatos de RTW han sido desarrollados por John Lobb Paris que forma parte del grupo Hermes.

    Hermes se hizo con la tienda de Paris de John Lobb en 1976. Esta tienda fue abierta en 1902 por William Hunter Lobb, hijo del fundador. Uno de sus tres hijos, William Lobb, mi abuelo pasó un tiempo considerable trabajando en dicha tienda de París. El modelo William, zapato caracterizado por su doble hebilla, lo creó precisamente él y consecuentemente adquirió su nombre.

    El modelo Lopez es un mocasín que nosotros nos referimos a él como una slipper noruega. Me temo que no se de donde viene el nombre de Lopez aunque me consta que este modelo era muy popular en el mercado americano.
    6. John Lobb fue adquirido por Hermes en 1976 pero sin embargo la tienda de John Lobb de St. James Street sigue siendo propiedad de la familia Lobb y no del grupo francés. Todos vimos como el Príncipe Carlos visitó su tienda recientemente pero nunca ha hecho lo propio con la de Paris. ¿Significa esto que el “savoir faire” y la verdadera historia de Lobb sigue siendo propiedad principalmente de la tienda de St. James´s Street?

    La tienda de Paris cambió de propiedad en 1976 continuando vendiendo zapatos con el nombre de la familia. Esta tienda tiene su propia historia que data de su apertura en 1902.

    El Príncipe de Gales visitó la tienda de St. James´s ya que nosotros seguimos sirviendo a su Casa y son poseedores de la distinción Real. La distinción se concedió a John Hunter Lobb de John Lobb Ltd., Bootmakers. La visita se organizó para reconocer el servicio a la Casa Real de los poseedores de la distinción Real. Solo tres casas en el Oeste de Londres fueron visitadas. Después de dicha visita Su Alteza Real el Príncipe Carlos recibió a todos los poseedores de la distinción Real en el Palacio de St James´s.  

    7. Hay algunas marcas como Patek Philippe o Rolls Royce que son consideradas en su campo como las mejores del mundo. ¿Qué siente usted cuando los clientes de zapatería a medida dicen que hasta que no tienes un par de zapatos a medida de John Lobb no sabes el verdadero significado de “bespoke”?

    Que tienen razón
    8. ¿De qué manera ha cambiado el proceso de realización de sus zapatos a medida desde 1863?

    El proceso no ha cambiado en medida alguna.

    9. ¿Qué modelo de John Lobb ha sido su top ventas en estos más de 150 años? 

    Imposible de decir; si bien el clásico oxford de cordones sigue siendo muy popular.

    10. Si no estamos equivocados solo en su tienda de St. James y más recientemente también en la de Paris podemos encontrar zapatos a medida hechos como antiguamente. ¿No cree usted que el ofrecer un servicio a medida en otras tiendas de Lobb repartidas por todo el mundo, donde al cliente un vendedor se limita a tomar unas medidas para llamarle una vez le llegan los zapatos en la caja, puede ir contra la reputación de la marca? 

    El servicio a medida ha sido ofrecido tanto en Paris como en Londres desde 1902. No estoy seguro que es lo que quiere decir con su pregunta. El servicio bespoke y el RTW son ambos de lo que ahora se llama la Marca. En todos los zapatos a medida se deben tomar las medidas al cliente y deben contar con la aprobación del cliente.
    11. Últimamente hemos visto como casas de renombre internacional y con mucha historia como Church´s, Berluti o incluso Lobb han sido adquiridas por grandes grupos de moda, han abierto tiendas por todo el mundo y han pasado a producirse en fábricas. Sin embargo, al mismo tiempo también hemos observado como pequeñas casas zapateras pero realmente artesanales como Stefano Bemer, Laszlo Vass o Pierre Corthay son más populares que nunca. ¿Ve alguna relación entre estos dos hechos?

    El negocio de los zapatos “made to meause” parece encajar mejor en pequeñas firmas independientes.

    12. John Lobb tiene tres líneas diferentes de zapatos: los RTW, los MTM y los bespoke. Los RTW los fabrican en la fábrica de Northampton y los bespoke en su tienda y solo por sus artesanos. ¿Nos podría decir algo más de los zapatos MTM de Lobb? ¿Cuáles son sus particularidades?

    Nuestros zapatos bespoke los hace un número reducido de artesanos capacitados que han aprendido el oficio durante muchos años. Los tres oficios principales en la realización de un zapato a medida son el hormero, el cortador y el montador-aparador.

    13. ¿Qué diferencias principales hay entre los modelos RTW de John Lobb y los de otras reputadas marcas como Edward Green o Gaziano & Girling?

    Me temo que no tengo el conocimiento suficiente de los zapatos de estas marcas para dar una respuesta.
    14. ¿Está de acuerdo con la frase “el marrón es el nuevo negro”? De ser así, ¿piensa que podremos ver zapatos marrones en el Reino Unido incluso a la noche o en ocasiones formales como bodas? 

    No se la respuesta a esta pregunta pero al parecer zapatos no muy formales se visten con bastante frecuencia en ocasiones formales.

    15. ¿Cuáles son esos cinco pares de zapatos que todo amante de la zapatería debería tener?

    Difícil de decir. Zapatos de cordones tanto para ocasiones formales como para las algo menos formales. Zapatos del día a día para la ciudad y el campo, por ejemplo, unos zapatos tipo Navy cut con suelas de cuero o de goma para el tiempo más adverso. Algún modelo casual tipo mocasín y otros informales para vestir fuera de casa y unas slippers tipo Albert para la casa.

    16. Sabemos de su relación con nuestro país, concretamente con la ciudad de Bilbao. ¿Qué es lo que más le gusta de Bilbao? ¿Con qué frecuencia nos visita?

    Familia y amigos. Dos o tres veces al año.

    17. Como sabe España, concretamente ciudades como Elche, Almansa o Palma de Mallorca, tiene una larga tradición zapatera pero, sin embargo, los españoles no le dan mucha importancia a sus zapatos y no les importa gastarse varios miles de euros en sus trajes para luego comprar zapatos americanos baratos y de baja calidad. ¿Cuál sería su mensaje para ellos?

    Soy de la opinión de que lleva tiempo apreciar todo lo que aportan un buen par de zapatos hechos a medida.
    Jonathan Lobb answers to El Aristócrata

     1. What is your family’s relationship with John Lobb, founder of John Lobb in 1866? 

    John Lobb is my great great grandfather, my grandfather’s grandfather. This makes me the fifth generation of Lobb’s to be working in the family business. John Lobb was born in 1829.

    We date we set for the establishment of the firm is 1849. The first premises in London opened in 1866 in Regent Street  

    2. Since then, how have your family managed to stay on the bespoke shoe business for so many years?

    We have always focused on maintaining the highest possible level of craftsmanship and materials, providing good service to our customers and paying attention to the details.

    3. What have been the main challenges up to date?

    Maintaining the above is a constant endeavour. Responding to the challenges that all businesses face in every economy – financial crises being the latest.
    4. Old shoe makers used to say that in order to be considered as a real artesian on the shoe making industry you had to be able to make by hand a good pair of long boots.. Most shoe lovers consider your bespoke boots as just the best ones. In addition to this and not to our surprise one of the two Royal Warrants that John Lobb holds comes from being Prince of Wales official bootmaker. What has been the real impact on John Lobb history and reputation of your bespoke boots? What make John Lobb bespoke boots so special and desired?

    You would certainly be considered a more skilled craftsman if you can make good quality hand made boots as well as shoes, as additional skills need to be learnt We apply the same standards to our boot making as we do our shoe making.

    Though we retain the title Bootmaker it is worth remembering that at the time the firm was founded it was far more common to wear boots than shoes. Thus the majority of the work done by bootmakers was in fact the making of boots. These days it is increasingly difficult to find boots that are made to a high standard in the traditional way.  

    5. What have the William and the Lopez loafer models meant in the history of John Lobb?

    Both of these names are used to describe ready made John Lobb shoes. The ready made range of shoes has been developed by John Lobb in Paris, which is a part of the Hermes group. Hermes took over the shop in Paris in 1976.

    The shop itself was opened in 1902 by William Hunter Lobb, the son of the founder. One of his three sons, William Lobb, my grandfather, spent a considerable amount of time working in Paris at the shop. The William style, which we would describe as double strap monk shoe, was created by him and subsequently took his name.

    The Lopez style is a slip on shoe which we describe as a Norwegian slipper. I’m afraid I do not know how the name Lopez was conceived. Though I do know that the style itself was very popular with the American market.
    6. Your brand was bought by Hermes in 1976 but your shop at St. James Street is still being operated only by your family but no by the French group. We have all seen that Prince Charles has visited your shop recently but not the French one. Does it mean that the “savoir faire” and the real history of Lobb still remains mainly on the James Street shop?

    The shop in Paris changed ownership in 1976 and they continued to sell shoes under the family name. The shop itself has a history dating back to its opening in 1902.

    The Prince Of Wales visited our shop in St James’s as we continue to serve his household and are Royal Warrant Holders. The Warrant itself is granted to John Hunter Lobb of John Lobb Ltd, Bootmakers.

    His visit was part of an organized event which recognized the service of all his Warrant Holders. Three firms in the West End of London were visited followed by a reception for all Warrant Holders to HRH Prince Charles at St James’s Palace.

    7. There are a few brands like Patek Philippe or Rolls Royce that are considered in their field as the best ones worldwide. How do you feel when bespoke clients say that until you do not own a pair of bespoke John Lobb shoes you do not know what bespoke means?

    That is a fair statement.
    8. How has the process of making a pair of bespoke shoes changed at Lobb from 1863 to date?

    The process has not changed.

    9. Which John Lobb model has been your top seller in these more than a hundred and fifty years? 

    Impossible to say but the classic lace oxford remains popular today.

     10. If we are not wrong only in your shop in St. James and more recently in the Paris one you can get bespoke shoes as in the old days. Don´t you think it can go against the brand reputation to offer bespoke services in other shops where the client only gets his feet measured by a seller and he is not called again until his shoes are finished and packaged in a box? 

    The bespoke service has been offered both in Paris and London since 1902. I am not sure what your question means. The bespoke service and the Ready made shoes are both part of what is now called the Brand. All bespoke shoes need to be fitted and approved by customers.  

    11. Lately, we have seen how very reputable and old brands like Church´s, Berluti or even Lobb have been bought by big fashion groups, they have opened stores all around the world and they have gone into factory production. On the other hand, we have seen that small but real handmade shoes like those made by Stefano Bemer, Laszlo Vass or Pierre Corthay are as popular as ever. Do you see any relationship between these two facts?

    The business of making made to measure shoes does seem better suited to small independent firms.
    12. John Lobb has three different lines: RTW, MTM and bespoke. RTW shoes are made in the Northampton factory and bespoke shoe in your shop and only by your artisans. Can you then please tell us a little bit more about Lobb made to measure shoes? What are their particularities?

    Our bespoke shoes are made by a small number of skilled craftsmen who have been learning their trade for many years. The three basic skills involved in the making of the shoes are those employed by the last maker, closer and maker.

    13. Regarding the RTW models, what makes them different from other top brands like Edward Green or Gaziano & Girling?

    I’m afraid I do not know enough about the RTW made by these companies.  

    14. Do you agree with the sentence “brown is the new black”? If so, do you think that we will see brown shoes in the UK even at night or at formal occasions like weddings?

    I don’t know the answer to this, but it would seem that less formal shoes are quite often worn on formal occasions.

    15. Which would be those five pairs of shoes that every shoe lover should own? 

    Difficult to say. Lace dress shoes for formal and less formal occasions. Every day shoes for wear in the town and the country, say Navy cut styled shoes with leather soles, or rubber soles for wetter weather. Casual slip on shoes for informal wear outside the home and Albert style slippers for wear inside the home.

    16. We know you have a close relationship with our country, particularly with Bilbao. What do you enjoy from our country? How often do you visit us?

    Family and friends 2 -3 times a year
    17. As you know Spain has a very long tradition making shoes in places like Elche, Almansa or Palma de Mallorca. Nevertheless, Spanish gentlemen do not pay much attention to their shoes and they do not mind spending several thousand in their suits but they then buy cheap and low quality American shoes. What would be your message to them?

    It does I think take more time to appreciate the full benefit of a made to measure pair of shoes.

    Y para terminar quiero compartir con vosotros un video donde John Hunter Lobb, padre de Jonathan, habla de la historia de la casa al mismo tiempo que vemos el proceso de confección de sus famosos zapatos a medida.
     
    El Aristócrata

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    Desde hace ya algunas semanas el habernos hecho eco del trabajo de, desde mi punto de vista, auténticos artistas de la aguja y del gouger no ha sido recibido de la misma forma por los lectores de esta página.

    Al parecer, el recurrir a la sastrería napolitana y a la zapatería inglesa para traer a estas páginas lo que muchos consideran como dos de las corrientes más perfeccionistas, ha sido entendido como un espaldarazo al trabajo de nuestros sastres y zapateros. Y nada más lejos de la realidad.

    Si quisimos compartir con todos vosotros la historia y las características del tan actual traje napolitano, incluyendo una entrevista al sastre D. Orazio Luciano, así como la tradición y la máxima expresión del calzado a medida, representado por la centenaria casa John Lobb, fue sencillamente porque pensábamos, y pensamos, que encontrar semejante perfección y calidad en nuestro país no es fácil; sobre todo si hablamos de zapatería a medida.

    Esto no significa que seamos de la opinión de que en nuestro país no haya artesanos que de querer, y de contar con un cliente exigente, no pudieran hacer el mismo tipo de chaqueta desarmada o la misma caja de pantalón que los no pocas veces sobrevalorados sastres italianos.

    Y la prueba de ello la tenemos en el trabajo que este mes traemos a nuestras páginas: el del camisero D. Mariano Arroyo Langa y el del sastre D. Joaquín Fernández Prats.

    D. Mariano, como coloquialmente le llaman los clientes que con él llevan cosiéndose sus camisas durante más de sesenta años, es de las pocas autoridades que todavía quedan en vida en su oficio en nuestro país.

    D. Mariano, tras pasar veintidós años en la conocida casa camisera Burgos, siguió durante los siguientes diez perfeccionando su técnica desde las dependencias de Gregorio Cristóbal. Con ya casi treinta cinco años a sus espaldas de camisero no duda en abrir su propia camisería para desde ella imprimir su toque personal a su trabajo sin por ello dejar de plasmar en sus camisas la técnica aprendida y perfeccionada durante todos estos años. Y desde entonces Langa ha pasado a la historia de la verdadera camisería a medida de este país.

    Hoy no hay amante de la camisería a medida que no se haya dejado seducir además de por su increíble pericia con la aguja también por su afable y educada conversación. Sin lugar a dudas ambas cualidades le han ayudado para haber superado todos los vaivenes del destino y poder presumir de llevar la friolera de treinta años al mando de la camisería Langa.

    En total sesenta y dos años de camisero que le han valido para que su trabajo haya sido el elegido por personajes tan conocidos como Julio Iglesias o Florentino Pérez y de otros tan elegantes como Gary Cooper, Arturo Fernández o Sean Connery.

    D. Joaquín Fernández Prats, quien con apenas treinta seis años ha entregado ya más de quince a la aguja y a la tijera, acompaña a D. Mariano, como cabeza visible de la sección de sastrería a medida de Langa. Su poco interés por los estudios y su pasión temprana por este oficio le llevó directo a los talleres donde por aquel entonces las más conocidas sastrerías externalizaban gran parte de su trabajo.

    Durante estos años, Joaquín ha pasado por sastrerías como la de Rafael y Salvador o como la de Pedro Muñoz. Tras estos quince años de “aprendiz” y tras perder Langa a su sastre de cabecera Joaquín se presentó en Langa decidido a seguir atendiendo, de la mano de D. Mariano, tanto a sus antiguos clientes como a los apasionados del buen hacer de Don Mariano Langa. Y después de un año y medio cortando y cosiendo desde Langa y tras la respuesta masiva de los clientes de la casa parece que le quedan muchos años por delante de cosechar éxitos desde Félix Boix.

    Independientemente de que busquemos una teba para este verano, una corbata tipo knitted, una camisa RTW o un pañuelo de bolsillo rematado a mano, la visita a Langa es obligada. No obstante, a pesar de su más que interesante oferta en ropa de vestir masculina, serán los amantes de la camisería y de la sastrería a medida los que más disfrutarán de su visita.

    Somos muchos los que además de disfrutar comprando una nueva camisa o un nuevo traje saboreamos también esa conversación con el responsable del establecimiento cuando este conoce su trabajo y su producto mucho mejor que nosotros. Y eso es lo que la mayoría de los lectores experimentarán de dejarse caer por este templo de la camisería a medida.

    Es francamente gratificante compartir una tranquila conversación con Don Mariano. Su exquisita educación le impide recomendarte de entrada esa tela que desde el primer minuto de conversación D. Mariano sabe que es exactamente la que entraste buscando.

    Sin embargo y a pesar del espacio que deja al cliente para que tranquilamente este se deleite con el amplio muestrario de telas que ha acompañado a Langa a lo largo de sus treinta años de existencia, D. Mariano, siempre con una sonrisa de complicidad, va guiando al cliente hasta que éste encuentra la composición y el diseño que su subconsciente tenía identificada pero que la variedad de muestrarios le impedía identificar de entrada.

    Si al principio D. Mariano nos mostrará las telas y los diseños que durante más años han llenado los armarios de sus clientes más fieles, el más exigente amante de la alta camisería no debería dejar de preguntar sus telas preferidas de Alumo, Sea Island o Acorn. Conforme lo haga, D. Mariano empezará a enseñarle muestrarios de las telas que solo saca a esos clientes familiarizados con los términos super 200´s, dos cabos, 2x2 etc.

    La toma de medidas la realiza el propio D. Mariano con la misma naturalidad e informalidad que con la que aconsejaba a su cliente sobre la composición de la tela más adecuada para afrontar el calor del verano o sobre el diseño más recomendable para acompañar a un chaqué en ese día especial.

    Durante la realización de este artículo tuve la suerte de coincidir con un cliente quien vestía de esmoquin con relativa frecuencia y buscaba una nueva camisa para una botonadura de más de cincuenta años heredada de un antepasado. Debo reconocer que me sorprendió el comprobar como sobre la mesa de muestras D. Mariano le descubría unos segundos después más de cerca de cuarenta modelos de piqués y de pleats.

    Tras la toma de medidas, se nos preguntará por el tipo de cuello preferido y no habrá inconveniente alguno en confeccionarnos uno en anchura, forma, abertura y contorno de picos acorde con las preferencias de ese cliente concreto.

    Una de las principales características diferenciadoras del trabajo de D. Mariano es que a diferencia de otras camiserías donde el cliente se limita a recoger su camisa una vez terminada, en Langa le llamarán para hacerle una prueba intermedia antes de serle entregada definitivamente.

    Esta prueba intermedia no es un mero trámite ya que es raro que D. Mariano no aprecie un pequeño error que le obligue a descoser enteramente la camisa para volverla a coser con los nuevos retoques ya incorporados. Y la gran mayoría de las veces lo hace sin que ni siquiera se lo pida el cliente y sin que este nunca lo llegue a saber. Durante la prueba de una de las camisas yo mismo pude apreciar como cuando fui a recoger la camisa final el cuello termo-fijado inicial había sido remplazado por uno almidonado como bien D. M Mariano adivinó era mi deseo.

    Ni que decir tiene que detalles como que casen los dibujos en las diferentes costuras, incluidos los de la cartera, el que la camisa se remate a mano en sus faldones, refuerzos en la unión del delantero con el trasero, grabado de iniciales etc. son obligados en esta casa. Si estos detalles hablan del mimo con el que el personal de Langa remata las camisas, sus ojales no tienen parangón en la camisería española. El mimo con el que las costureras rematan a mano los ojales reivindican la afirmación de Oscar Wilde de que “un ojal realmente bien hecho, es el único vínculo entre el arte y la naturaleza”.

    Siempre es de agradecer el observar como el ojal es totalmente cubierto por un hilo que no deja ver, ni siquiera con una lupa, trozo de tela alguna entre las diferentes puntadas.

    Como en toda camisería que se precie, en Langa nos harán un patrón con nuestra primera camisa que se modificará conforme nos vayan ajustando esta. De no experimentar perdidas o aumento de peso, en posteriores ocasiones bastará escoger una nueva tela y esperar unas semanas para que nos llamen a probarnos la nueva camisa. La posibilidad de contar con un patrón que refleje todas y cada una de nuestras medidas es una práctica muy poco seguida hoy en día por muchas pseudo-camiserías y representa una gran ventaja en términos de comodidad de convertirnos en cliente de la casa.

    También, como es costumbre en cualquier camisería a medida de prestigio, se guardará una referencia de la tela de nuestra camisa para en el caso de que se nos estropeen los puños o el cuello estos sean remplazados por unos nuevos de idéntica tela y de esta forma poder volver a disfrutar de nuestra camisa como si fuera su primer día.

    Si nuestro deseo es hacer acompañar nuestra camisa de unos calzoncillos a juego bastará con indicar nuestro corte preferido a D. Mariano para cuando nos sea entregada la camisa estos la acompañen en una coqueta bolsa con el mismo diseño que la tela principal del calzoncillo.

    En estos días donde cualquier establecimiento que se limita a enseñar unas cuantas telas y algunos tipos de cuello se pone rápidamente el título de camisería a medida es de agradecer encontrarse con camiseros de verdad donde conceptos como toma de catorce medidas, patrón, hechura, confección a mano, personalización del talle según físico individual, ojales a mano, cuellos almidonados, coincidencia de los dibujos de las costuras, canesú etc. son el día a día de su trabajo.

    Si el disfrutar del buen hacer de D. Mariano Arroyo es motivo más que suficiente para acudir a Langa, no lo es menos el dejarnos caer por Félix Boix para descubrir el trabajo de uno de los más jóvenes e innovadores sastres de este país.

    Aunque alguna vez nos cueste reconocerlo, hay que admitir que el que en nuestro país la mayoría de sastres de “pata negra” sean caballeros de bastantes años si bien garantiza una esmeradísima mano de obra también tiene como consecuencia que sus patrones no obedecen a lo que hoy demanda la juventud más sibarita.

    Igualmente, no suele ser casualidad que los clientes de los sastres más consagrados luzcan un patrón casi idéntico al de otros clientes de la misma sastrería independientemente de la edad de unos y otros. Sobran los ejemplos de padres e hijos que son vestidos por el mismo sastre y que se hace difícil adivinar, de atenernos solo al corte del traje, quien es el padre y quien es el hijo.


    Creo que muchos estaríamos de acuerdo en que no debería ser igual el patrón de un traje, y qué decir de las telas, de una persona de sesenta años que el de su hijo de treinta. Pero desgraciadamente esto más que ser una coincidencia es la pauta general en España. Pauta de la que no es siempre fácil que se salgan las agujas más privilegiadas nacionales.

    Y si la edad ya de por sí debería ser motivo suficiente para confeccionar patrones diferentes todavía lo debería ser más la personalidad de cada caballero. Por ello, no entendemos cómo puede ser posible que un empresario, un torero, un deportista de elite o un alto representante de un país que acudan al mismo sastre pueden salir de la sastrería con el mismo ancho de solapas, el mismo largo de la chaqueta, la misma boca de pantalón o idéntico talle de chaqueta.

    Y Joaquín es un soplo de aire fresco en este panorama. El contar con alguien con las ganas y juventud suficiente como para estar al día de las corrientes más actuales de la sastrería internacional así como no tener un patrón preferido con el que vestir a sus clientes es siempre bienvenido por los clientes más jóvenes y exigentes con su aspecto.


    Los que hayan podido estar con Joaquín en su sastrería habrán observado como de las cinco o seis pruebas que esperan pacientemente a que acuda su dueño a probárselas, casi todas dan la sensación de haber sido cosidas por un sastre diferente. Y esto no es porque Joaquín haya delegado su trabajo en sus compañeros, sino porque cada uno de esas cinco pruebas tiene un cliente detrás con un concepto de belleza y estilo diferente.

    Será suficiente ver el amplio abanico que tiene de hombreras para entender como el que dos chaquetas disfruten de la misma sería una gran coincidencia. Y de encontrar dos chaquetas con hombreras similares nos será muy difícil, observando su interior, creernos que ambas han sido realizadas por el mismo sastre.

    Cuando quedamos con Joaquín no sabíamos ni que tela queríamos para el traje que buscábamos traer a estas páginas, ni el tipo de corte, ni tan siquiera el aire que queríamos transmitir con él. Sin embargo, sí teníamos claro dos cosas: que fuera algo totalmente diferente a lo que estábamos acostumbrados a ver y que fuera para un cliente joven o de edad o de espíritu.

    El pequeño equipo de redacción de esta página allá por el mes de marzo debatíamos si, pensando en el verano, escribir un artículo basado en un traje de tres piezas de lino, uno de cachemira 100% o incluso uno de seda. Si las dudas respecto al tejido no eran pocas, no lo eran menos las que versaban sobre si preferíamos un corte que obedeciera a los estándares más clásicos o por el contrario otro acorde al más actual estilo napolitano.

    Igualmente, conforme pasaban las semanas y las discrepancias iban aumentando, decidimos que para aplacar las críticas que nos echaban en cara, tras los artículos de la sastrería napolitana, de que solo nos hacíamos eco del trabajo que venia de fuera de nuestras fronteras, enfocar ese nuevo artículo desde una sastrería de nuestro país.

    Para ello, recordamos que hacía ya algún tiempo alguien nos había hablado de un sastre que con apenas treinta cinco años contaba ya con más de quince a sus espaldas patronando, cortando y cosiendo para tiendas y sastrerías por todos nosotros conocidas.

    Cuando nos informaron que dicho sastre se había montado por su cuenta no dudamos en irle a conocerle y comprobar de primera mano si efectivamente era tan bueno como nos habían dicho.

    Tras charlar un largo rato con Joaquín y aguantar estoicamente sus críticas hacia nuestra página al ser este de la opinión de que solo nos hacemos eco del trabajo de los monstruos de la tijera ya consagrados, nos convenció a todos de que su trabajo era digno merecedor de traerlo a estas páginas. Y hoy, cuatro meses después, sabemos que aquel mes de marzo tomamos la decisión correcta.

    Si no son pocos los sastres que mantienen que para poder ser considerado como tal uno debería saber hacer un traje, un abrigo, un chaqué, un esmoquin y un frac, Joaquín no dudó en afirmar que además de saberlos hacer, un buen sastre debería poderlos patronar, cortarlos y coserlos sin ayuda alguna de otro profesional. El que Joaquín pudiera coserlos a mano todos ellos sin ayuda externa alguna fue una de las cosas que más nos llamó la atención de su trabajo; más teniendo en cuenta que estábamos delante de un sastre de solo treinta cinco años.


    En un mundo, el de la sastrería, donde no es siempre fácil encontrar profesionales que alaben el trabajo de sus compañeros la figura de Joaquín cobra un especial significado. Se deshizo en alabanzas hacia el trabajo de sastres como el Sr. Reillo, el Sr. Gallo o el Sr. Calvo de Mora y no le faltó valentía al afirmar que de convencer a alguno de los grandes sastres de nuestro país en confeccionarnos un traje o un abrigo según la corriente más actual, el resultado estaría como mínimo al mismo nivel que el de fuera de nuestras fronteras y la mano de obra bastante por encima.

    Quien no esté de acuerdo con esta afirmación le recomendamos que le visite y le pida que le muestre un traje confeccionado por un archiconocido maestro napolitano para que observando de su mano los detalles del traje italiano pueda valorar si su afirmación se puede o no sustentar en hechos.

    Si bien Joaquín no tenía ninguna preferencia sobre el tipo de tela con el que confeccionar el traje nosotros sí por el contrario buscábamos algo que hiciera a este traje especial. Por ello, hicimos realidad uno de nuestros deseos y elegimos un diseño Príncipe de Gales con una suave línea rosa que lo hacía francamente especial.


    La elección del tejido POW obedece por un lado a que pensamos que este tipo de diseño es de una gran belleza y que no debería desaparecer del armario del caballero y por otro lado a que es particularmente agradecido a la intensa luz solar del verano. Además de estas razones a nadie se le escapa que el coser un traje con un diseño tan marcado obliga al sastre a emplearse mucho más a fondo que de coser un traje liso sin dibujo alguno.

    El tener que casar los dibujos, contar con el mismo número de cuadros y disposición, tanto en las solapas como en el cuerpo principal así como evitar que el dibujo se “rompa” en la espalda o terminen bailando los cuadros en la terminación de la chaqueta o del pantalón dificulta en gran medida el trabajo de confección de este tipo de diseño.

    Y si esto ya era de por sí un reto más que interesante decidimos que para demostrar que en España también se saben hacer trajes ligeros y poco armados se patronara al más puro estilo napolitano y lo más importante de todo: que pesara menos de un kilo totalmente terminado.

    El tomar la decisión de que el traje pesara menos de un kilo no fue óbice para que eligiéramos la tela que nos pareció más elegante y no buscáramos solo aquella de peso más reducido. Por ello, si bien Joaquín nos enseñó telas de 150gr escogimos una bastante más pesada a sabiendas que complicaría el objetivo de conseguir ese traje de menos de un kilogramo. Concretamente, escogimos un precioso estambre en lana de Scabal, super 130's de la colección Mosaic de este verano 2012 de 230 gramos de peso.

    En el largo aprendizaje de la sastrería a medida no son pocos los aficionados a ella que en sus primeros trajes se dejan llevar prácticamente solo por el diseño de la tela para escoger su traje. Conforme este cliente empieza a familiarizarse con este mundo comienza a preguntarse por qué debería escoger un tejido 150´s y no un super 100´s o por el peso de la tela en cuestión.

    En una fase ya más avanzada, este mismo cliente dará la misma importancia al diseño de la tela que a su textura y disfrutará, tanto como nosotros lo hicimos con Joaquín, dejando que sus dedos se deslicen libremente por una tela vicuña o por un cien por cien cachemira mientras entiende el por qué la composición de una tela es tan importante para el resultado final del traje y el aspecto tan dispar de utilizar una u otra.


    Escogida la tela, empezamos con el diseño del traje no sin sorpresa de Joaquin quien si bien no tuvo reparo en aceptar lo que le pedíamos sí reconoció que desgraciadamente el miedo a salirse de los cortes más extendidos haría inviable el poder coser al cliente medio español un traje de las características elegidas por nosotros.

    Aunque somos de la opinión de que el armario del caballero debería de contar con trajes de dos y tres falsos botones, de tres piezas con chalecos cruzados y con hileras sencillas etc. siempre hemos mantenido que la belleza y el estilo que proporciona un traje cruzado es difícil de alcanzar por sus homólogos de hilera sencilla.

    Al contrario de lo que ocurre en la mayoría de las ocasiones empezamos diseñando el interior del traje; interior que dejamos reducido a su mínima expresión. Ni queríamos forro ni tampoco entretela alguna. Solo un mínimo trozo de seda protegía la parte alta de la espalda para evitar que al ponérnosla se enganchara con la camisa y pudiera por el contrario deslizarse libremente. Pero exceptuando este mínimo trozo de seda, la chaqueta no debería contar con absolutamente nada.

    Para conseguir nuestro objetivo decidimos coserle bolsillos tipo parche y dejar para otra ocasión el precioso bolsillo media luna marca de la casa. Los bolsillos parches permiten que en el interior de la chaqueta no se vea el interior del bolsillo y se aprecie solo la parte interior de la tela del traje.

    Siempre se ha dicho que en los pequeños detalles se nota la diferencia entre lo bueno y lo muy bueno y en ese medio forro, canesú para los sastres, se podía apreciar la atención al detalle. Esta parte a pesar de estar escondida ha sido cosida a mano y con tal esmero que es una pena que no se pueda apreciar.

    La costura central así como la terminación de la chaqueta se oculta, obviamente también a mano, por un ribeteado de la misma seda que el canesú. Todo lo demás queda al aire, sin forro alguno, exceptuando obviamente el forro de las mangas.


    Y decimos “todo lo demás” porque incluso los hombros quedan al aire al haber querido, siguiendo un poco el aire napolitano, que el traje expresara esa informalidad tan característica suya pero sin por ello dejar de ser un traje y no una mera teba.

    El no contar con hombrera alguna dificulta en gran parte el cosido de la manga al cuerpo de la chaqueta al no haber boatina o entretela alguna de la que valerse para realizar esta labor. Esto demuestra que el coser una chaqueta al más puro estilo napolitano no es tan fácil como algunos sastres de fuera de su territorio han apuntado en repetidas ocasiones.

    Si tenemos en cuenta que las telas que utilizan los sastres napolitanos son, por norma general, muy finas y ligeras y que apenas hacen uso de entretelas y plastones, hay que contar con una muy buena calidad de mano de obra para que el resultado no se vea desmejorado. El coser una chaqueta sin hombreras obliga al sastre, como fue en nuestro caso, a tener que desmontar la chaqueta en varias ocasiones y coserla prácticamente acorde a las medidas exactas del hombro de su cliente.


    Si como hemos apuntado en múltiples ocasiones el corte ideal no existe, al depender de la fisionomía de cada cliente, aquellos caballeros que cuenten con unos hombros redondeados y no muy caídos apreciarán esa sensación de libertad y comodidad que se siente al no llevar hombrera alguna. Y si además de ello ha prescindido de plastones y éntrelas y encima ha contado con un buen sastre que ha evitado que la chaqueta se llene de arrugas, el pacer será doble.

    Desgraciadamente, este tipo de corte puede tener consecuencias nefastas ya que el contar solo con la tela hace prácticamente inviable que se pueda conseguir una limpieza de líneas similar que la que se consigue con telas pesadas y que además cuentan con sus entretelas correspondientes. Por ello, es importante que el cliente que quiera contar con un traje de estas características acuda solo a las agujas más privilegiadas y a los sastres de espíritus más aventureros ya que no todos ellos estarán dispuestos a modificar su forma de trabajo ni tampoco a tener que emplear en ese nuevo traje casi el doble de tiempo y trabajo que si se tratara de un traje “convencional”.

    Entrados ya en faena todos teníamos claro que queríamos que su totalidad fuera cosido a mano y por ello las solapas de la chaqueta, como no podían ser de otra forma, también fueran picadas a mano. En palabras del propio Joaquín si bien hoy en día ya bien sea por comodidad o por lo mucho que han evolucionado las máquinas de picar cada vez es menos frecuente observar cómo las solapas se pican a mano, cuando se trata de un traje a medida y confeccionado de forma artesanal el uso de la mano y de la aguja es de obligado cumplimiento.


    El picar a mano significa que el tope es tu dedo y que este se “encontrará” con la aguja en más de una ocasión para “enfado” del dedo. Sin embargo, la forma final del canto de la solapa es mucho más agradecida al ser más arqueada que de hacerlo a máquina.

    También debemos tener en cuenta que la textura de una solapa picada a mano y otra picada a máquina difieren en cuanto al tacto. Mientras la solapa picada a máquina queda más lisa o incluso más limpia, el resultado de la picada a mano es algo más rugoso.

    El que picar una solapa a máquina lleve escasos diez minutos y el que hacerlo a mano multiplique este tiempo por tres es seguramente otra de las razones ocultas para que incluso muchos sastres de primera línea prefieran decantarse por el picado a máquina.


    Aunque el resultado algo más imperfecto de las solapas picadas a mano a priori pudiera parecer hasta un defecto estas son muy alabadas por los verdaderos entendidos de la sastrería los cuales saben que sus solapas han sido mimadas por la mano del sastre y no por una máquina impersonal.

    Los ojales que escogimos para nuestra chaqueta difieren en gran medida de lo que acostumbraba a coser tanto Joaquín como la gran mayoría de sastres españoles. La diferencia radica en que nosotros preferimos evitar el cuello de cisne y optar por uno más largo sin cuello alguno; algo que últimamente se puede apreciar en las creaciones más recientes de sastrerías como Anderson and Sheppard. Este tipo de ojal fue el que se cosió tanto en las solapas como en la botonadura de la chaqueta.

    Siguiendo con los “must” del estilo napolitano elegimos para el bolsillo de la chaqueta el denominado como barchetta. Este tipo de bolsillo nos recuerda a una góndola en movimiento y es el bolsillo que adorna las chaquetas de prácticamente todos los sastres napolitanos.


    Como ya hemos apuntado, uno de los trucos que utilizan los sastres napolitanos para prescindir de forro alguno sin por ello romper la estética interior de sus chaquetas es utilizar bolsillos tipo parche en vez de los clásicos que se valen de un forro interior. Y esos fueron los bolsillos que escogimos.

    Si bien la decisión de que el traje fuera cruzado fue unánime, no lo fue tanto el número de botones con los que adornar las mangas. Mi opinión es que los trajes de hilera sencilla siempre quedan mejor con solo tres botones en las mangas y los cruzados, por el contrario, se ven más estéticos de contar con cuatro. Por ello, para este traje cruzado optamos por cuatro botones.

    Los que me conocéis sabéis de mi predilección por huir de la absurda manía de desabotonarse los botones de la manga ya que sinceramente pienso que esto no tiene hoy más sentido que demostrar al exterior una determinada posición social o económica. Sin embargo, el que no queramos caer en lo que desde mi punto de vista es una vulgaridad no es óbice para que todos los ojales estén cosidos a mano.


    Y decimos “todos” porque carece de sentido, tanto práctico como estético, el contar con uno o dos ojales practicables y el resto no. Cuando tener ojales practicables tenía algún sentido todos ellos debían ser practicables para poderse remangar las mangas. Contar con solo uno o dos, y además los más alejados del antebrazo, no aportaba solución alguna para el fin con el que habían sido concebidos.

    Todavía hoy no son pocos los italianos que, con ese estilo tan característico suyo, evitan despojarse de su chaqueta arrastrando tanto las mangas de la camisa como la de la chaqueta hasta los codos. Y este es uno de los motivos por los que la sastrería napolitana prefiere contar con todos los ojales practicables.

    Los botones escogidos son del material natural conocido como corozo, una fruta que produce la palma de corozo. Aunque pudimos escoger entre varios modelos y colores creímos que el clásico negro podría poner algo de seriedad a ese tejido con tanta personalidad.

    La elasticidad y finura de la tela nos permitió optar por unas mangas más estrechas de lo normal dando un toque desenfado a la chaqueta cruzada. A pesar de esa estrechez los catorce centímetros de bocamanga daban a su propietario una libertad de movimientos similar a si hubiera escogido unas mangas más anchas.

    El no contar con hombrera alguna ni con éntrelas de cualquier tipo nos hizo dejar de lado el conocido como “spalla camicia” y optar por un hombro con una mínima corona para de esta forma también darle mayor espacio de movimiento a ese hombro totalmente desprotegido de hombrera.

    Una de las cosas más difíciles de conseguir fue el efecto redondeado del hombro de la chaqueta; efecto que para conseguirlo nos obligó a desarmar las mangas varias veces. El no contar con entretela alguna de la que ayudarse para coser el hombro hace casi imposible conseguir ese efecto al descansar la tela directamente sobre el hombro del cliente.


    Hoy la importancia de un traje a medida recae principalmente en la chaqueta dejándose en un segundo plano al pantalón e incluso externalizando su construcción en un pantalonero; algo que ocurre hasta en las mejores sastrerías. Si bien la confección de una chaqueta es siempre más difícil y requiere de más esfuerzo y pericia de nada vale contar con una chaqueta de hechura perfecta si luego los pantalones no están al mismo nivel.

    Y en un esto caso, al escoger una tela tan ligera y flexible, sin forro alguno, dificultaba en gran medida el conseguir una caída limpia. De esto éramos conscientes desde el primer momento pero referimos seguir adelante con nuestro proyecto y asumir que una de las características del corte napolitano frente al inglés es que no busca tanto la hechura perfecta sino como que el traje tenga estilo y ese “algo” que vemos cuando nos cruzamos con ese traje, no perfecto pero lleno de estilo, por las calles de Florencia y que no sabemos describir con palabras.

    Aunque Joaquín nos adelantó que iba a ser totalmente imposible conseguir una caída perfecta similar a la que se consigue con telas más pesadas y con más cuerpo y que deberíamos estar preparados para que aquellos que no habían tocado la tela descargaran su pluma contra su trabajo preferimos seguir adelante.


    Si hasta ahora el traje había obedecido a los patrones más extremos del estilo napolitano, en el caso del pantalón, y aquí sí que lo decidimos por unanimidad, nos decantamos por prescindir del cinturón y cortarlo pensando en vestirlo con tirantes al más puro estilo inglés.

    El corte de tirantes tiene innumerables ventajas en repetidas ocasiones aquí comentadas de las que no quisimos prescindir. No obstante, no por ello dejamos de introducirle guiños característicos del país mediterráneo.

    Nunca hemos sido partidarios de usar un pantalón indistintamente para cinturón que para tirantes ya que el corte de uno y otro difieren en gran medida y las medidas finales del mismo variarán, como por ejemplo el largo, de anudarse con un cinturón o con tirantes. Además, la caja de uno y otro varían también sustancialmente.


    La línea de la caja del pantalón de cinturón es simétrica delante y detrás mientras que en el caso del de tirantes difiere en gran medida. Así pues, la caja del pantalón de tirantes se caracteriza por subir mucho más por su parte trasera que por la delantera. Si por delante el pantalón quedará sensiblemente por encima del ombligo detrás sube todavía más.

    Igualmente, al contrario que en el pantalón de cinturón, en el de tirantes su parte trasera se extiende en forma de pico en cuya unión de la parte derecha e izquierda se dibuja un corte para que la lazadera del tirante tire proporcionalmente del pantalón para arriba evitando que dicho tirón concentrara dicho empuje en solo un punto concreto. Esto evita, entre otras cosas, que el tiro del pantalón pudiera terminar molestándonos.

    Como acabamos de apuntar no se debería contar con un pantalón “todo uso” y por eso de habernos decidido de acompañarlo con tirantes nos cercioraremos de que a este no se le cosen las lazaderas para hacer pasar por ellas el cinturón.


    Una pletina central o dos laterales rematarán el diseño de la cintura de nuestro pantalón. Si las ventajas estéticas de dichas pletinas están fuera de duda también lo está su practicidad. Obviamos decir que dichas pletinas deben ser de la misma tela que el resto del traje.

    Joaquín tenía claro, como seguramente no podría ser de otra forma, que un traje de estas características debía de contar en la cartera (bragueta) con botones de corozo y ojales cosidos a mano. Son muchas veces esos detalles que no se ven los que ponen de manifiesto el verdadero esfuerzo del sastre en nuestro traje.

    Si como se aprecia fácilmente en las fotos, la caja no podía ser más inglesa, la parte del pantalón que queda visible una vez abotonada la chaqueta obedece nuevamente más a la sastrería napolitana que a la inglesa. Esto se aprecia en su diámetro contenido y en su boca de pantalón de diecinueve centímetros.


    Aunque ya hemos hablado de la preferencia de los caballeros más puristas británicos de no contar con vuelta en el pantalón ni en el caso del traje cruzado, nosotros somos de la opinión de que la vuelta le da un toque desenfadado y lo hace más estético. Y para este dobladillo optamos por un ancho algo superior a lo que se acostumbra en nuestro país; concretamente 4 centímetros.

    Si bien hoy prácticamente la totalidad de los sastres rematan el bajo con una fina cinta protectora, taconera, Joaquín además de añadir esta también cose un ojal a un lado y un botón al otro que permite a su dueño poder eliminar de forma fácil la suciedad que se va acumulando en el interior del dobladillo con el paso del tiempo.

    Para terminar no queremos dejar de compartir con vosotros la sensación que se experimenta vistiendo un traje confeccionado con este tipo de tela, cortado de forma tan informal y construido sin entretela, estructura y hombrera alguna.


    La primera sensación surge en forma de asombro cuando lo desprendemos de la percha. La impresión al cogerlo es de que tenemos entre nuestras manos una prenda muy sensible que debe ser tratada con cariño y cuidado. Esta pequeña alarma no desaparece hasta que lo llevamos puesto y comprobamos que efectivamente se trata de un traje y no de una pequeña figura de porcelana.

    Una vez enfundados en él las sensaciones se suceden en forma de torrente. Lo primero que sentimos es que nos asalta la sensación de no llevar puesto traje alguno. Sinceramente, creo que sería muy difícil de diferenciar para aquellos caballeros que ahora en verano disfrutan de un pijama de seda si están vistiendo un traje de chaqueta o su querido pijama. ¡Y creerme que no es una exageración!


    La sensación de ligereza no deja de otra cosa que maravillarte conforme empiezas a moverte. Siempre se ha dicho que un traje debería ser como una segunda piel. Sin embargo, este traje no podría ser calificado ni como una segunda piel ya que se hace francamente difícil saber si lo llevas puesto o ya vuelve a descansar en su percha. Ya te desprendiste de él.

    Hay que reconocer que Scabal ha hecho un gran trabajo en la confección de este tejido. Conforme movemos los brazos o doblamos las piernas, la tela parece estirarse como si se efectivamente la tela fuera flexible y tuviera alguna característica que le permitiera alargarse y encogerse como si se tratara de un muelle.


    Los lectores que como yo estén acostumbrados a telas más rígidas o con más cuerpo apreciarán si cabe más esa sensación de estar solo cubierto por una finísima y suave tela.

    Los efectos visuales y estéticos también son fácilmente apreciables. En este tipo de trajes no se trata de que la chaqueta quede perfectamente entallada ya que de ser así se marcarían de forma visibles hasta las lazaderas de los tirantes o incluso los propios tirantes. Pero sí, sin embargo, se disfrutará de ese aire especial que a los trajes más armados les resultará mucho más difícil de conseguir.


    Te sientes más desinhibido, nada encorsetado y con una total libertad de movimientos que te permitiría salir corriendo de llegar la ocasión con la misma naturalidad que si llevaras un pantalón y unas zapatillas de deporte.

    La perfección de la hechura inglesa pasa a un segundo plano y el no preocuparte en si la chaqueta o el pantalón hacen una mínima arruga aquí o allá te da un toque de seguridad extra. Igualmente, esos detalles tan italianos como el pantalón algo más corto, su boca más estrecha o una chaqueta también algo más corta te aportan ese toque chic que te traslada en primera persona a la Piazza della Repubblica.


    A pesar de todo esto es bueno recordar que este es un tipo de traje y corte muy especial y que no es ni mejor ni peor que otros sino solo diferente y por ello a no todos los caballeros les va a gustar por igual.

    En lo que si parece haber cierta unanimidad entre los profesionales de la aguja es en el hecho de que para coser un traje de estas características se requiere de un interés y una destreza especial. Y más en nuestro país donde estos trajes son difíciles de ver y los sastres no están familiarizados con su confección.

    Por todo ello, de haberos convencido para que probéis las sensaciones que aporta vestir un taje totalmente desestructurado os recomendamos fervientemente que acudáis a un sastre de pata negra y le expliquéis tranquilamente lo que queréis. De no ser así el aspecto final del traje será mucho peor, hasta el punto de que podáis arrepentiros de vuestra decisión, que de haber optado por uno de corte clásico.


    Y si alguien se preguntaba si cumplimos el objetivo inicial de conseguir un traje totalmente terminado de peso inferior a un kilo, la respuesta es que todavía nos sobraron doscientos gramos para meter nuestra cartera en el bolsillo interior de la chaqueta.

    El Aristócrata

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    Como la mayoría de vosotros habéis advertido desde hace ya algunos meses Jeeves y su querido Mayordomo decidieron cogerse un tiempo de descanso y desde entonces sus consejos han dejado de aparecer puntualmente todos los lunes de cada mes.

    Los que escribís en algún medio o sencillamente lo hacéis para vosotros mismos sabréis de la complejidad que requiere el firmar aunque solo sean dos hojas y media DIN A4.

    El tener la semana laboral ocupada con las obligaciones diarias y los fines de semana dando vida al mayordomo del bueno de Bertie me impedía dedicarme a mis otras aficiones; las cuales, desgraciadamente, también requieren de bastante tiempo.

    Recientemente he recopilado todos aquellos artículos que durante casi tres años escribí para un público cada vez más amplio y entendido y le he dado forma de libro. Y este fin de semana echándo un vistazo a este nuevo "libro" he visto que hay algunos artículos que a pesar de estar escritos con no mucha profundidad, por lo limitado del espacio y por ir dirigidos al “gran público”, sí me gustaría compartir con vosotros.

    Cada día resulta más importante pensar bien qué nueva prenda entrará en nuestro armario. La difícil situación económica por la que se está pasando no permite errar en las decisiones y según apuntan los expertos, esto hace que las compras sean cada vez más racionales y menos impulsivas.

    No es necesario contar con un amplio armario para afrontar de manera elegante el día a día según pasen los años. Sin embargo, sí resulta primordial acertar en la elección.
    Una de las ventajas que tiene el hombre sobre la mujer es la posibilidad de, contando con un armario de reducidas dimensiones, alternar sus prendas sin dar la impresión de repetir conjuntos.

    A pesar de lo que puedan pensar algunos caballeros, el tener un buen armario no requiere de un gran esfuerzo ni de tiempo ni de dinero. No obstante, sí resulta fundamental optar solo por aquella ropa que sepamos que no pasará de moda y que nos acompañará a lo largo de los años.

     1- Un abrigo largo azul marino 

    Una de esas frases inglesas más extendidas sobre el vestir masculino es la que apuntaba que el abrigo es la prenda que diferencia a los adultos de los niños. Desgraciadamente hoy, al menos en España, el número de niños que llevan abrigos es bastante superior al de sus padres.

    Si no nos atrevemos con un abrigo que se prolongue por debajo de la rodilla sí al menos deberíamos tener uno que llegara casi hasta ella. Como hemos apuntado en reiteradas ocasiones, un abrigo clásico nunca pasa de moda y nos puede sacar de innumerables apuros a lo largo de los años; cosa, que por cierto, no harán ninguna de las chaquetas de moda del momento.

    Hay abrigos que sin tener por qué ser azules marinos son igualmente válidos. Un Chesterfield, un Covert o un Crombie serán siempre opciones que no pasarán de moda.

    Es importante señalar que los amantes de la máxima elegancia encontrarán en los abrigos cruzados un compañero inseparable que les protegerá del frio además de con elegancia, también con mucho estilo.

    2- Unos zapatos Oxford lisos negros

    El zapato Oxford es el modelo más formal, elegante y versátil de cuantos existen en la actualidad. Es idóneo para ser vestido tanto con un traje como con un chaqué por lo que hacernos con él resulta toda una obligación.

    Aunque el modelo Oxford cuenta con diferentes tipos de terminaciones, el clásico liso es el básico por el que deberíamos empezar a construir nuestro armario. Nunca nadie nos podrá echar en cara el haber escogido erróneamente nuestros zapatos si nos decantamos por este modelo a la hora de acompañar a nuestro traje.

    Con seguridad este modelo de zapato de ser de colores próximos al coñac podrá dar un toque especial a la mayoría de los colores de trajes más extendidos pero, no obstante, el color negro sigue siendo perfectamente válido de vestir también con casi todos ellos.

    3- Un traje azul marino

    Aunque hoy los trajes azules marinos se visten independientemente sea mañana o tarde, siempre es mejor reservar este color para la tarde-noche. Se vista por la mañana para ir a la oficina o por la noche para acudir a una fiesta, todo armario debería de contar al menos con un traje de este color.

    El azul marino resulta tan fácil de vestir que permite ser combinado con camisas y corbatas de prácticamente cualquier color y diseño. Esta particularidad proporciona a este traje la ventaja de poderse vestir incluso más de una vez a la semana con diferentes camisas y corbatas sin que se note que se está haciendo uso del mismo traje que se vestía en días anteriores.

    4- Un pañuelo de lino blanco de bolsillo

    Si he sido capaz de convenceros de que sin el obligado pañuelo de bolsillo no hay elegancia posible, seguro que habréis experimentado a la hora de escoger vuestro pañuelo con otros colores y ya el blanco apenas lo vistáis.

    Sin embargo, resulta siempre conveniente tener un pañuelo de lino blanco con el que adornar la chaqueta en los actos más formales y en aquellas ocasiones donde busquemos pasar lo más desapercibidos posibles.

    Aunque la existencia de pañuelos verdaderamente atractivos ha quitado el protagonismo al pañuelo blanco a la hora de acompañar a las chaquetas, este tipo de pañuelo puede combinar de manera elegante con la chaqueta mostrándose de manera clásica y paralela a la costura del bolsillo o en forma de U invertida.

    5- Una camisa azul pálido

    Queremos llegar al ecuador de las diez primeras prendas claves del armario del caballero haciendo mención a un tipo de camisa que no puede dejar de estar presente en el fondo de armario del caballero: una camisa azul clara.

    Este tipo de camisa es el fondo que todo traje necesita para hacer combinar un difícil dibujo o una corbata con mucha personalidad. Como hemos apuntado en repetidas ocasiones un sencillo traje azul marino con una camisa de un azul claro y una corbata azul marino es un conjunto que además de caracterizarse por su sencillez también lo hace por su elegancia.

    En definitiva, no se trata de tener que poseer un enorme armario para poder afrontar el día a día de manera elegante. Poseyendo un número reducido, pero bien escogido, de prendas se estará en disposición de acudir con garantías de éxito a cualquier tipo de evento permitiéndonos además hacerlo con seguridad y estilo conforme pasen los años.


    6- Unos Oxford de color chocolate oscuro

    A nadie le sorprenderá que incluso antes de este zapato hayamos recomendado hacernos con uno en color negro. Sin embargo, si bien el color negro es sencillamente indispensable, los colores tipo chocolate oscuro o coñac, aun no siendo apropiados en determinados actos y a ciertas horas, aportan un toque de estilo difícil de conseguir por los zapatos negros.
     
    Igualmente, es importante tener en cuenta que trajes como los Príncipes de Gales o los de color albero siempre combinan mejor con este color.

    Si con el color negro el Oxford liso siempre es una opción correcta, a la hora de combinar nuestros Oxford marrones el modelo semi-brogue quita formalidad y además da al conjunto una pincelada de color muy interesante. Por ello no es de extrañar que la frase “brown is the new black” cada día tenga mayor cabida en el vestir del caballero más actual.

    7- Un traje de color gris liso 

    Cuando hace unos meses hablábamos de los cinco trajes imprescindibles con los que debería contar un caballero, los primeros a los que hacíamos mención eran al clásico azul marino y al imprescindible gris marengo.

    Aunque hoy el azul marino ha ganado la batalla del color, es importante recordar que los trajes de este color siempre resultan más adecuados de vestirse a la tarde-noche que con luz solar.

    Para la mañana es el gris el color más apropiado. Hoy esta distinción de mañana y tarde apenas se tiene en cuenta y se visten indistintamente ambos colores de forma errónea.
    Los trajes grises de ojo de perdiz o de espiga son otra muy buena opción.

    No obstante, hasta no contar con uno totalmente liso no deberíamos dar el salto a estos últimos.

    8- Una camisa blanca

    Si bien hoy la camisa blanca se viste cada vez más en contadas ocasiones, sigue siendo un imprescindible.

     Las camisas a rayas o incluso de un azul claro son perfectamente válidas para el día a día de la oficina pero, sin embargo, en las ocasiones más formales no son siempre correctas. Aunque he de reconocer que la camisa blanca no es particularmente muy de mi agrado para vestirla en el día a día, sí es cierto que nadie nos podrá acusar de no ir correctamente vestidos por decantarnos por ella.

    Es importante también recordar que por su gran formalidad nos permite acudir desde a un funeral hasta a una boda donde tengamos que vestir de chaqué.

    9- Una corbata azul marino

    Como hemos apuntado reiteradas veces la elegancia es sencillez y saber estar. Y pocos conjuntos son más sencillos y más sobrios que el que combina un traje azul marino con una camisa de un azul más pálido y una corbata azul marina.

    Los trajes grises admiten de muy buen agrado prendas próximas al color azul marino. Igualmente, jugando en la corbata con sus diferentes dibujos tanto en forma como en tamaño podemos conseguir un sinfín de interesantes combinaciones.

    Según sean de discretos los dibujos de la corbata podremos combinar esta desde con un traje azul marino hasta nuevamente con un chaqué.

    10- Unos gemelos discretos

    Aunque yo soy de la opinión que las camisas de gemelos son infinitamente más elegantes que las de puño simple, hay voces muy autorizadas que mantienen lo contrario. Esta discrepancia se ve reflejada en la manera de vestir de los dos países que todavía hoy imponen el rumbo de la vestimenta masculina: Inglaterra e Italia.

    Si bien todavía hoy los italianos se decantan el puño sencillo, en Inglaterra el puño doble es el compañero indispensable del caballero más sobrio. De decantarnos por gemelos deberemos primeramente hacernos con un juego que sea discreto y que pueda combinar fácilmente con la mayoría de nuestros conjuntos.

    Unos sencillos gemelos de plata nos pueden sacar de muchos apuros en las más variadas ocasiones.

    Conforme aumente la posibilidad de vestir de traje y vayamos completando nuestro armario nos daremos cuenta de las combinaciones tan atractivas que podemos conseguir de vestir un conjunto donde los gemelos escogidos sirvan de complemento para nuestra corbata y nuestra camisa.

    Una vez contemos con estas diez prendas será solo cuestión de tiempo y gusto el ir completando nuestro armario de forma elegante. Lo que al menos a mi me parece claro es que estas diez prendas aportan unos cimientos sólidos y adecuados sobre los que empezar a construir lo que podría ser nuestro armario del futuro.

    El Aristócrata

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  • 08/07/12--00:33: LA ELEGANCIA HOY

  • El concepto de la elegancia se encuentra hoy en día en una encrucijada. Si bien es cierto que la elegancia ha sufrido a lo largo de la historia una evolución, que no debe entenderse como modificación, de lo que constituyen sus elementos esenciales. 

    Nunca el significado de la elegancia ha sido sometido a criterios tan heterogéneos y confusos, como en la actualidad. Se ha frivolizado mucho la palabra “elegante”, olvidando en numerosas ocasiones que viene del latín “elegere”, que significa elegir, que es una cualidad de naturaleza humana, y se supone que los humanos siempre elegimos lo mejor. 

    Esta confusión sobre la elegancia es debida, desde mi punto de vista a varios factores. 

    En primer lugar porque este concepto ha transcendido cada vez más del mero referente subjetivo al que se debe referir, no siendo infrecuente en la actualidad verlo aplicado, por extensión, a cada vez a más número de conceptos que exceden del individuo, y por ello a todo tipo o clase de objetos, y hasta elementos inmateriales de lo más variado. Si hacemos un breve ejercicio de observación lo encontramos aplicado a plantas, casas, muebles, automóviles, música… 

    En segundo lugar se confunde con otros conceptos diferentes como belleza, estilo, glamour, lujoso, dandismo… 

    Por otro lado, la irrupción de numerosas marcas de diferente ropa ha provocado que se haya vinculado en numerosas ocasiones la elegancia con la necesidad de vestir con esas marcas. 

    La elegancia es un concepto que no ha sido igual en todas las épocas. Hubo una época en la que el dandismo fue un paradigma de elegancia, saber estar, clase, porte, estilo y buenas maneras. 

    A mediados del siglo XVIII, por ejemplo, era elegante vestir de forma extravagante, cargándose de encajes, puntillas y bordados con hilos de oro, además de llevar pelucas y tacones. 

    Con el tiempo surge una reacción frente a esa tendencia, introducida en Inglaterra por los miembros del Club Macaroni y surge así el dandismo. Un dandi era un hombre que se consideraba elegante y refinado, que prestaba mucha atención a su atuendo y a la moda y era una persona educada y cultivada. El movimiento dandi fue una doctrina de la elegancia, la finura y la originalidad. Su estilo afectaba principalmente al lenguaje y la vestimenta. 

    Posteriormente, a principios del siglo XIX, y por influencia del dandismo, los trajes de los caballeros se hicieron mucho más sencillos, sustituyendo el atractivo decorativo por sutilezas en el corte y la confección. Los cambios de la moda masculina fueron también menos llamativos y frecuentes que los de la femenina, En esta época los trajes masculinos copiaban en muchos casos elementos decorativos que provenían de la indumentaria militar, particularmente durante el periodo de las guerras napoleónicas. Surgen así prendas como frock coats o levitas, Ulter, Chesterfield, Newmarket’ y chaquetas Eton. 

    Posteriormente la influencia de la indumentaria marinera en la moda, fue muy popular entre la gente elegante, por ejemplo el príncipe de Gales (Eduardo VII, 1841-1910). En los años 70 la chaqueta masculina tenía solapas anchas y delanteros sesgados. 

    Las levitas evolucionan con cuellos y esclavinas, de cintura entallada y grandes faldones, eran un reflejo de aspectos de la indumentaria femenina. Hacia finales de siglo la tendencia era presentar un aspecto delicado. También son evidentes, aunque menos llamativas, las innovaciones en el traje masculino, como la invención de nuevos elementos de sujeción para cerrar los chalecos por detrás y la mejora en el diseño de los broches.

    Es a principios del siglo XX, concretamente en los años 20, cuando se diseñan los trajes que los hombres usan hoy en día, ya que el traje actual todavía se basa, en su mayor parte, en los que los hombres llevaban a finales de 1920. 

    Como podemos comprobar, la elegancia evoluciona, pero no estrictamente al dictado de la moda. La moda puede marcar tendencias, que eran más influyentes en lo que debe considerarse la elegancia clásica, en tiempos pretéritos que en la actualidad. 

    Prueba de la evolución sufrida es que, por ejemplo, en los años 60 del siglo XX no era considerado elegante el vestir con pantalones vaqueros. Hoy día, sin embargo, esa prenda puede vestirse y combinarse de manera informal que permita a su poseedor tener una imagen estilosa y un porte que puede resultar elegante. 

    De hecho, no es infrecuente encontrarnos con caballeros que resultan más elegantes luciendo unos pantalones vaqueros, que muchos otros que, aún vistiendo trajes, tienen estos un corte, tejido y hechuras tan desajustados al portador del mismo, que le hacen poseedor de una imagen grotesca, desaliñada, desastrada y abandonada, en suma, la antítesis de la elegancia. Lo que significa, por un lado, que para vestir de forma elegante no es necesario vestir traje, (en realidad deberíamos decir, un traje cualquiera), y por otro lado que prendas que hace unos años no eran consideradas elegantes, hoy pueden llegar a serlo. 

    Todo este planteamiento no puede entenderse si no partimos de la idea de que la elegancia no es sólo una forma de vestir. Como señalaba el mítico Georges Brummell , "La elegancia no es un atuendo, es una filosofía". 

    Esto supone partir de una premisa que compartimos. La elegancia es más una filosofía de vida, de comportamientos, de modos y aptitudes, que de puro y simple protocolo social o de forma de vestir. 

    En realidad la elegancia constituye un conjunto de actitudes de las personas que se sustenta en el modo de ser y de comportarse, que es un modo de estar, y que ha de manifestarse de forma externa e interna en su modo de vivir, vestir, moverse, y relacionarse en la sociedad, con gracia, nobleza y sencillez, respeto a los demás, naturalidad y buen gusto. 

    Podemos señalar que existen cuatro pilares básicos de la elegancia que constituyen los elementos característicos de lo que debemos entender por tal. El primero de ellos es el valor de lo estético entendido como el buen gusto y el estilo propio. 

    El segundo es la naturalidad. No hay elegancia verdadera si no es con naturalidad, entendida como espontaneidad y autenticidad; es decir, mostrarse uno tal cual es. La moderación y la mesura también forman parte de la naturalidad, como contraposición al dandismo, que siempre procuraba excesos en muchas de sus manifestaciones. La verdadera elegancia es siempre actuar espontáneamente, con gusto y estilo personales. 

    La tercera característica de la elegancia bien pudiera ser la distinción. Distinguido es aquello que diferencia a una persona de los demás y le hace ser señorial. Es, en realidad lo opuesto a lo vulgar y a lo ordinario zafio. Hay que recordar aquí las palabras de Honoré de Balzac “El bruto se cubre, el rico se adorna, el fatuo se disfraza, el elegante se viste”. 

    Por último la cuarta nota que distingue a la elegancia es el gusto por la belleza. Es esencial recordar que la belleza significa en primer lugar armonía y proporción, que debe predicarse tanto del aspecto como de la compostura. 

    La elegancia es la presencia de lo bello en la figura, en los actos y movimientos, en suma, en la compostura. Una vez identificados los elementos que deben configurar la elegancia, se percibe con facilidad que dichos elementos se manifiestan en dos dimensiones, una interna y otra externa de la persona. 

    Hoy día, por el contario, no es importante ser elegante sino la tener una buena imagen. Obsérvese que en la actualidad se habla mucho más de la imagen que de la elegancia, hasta el extremo de abandonar incomprensiblemente el término castellano e importar el innecesario, y menos preciso anglicismo, para sustituir a aquél, a través del uso del término “look”. 

    Se olvida con ello que no es más importante lo agraciado del físico de una persona, que el ser elegante en los movimientos, actitudes y, sobre todo, en la amabilidad. 

    Todo ello siempre bajo la necesaria perspectiva de la discreción, que ha sido y debe ser siempre una constante en la elegancia. Debemos recordar en este sentido las célebres palabras de G. Brummell "Si alguien se vuelve para mirar tu traje, es que no vas bien vestido", o la igualmente clarificadora de Balzac, “Elegancia es la ciencia de no hacer nada igual que los demás, pareciendo que se hace todo de la misma manera que ellos”. 

    Lucio Rivas Clemot 
    Vicepresidente del Club El Aristócrata.

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    Mi principal debilidad material desde que prácticamente tengo uso de razón han sido los relojes; debilidad a la que solo se ha acercado mi pasión por la zapatería. 

    Todavía conservo orgulloso y en perfectas condiciones aquel Orient de cuarzo que me regaló un familiar por mi Primera Comunión.

    Los amantes de los tatuajes mantienen que cada vez que uno nuevo cubre un espacio de su piel este les recordará ya siempre ese acontecimiento que de una forma u otra les ha marcado en su vida. 

    Y a mi me ha pasado lo mismo con mi pequeña colección de relojes. Cada momento importante de mi vida ha venido acompañado por la entrada en casa de un nuevo reloj a quien cuando le puedo ver me recuerda porqué vino entonces. 

    Si a aquel primer reloj le siguió por un regalo especial un Lotus, el tiempo, la importancia de los acontecimientos y la pasión por la relojería harían que a estos les acompañaran en la caja de seguridad de un buen amigo otros como un Longines, un Breitling, un Cartier, un Girard Perregaux, un Omega, un IWC o un Rolex. 

    Igualmente, el conocimiento adquirido con los años y el deseo de contar con piezas manufactureras hizo que mis gustos se empezaran a dirigir hacia mecanismos concretos y no hacia marcas en general. Así, diversos calibres de Zenith o de Jaeger-LeCoultre fueron los que colmaron mis ansias más puristas relojires; calibres todos ellos alejados de los movimientos ETA o Valjoux “modificados” que campan a sus anchas dentro de muchos relojes de precios injustificados donde lo que se paga es una marca de moda o con una larga historia solo sustentada por un buen equipo de marketing.
    Indudablemente, todavía hay una larga lista de relojes realizados por maestros relojeros independientes como François Paul Journe, Tomas Prescher o como los hermanos Mc Gonigle, cuya perfección y complejidad de movimientos harán que siempre haya un nuevo reloj ocupando la lista de deseos. 

    A pesar de haber muchos tipos de compradores de relojes, digamos de gama alta, yo los clasifico principalmente en dos grupos. Los que compran marketing, marca, diseño o estatus y los que prefieren gastar su dinero en marcas poco conocidas para el gran público pero con maquinarias muy superiores a las anteriores. 

    Igualmente, el hecho de que ningún reloj automático por caro que sea pueda conseguir la exactitud que proporciona un reloj digital de pila, relojes infinitamente más baratos, deja claro el gusto de ciertos caballeros por lo intemporal y por los movimientos fabricados por los mejores artesanos relojeros del mundo. 

    Independientemente de los mensajes lanzados por las principales casas relojeras son escasísimas las veces que un reloj puede representar una inversión. Sin embargo, si tenemos en cuenta que nosotros no poseemos muchos objetos personales que puedan ser disfrutados por generaciones venideras, el tener de un buen reloj parece estar más que justificado.
    Hoy en día el concepto de “manufactura” resulta cada vez más confuso. Si bien son pocas las casas que no admiten no ser manufacturas la realidad es bien diferente. Las casas relojeras donde se realiza el reloj casi en su totalidad, por oposición a los talleres de terminación en que sólo se efectúan el montaje, el afinado, la colocación de las agujas y la puesta en la caja se podrían contar con los dedos de las manos. 

    Debido a ello, resulta más acertado en vez de hablar de una casa relojera manufactura hacerlo sólo de movimientos. Así, por ejemplo, si bien hay casas que no pueden considerarse manufacturas por haberse limitado sólo a modificar levemente algún calibre sí pueden haber fabricado algún movimiento 100% manufactura. 

    Lejos de las marcas de moda del momento, el amante de la verdadera relojería preferirá decantarse por ciertas casas centenarias y de enorme prestigio, como Patek Phillipe, Breguet, Vacheron Constantine o A. Lange&Söhne, que sí han sabido aunar una larga historia con movimientos de enorme complejidad. 

    Y decimos esto porque no deja de ser curioso observar como en los relojes las modas juegan un papel también fundamental. De hecho, muchos caballeros sucumben a ellas sin ni siquiera ser conscientes de que un sencillo Hamilton alberga en su interior un mecanismo prácticamente similar al de ese nuevo reloj que acaban de adquirir por varios miles de euros más. 

    Si a comienzos del año dos mil ciertos políticos ponían de moda los relojes del controvertido Frank Muller los menos pudientes de su clase hacían lo propio con los recién aterrizados Hublot. Todo ello sin importarles lo más mínimo que el mecanismo que albergara el reloj en cuestión fuera de cuarzo o en el mejor de los casos alguno de los extendidos calibres automáticos de Valjoux. 

    Hoy, si bien han cambiado las tendencias estas siguen jugando un papel fundamental. La moda del Frank Muller, relojes elegantes pero que quedarse en los modelos de acceso a la marca no tienen atractivo alguno, dejó paso a otras como la de Audemars Piguet.
    Aunque la calidad de Audemars Piguet está más que contrastada, esta casa suiza pasó a ser de repente obligatoria, sobre todo sus modelos off shore, entre aquellos caballeros que se resistían a que su muñeca dejara indiferente al personal a su paso. 

    Si bien a ningún entendido le importaría contar con un reloj Audemars Piguet por su enorme calidad y por ser una marca que se ha ganado por méritos propios un puesto privilegiado entre las más deseadas, tampoco deberíamos caer en la ostentación de la que muchos de sus modelos hacen gala. Para eso ya están esos enormes relojes militares italianos, pocos de interés, a los que el mejor equipo de marketing de relojes de los últimos años ha devuelto a la escena del “lado oscuro”. 

    Hoy parece claro que el mercado de los relojes de verdadera alta gama en el futuro no será igual y no pasará, como todavía lo hace ahora, por esas casas que venden miles de relojes en todo el mundo. Por el contrario, serán las escasas piezas de los más reputados artesanos relojeros independientes como McGonigle, Thomas Prescher, Urwerk, FP Journe o Greubel Forsey las más codiciadas por los amantes de la más alta relojería.
    Si bien estas últimas marcas no sonarán al típico comprador de Rolex, Panerai, Cartier o Hublot, qué duda cabe que su exclusividad, refinamiento y calidad las sitúan en otra dimensión y colman los deseos de los verdaderos amantes de la alta relojería. 

    Dicho todo esto, yo soy de la opinión de que la elección de un reloj es algo muy personal y no tiene porqué haber elecciones erróneas ya que siempre habrá caballeros que le den mayor importancia al diseño mientras otros potenciarán el carácter manufactura de su reloj. 

    En lo que si estaremos de acuerdo unos y otros es que el reloj se ha convertido hoy en un complemento más de la indumentaria del caballero.

    El más que destacable desembolso que un buen reloj exige obliga a estudiar con detenimiento además de la gran oferta existente también el uso al que lo vamos a destinar. Así, por ejemplo, parece lógico que no sea el mismo reloj el que se lleve cuando se vista de sport que el que marque la hora cuando sea el chaqué el protagonista. 

    Como norma general, se deberá huir de los maxi relojes, tan de moda hoy, cuando se vista de etiqueta o se adopte un aspecto formal. La idoneidad de buscar la proporcionalidad de las diferentes prendas también aplica al reloj. Un reloj de 44mm, por mucho que a su propietario le guste, no es apropiado para vestirse con un chaqué o un traje de tres piezas. Para estos conjuntos existen opciones mucho más acertadas como es un reloj de bolsillo o uno de unas medidas discretas de 36 o 38mm.
    Por el contrario, si se viste de sport o incluso con corbata pero de forma más informal, como se hace en los Casual Fridays, un reloj de mayor diámetro puede completar el conjunto de forma elegante. 

    Tampoco los relojes joyas, por exclusivos que sean, son adecuados en un caballero. La elegancia debe ser sencillez y discreción pero nunca esnobismo. Es por ello por lo que los relojes de pulsera de piel son, por norma general, más elegantes que los de acero u oro. 

    Hay infinidad de relojes de una enorme belleza y complejidad técnica que no necesitan hacerse presentes por los materiales preciosos utilizados en ellos y que, sin embargo, son infinitamente más bellos. 

    En definitiva, se trata por un lado de buscar una adecuada concordancia entre el reloj y el resto del atuendo y por otro de conseguir que no sea éste el primer blanco de las miradas del entorno. 

    Hoy resulta muy poco probable que alguien se compre un reloj pensando en que éste se limite únicamente a darle la hora. Tanto su aspecto exterior como su tipo de maquinaria son atributos que cobrarán un valor fundamental en su elección.
    El reloj, al igual que ocurre en gran medida con el coche, se adquiere pensando, además de para ser utilizado conforme su función natural también para transmitir un tipo de gusto y tristemente no en pocos casos la posición económica de su propietario. 

    Por ello, un reloj puede decir mucho más que simplemente la hora; puede hablar y contar muchas cosas de su propietario. No resulta atrevido afirmar que viendo el reloj de una determinada persona se estuviera más cerca de poder determinar qué tipo de zapatos y qué tipo de corte de traje es el de su propietario. 

    Si alguien viste un enorme reloj de plástico digital de color naranja difícilmente se podrá esperar que sea acompañado por un zapato de corte clásico. De la misma manera, si un caballero se ha podido permitir el lujo de tener por reloj uno con el punzón de Ginebra con bastante seguridad vestirá un traje de aspecto cuidado. 

    Seguro que a muchos caballeros resultará familiar la frase de Patek Phillipe que dice que sus relojes nunca son del todo de su propietario sino solo el placer de custodiarlo hasta la siguiente generación.
    Esta frase se podría hacer extensiva a la mayoría de las piezas que cuenten con un diseño intemporal y que por su calidad puedan acompañar al caballero hasta el momento en que esa segunda generación se haya ganado el honor de custodiarlo hasta la siguiente. Simplemente por esto muchos podríamos argumentar que nunca un buen reloj termina siendo demasiado caro. 

    A pesar de todo lo aquí argumentado, con toda seguridad tanto a los propietarios de los relojes del momento como a los amantes de las maquinarias les sobrarán motivos para defender su compra. Y esto no hace otra cosa que enriquecer el debate; siempre y cuando ese debate sea sosegado y lo menos pasional posible; algo muy difícil cuando de hablar de relojes se trata. 

    El Aristócrata

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    Como continuación del artículo del mes pasado hemos querido poner un broche de oro a los artículos dedicada al reloj con una entrevista a uno de los relojeros mas laureados de los últimos tiempos.

    La popularidad adquirida por www.elaristocrata.com y su atención a los productos hechos por los mejores artesanos nos han abierto las puertas del taller de una de las casas manufactureras más prestigiosas de cuantas existen en la actualidad: la Manufactura F.P.Journe 

    Como apuntábamos en nuestro último artículo, las casas relojeras que se pueden considerar manufactura en el más estricto sentido de la palabra se pueden contar prácticamente con los dedos de las manos. Y quizás esta sea otra de las razones por las que siempre he sentido una admiración especial hacia el trabajo de François-Paul Journe. 

    François-Paul Journe puede presumir de estar detrás de muchos de los movimientos más innovadores que albergan muchas de las casas más prestigiosas y de mayor renombre. Si esto ya debería ser motivo más que suficiente para que cualquiera relojero se sintiera orgulloso de su trabajo, el haber renunciado a un futuro prometedor en pos de alcanzar un sueño convierte a François-Paul Journe en alguien digno de toda nuestra admiración. 
    El lema de F.P.Journe “Invenit et Fecit” (lo inventé y lo hice) deja clara la filosofía y la forma de trabajar de esta casa suiza. Con esta frase quieren dejar claro desde el número 17 de la Rue de l´Arquebuse que desde la concepción del reloj hasta su completa terminación todo se hace enteramente en las premisas de su taller. 

    En contra de lo que hoy se nos quiere imponer, François es de la opinión de que la belleza de un reloj no depende del tamaño de su caja, ni de su grosor ni de tan siquiera de los materiales con los que esté fabricado. Por el contrario son los diseños intemporales y la precisión de sus maquinarias los que marcan el carácter intemporal y la calidad final del reloj. 

    Y buena prueba de ello son sus relojes; relojes caracterizados por diseños con una personalidad claramente diferenciada e innovaciones que persiguen algo que obsesiona a nuestro relojero: que el reloj marque de la manera más exacta posible la hora a su propietario. 

    Quizás sea por eso por lo que éste no termina de entender porqué los equipos de marketing se empeñan en incluir ciertas complicaciones que además de no aportar valor alguno al funcionamiento del reloj no solo no mejoran su exactitud sino que además atentan contra la pura esencia de la relojería. 

    Desde el taller de Ginebra el respecto de la tradición relojera es una premisa que todos los relojeros que trabajan con François-Paul Journe tienen siempre presente. Por ello como desde allí se apunta, sus relojeros se sienten orgullosos de trabajar exactamente de la misma manera que como lo hacían sus colegas hace 150 años. 
    La carrera de François-Paul Journe ha sido meteórica. Si su puesta de largo la realizó en Basilea en el año 1999 con su Tourbillon Souveraine, durante los últimos años sus creaciones han sido objeto de un gran reconocimiento por parte de la crítica como así atestiguan los diferentes premios conseguidos. 

    Entre todos ellos cabe destacar la Aguja d’Or Prize que le fue otorgada en 1989, el premio al relojero del año 1994, relojero del año 2006, así como también del 2008 etc. En el año 2006 el Ministro francés de Cultura le otorgó el título de Caballero de las Artes y de las Letras. 

    La popularidad de F.P.Journe hoy no conoce de fronteras aunque no deja de ser curioso observar como el veinte por ciento de las ventas están localizadas en la propia Suiza algo que explican por la gran importancia que sus habitantes dan a la alta relojería. 

    Francés de nacimiento pero suizo de adopción reconoce que el estar físicamente en Suiza y no en Francia, como hacía en sus primero días de relojero, le es de una gran ayuda ya que la mayor parte de los proveedores están en el país nórdico lo que le permite no tener que esperar alguna pieza durante semanas. 

    Enemigo de la ostentosidad prefiere los relojes de metal a los de oro amarillo o a los adornados con piedras preciosas. Sin embargo, huyendo de la corriente más extendida de sus primeros años donde lo más frecuente era realizar los relojes en metal optó por fabricar los suyos en platino dejando también de lado los de oro blanco. 
    Reconoce que la parte más difícil del proceso de construcción de un reloj no es hacer el reloj en sí sino saber, una vez terminado, porqué no funciona como se esperaba iba a hacer. Como ejemplo nos pone que cuando empezó a trabajar en un Pendule Sympathique para Asprey no tenía ni idea de si funcionaría. Si tenemos en cuenta los pedidos que desde Asprey le siguieron haciendo parece quedar claro que no debió funcionar muy mal. 

    Otra característica de esta casa es que al contar con una producción anual muy limitada el relojero que ha fabricado una pieza en concreto es el único que pueda tocar ese reloj si de alguna reparación requiriese. 

    François-Paul Journe tiene fama de decir lo que piensa sin medir las consecuencias de sus palabras y por ello no tiene reparo en hablar del trabajo de alguno de sus compañeros. Igualmente, su sinceridad y honestidad han sido responsables en gran medida de que sus seguidores sean incondicionales de la marca. 

    Por todo esto, no parece extraño que en un cuestionario llevado a cabo a los clientes de Patek Phillippe en la feria de Basilea donde se les preguntaba por su marca preferida después de Patek fuera F.P.Journe la respuesta más veces mencionada. 
    Seguro que si nos hubieran dicho todo esto de alguien que fue expulsado de la escuela de relojería de Marsella por su incompetencia no nos lo crearíamos. 

    PD Me he permitido ciertas licencias en la traducción del texto para dar sentido a algunas frases. No obstante, aquellos que quieran leerla en inglés lo pueden hacer a continuación de la entrevista que ahora realizamos en español. 

    Entrevista con el Sr. François-Paul Journe 

    1- Le expulsaron de la escuela de relojería de Marsella y los responsables de la misma le recomendaron que buscara otro trabajo ya que estaban convencidos de que la profesión de relojero no estaba hecha para usted. Muy poco tiempo después y a la edad de veinte estaba ya fabricando su primer tourbillon en un reloj de bolsillo. ¿Cómo explica semejante fenómeno? 

    Después de que me expulsaran de Marsella mi madre llamó a mi tío, un conocido relojero especializado en relojes de bolsillo así como reparador de relojes de pared, y ambos decidieron que continuara con mis estudios en París a la vez que mi tío le prometía a mi madre que cuidaría de mi. 

    Cuando visité a mio tío descubrí con una infinita admiración relojes únicos y con una gran historia. Desde ese mismo momento supe que tenía que convertirme en relojero. 

    Para poder llegar a reparar esos relojes y conocer cómo trabajaban los maestros relojeros antaño tuve que estudiar infinidad de libros antiguos de relojería así como la propia historia del estudio del tiempo. 

    Uno de los problemas fundamentales de la escuela de Marsella es que solo se nos preparaba a ensamblar el reloj pero no a como concebir uno desde cero. En la escuela nadie nos enseñaba a como fabricar un reloj y el único trabajo que trataba sobre tema era el libro “Watchmaking” escrito por George Daniels. 

    En 1977 mientras empezaba a trabajar en mi primer reloj de bolsillo no tenía ni idea de como se hacía un tourbillon y tampoco nadie estaba haciendo uno por aquel entonces. Sin embargo, en ese momento tenía conmigo uno que fabricó George Daniels y aproveché para además de estudiarlo descifrar los dibujos que George Penny había plasmado en el libro “The Art of Breguet” que escribió junto al propio George Daniels Y de esta manera empecé a construir mi primer tourbillon. 

    Desde entonces la profesión de relojero fue no solo mi pasión sino que también mi vida. 
    2- Con ese éxito tan rápido y siendo ya muy respectado y reconocido por la industria relojera, ¿por qué prefirió seguir trabajando como relojero independiente en vez de hacerlo para una gran manufactura? 

    Yo creé y construí movimientos con complicaciones para varias firmas de prestigio y después de unos pocos años decidí que quería trabajar para mi y crear los movimientos bajo mi firma. Añadí a F.J.Journe el lema “Invenit et Fecit” para dejar claro que todos los movimientos eran concebidos y fabricados en su totalidad en los talleres de mi estudio. 

    Puede suponer la dificultad y el trabajo que entrañaba construir una marca en los años 1900 y más crear una completa casa manufactura. Yo construyo relojes con una mente muy independiente y te puedes imaginar porqué no quiero trabajar para otros nunca más. 

    3- ¿Es usted de la opinión de que los relojeros que pertenecen a la AHCI son, por norma general, mejores relojeros que aquellos otros que trabajan para casas más conocidas como Jaeger-LeCoultre, Breguet o Patek Phillipe? 

    Los relojeros miembros de la AHCI siguen siendo auténticos relojeros y artesanos que trabajan con respecto a la relojería. Pero por supuesto las prestigiosas marcas que nombra si bien están ahora industrializadas también fueron fundadas por grandes relojeros. 

    4- Desde mi punto de vista es usted alguien hecho a si mismo y todo un emprendedor. Con un gran futuro por delante como relojero especializado en reparar algunos de los más complicados movimientos y al mismo tiempo fabricando movimientos de lo más innovadores para casas como Piaget, Ulysse Nardin, Harry Winston, Cartier etc. ¿por qué decide arriesgar este prometedor futuro y empezar con su propia marca? 

    Como he dicho anteriormente, yo construyo relojes con una mente muy independiente. Como esas marcas que usted nombra confiaban plenamente en mí a la hora de crear y llevar a la práctica sus movimientos no podía estar tan equivocado si en vez de hacerlos para ellos los hacía para mí. 

    5- Una marca que no forma parte de un gran grupo de lujo tiene definitivamente muchas ventajas pero también puede representar un problema cuando de financiar una nueva idea se trata. ¿Cómo consiguió los recursos económicos necesarios para empezar la aventura de FP Journe? 

    Soy un convencido de que cuando se tiene talento natural y la pasión necesaria siempre es posible encontrar la financiación para un buen proyecto. 
    6- ¿Cómo posicionaría la marca F.P.Journe en la industria relojera? 

    Producimos relojes mecánicos de alta gama con el objetivo de que den la hora de la manera más precisa posible, intemporales, planos, eficientes, preciosos e innovadores; relojes que podrían haberse llevado en cualquier periodo de la historia. 

    Nuestros relojes no se parecen a nada de lo que se hace en Suiza; solo las imitaciones de nuestros relojes se parecen a los nuestros. Somos la única Manufactura que está en el centro de Ginebra y que está dirigida por un maestro relojero, algo que nos aporta la legitimidad de lo auténtico. 

    Una característica única nuestra es que somos la única manufactura en el mundo que produce sus movimientos en oro rosa de 18K. 

    Estoy totalmente en contra de esas creaciones que nada tienen que ver con el tiempo y que solo obedecen a cuestiones de marketing. Este tipo de relojes no tienen alma alguna ni tampoco respetan la ética relojera. 

    Creo que soy uno de los pocos relojeros que sigue construyendo relojes de la misma manera y con el mismo respeto que se hacía cuando la relojería era considerada como una ciencia. Es un honor continuar trabajando como lo hacían nuestros grandes maestros en el siglo XVIII.
    7- ¿Cómo puede explicar el gran éxito de F.P.Journe en un sector dominado históricamente por casas con mucha más tradición? 

    Porque somos honestos, hacemos relojes precisos, finos, elegantes, bellos, con complicaciones innovadoras y con respecto a la alta tradición relojera. Y muy pocas marcas pueden decir esto. 

    8- ¿Diría usted que el Pendule Sympathique ha sido su obra maestra? ¿De cuál de todos sus movimientos se siente más orgulloso? 

    Básicamente todos ellos. El sofisticado Sonnerie Souveraine (la pieza más cara de nuestra colección) representa un enorme trabajo pero el Chronometre Souverain no conlleva menos esfuerzo a pesar de que aparente ser un “simple” cronómetro. Esta pieza representa la esencia de treinta años de experiencia como relojero. 

    Pero también está el Chronomètre à Résonance, el ultra fino Répétition Souveraine, el calibre automático Octa con sus 120 horas de reserva de marcha y otras muchas piezas que creé antes de que la marca F.P. Journe existiera tal y como hoy la conocemos. Como ejemplo puedo poner un Pendule Sympathique que realicé para Asprey y otro que hice para Breguet, un reloj de bolsillo con el planetario, otro Planetario para Asprey un reloj de bolsillo con cronómetro automático y con un calendario perpetuo retrógrado y con ecuación de tiempo…. 

    9- ¿Cuál es su producción anual, cuántos relojeros trabajan con usted en su taller de Suiza y cómo ve el futuro de la marca? 

    Exactamente igual que hoy, esto es, al servicio tanto del arte relojero como al de nuestros clientes. 

    Mi meta fue siempre ser capaz de construir la totalidad de un reloj desde cero y que luego se pudiera producir en serie. Hoy estamos muy cerca de este objetivo ya que ya producimos el 95% de todos los componentes. 

    Hacemos cerca de novecientos relojes mecánicos por año, contamos con veinticinco relojeros, todos ellos trabajando en nuestras premisas situadas en el centro de Ginebra. 

    Nuestro objetivo no es aumentar la producción. Al contrario que otras marcas, nuestro objetivo es continuar produciendo piezas únicas diferenciadas por su innovación y siempre con la obsesión de la medición del tiempo de la forma más precisa posible. ¿Dónde estaría el interés de producir los mismos relojes que hace todo el mundo?
    10- Hoy se piensa que el dinero puede comprar prácticamente todo pero, sin embargo, yo soy de la opinión de que solo el conocimiento puede comprar lo que verdaderamente hay detrás de cada producto. ¿Cuál es el cliente que más satisfacción le da tratar con él? ¿Cuál es el cliente tipo de F.P.Journe? 

    Damos por hecho que los clientes de F.P.Journe cuentan con una posición económica desahogada. Esto les permite hacer uso de su tiempo libremente. Además los coleccionistas hoy están bien informados y cuentan con grandes conocimientos lo cual hace que busquen relojes mecánicos con movimientos verdaderamente manufactura, innovadores y exclusivos. 

    El número de relojes de F.P.Journe está de por sí limitado debido a una producción de solo novecientos relojes al año. De esta forma, los clientes pueden tener la seguridad de que no verán a nadie más con un reloj igual al suyo. 

    Nuestros clientes son conscientes del respeto que desde esta casa se tiene a la alta tradición relojera y saben de nuestro objetivo en buscar la precisión en la medición del tiempo. Nuestro cliente quiere conseguir solo lo mejor que su dinero puede comprar. 

    Nuestras boutiques emanan una imagen de marca que es beneficiosa para nuestros clientes y ofrecen un impecable servicio que nuestra filosofía relojera con una ética que define claramente nuestro trabajo. 

    En las boutiques de F.P.Journe el cliente puede encontrar toda la colección de relojes de la marca así como las ediciones exclusivas y las series limitadas, estas últimas reservadas solo para los clientes ya de F.P.Journe, como la Black Label line, las Ediciones Aniversario en titanio con Rutenio y con el dial en oro y las ediciones propias de cada boutique. 

    11- Marcas como Frank Muller en los años dos mil o más recientemente Richard Mille han conseguido una gran popularidad en muy pocos años. ¿Qué piensa usted que es más importante para ser considerado como un gran relojero: tener un equipo de grandes relojeros o un buen director de marketing? 

    La respuesta es definitivamente fabricar relojes de gran precisión e innovadores con un calibre verdaderamente manufactura. Un reloj sirve para dar la hora; esa es sin lugar a dudas su principal cometido. Por eso para mi un gran reloj es aquel que da la hora con la máxima precisión posible. 

    El marketing es una invención que solo dice incongruencias y absurdeces a los clientes. Sin embargo, hay fundamentos que forman parte de 150 años de historia relojera y para hacer un reloj único estos fundamentos se deben respetar. Y si no mira a lo que todo esto le llevó a Frank Muller…
    12- ¿Qué significa para usted la palabra “lujo” cuando de hablar de relojes se trata? 

    Un reloj es un objeto de lujo porque verdaderamente nadie necesita un reloj para vivir. Puede costar 100 CHF o 100.000; al final solo se trata de la percepción económica que del valor de las cosas tengamos cada uno. 

    13- En www.elaristocrata.com hemos realizado bastantes entrevistas con algunos de los mejores artesanos del mundo; sobre todo con sastres y zapateros. Todos han estado de acuerdo en que si bien es importante hacer ese traje o ese zapato a medida lo es todavía más hacer un producto único para cada cliente de tal forma que nadie más pueda tener uno igual. 

    En la industria relojera vemos, quizás demasiado a menudo, ediciones limitadas pero no relojes verdaderamente únicos. ¿Piensa que el fabricar relojes por encargo, y consecuentemente únicos, pudiera tener sentido para una casa como F.P.Journe? 

    El hacer solo novecientos relojes al año hace que nuestra producción sea prácticamente hecha a medida ya que no solo es la escasa cantidad de relojes que hacemos sino además el que cada relojero haga su reloj desde el comienzo hasta el final sin que ningún otro relojero toque esa pieza lo que sitúa a nuestros relojes como hechos a medida y únicos. 

    Para darle un ejemplo decirle que solo hacemos cuatro o cinco Grande Sonnerie al año y a cada uno de ellos se les graba el nombre del cliente y no número de referencia alguno. Esto para nosotros es hecho a medida (custom made). 

    También ocasionalmente podemos hacer un dial o una grabación especial para un cliente concreto aunque siempre acorde con el concepto de estética que tenemos en F.P.Journe. Por ejemplo, al Centigraphe le hemos puesto en una ocasión un dial de color rojo. No obstante, esto solo lo hacemos con los clientes más apreciados y conocidos en la casa.
    14- Si por cualquier motivo un día no pudiera escoger para su muñeca un F.P.Journe, ¿cuál sería la marca que ocuparía su lugar? ¿Hay alguna otra marca o movimiento que lo situaría al mismo nivel que F.P. Journe? 

    Los relojes que yo escogería para mí ya no se fabrican. No me importaría en absoluto llevar un reloj hecho por Abraham Louis Breguet u otro hecho por George Daniels. 

    De hecho, le pedí a George que me hiciera un reloj aunque lamentablemente no le dio tiempo. Sin embargo, yo le hice una versión de mi Chronomètre Souverain que fue presentada en su homenaje por haber sido él mi fuente de inspiración y por la comprensión y apoyo que me brindó durante mi carrera como relojero. 

    15- Cuando alguien gasta una importante cantidad de dinero comprando un movimiento con complicaciones, como por ejemplo, un tourbillon, un calendario perpetuo, un repetidor de minutos, un grande sonnerie etc quieres estar seguro que independientemente de lo que le pase al relojero que lo fabricó tu reloj este siempre podrá ser reparado en caso de que lo necesite. 

    Con casas como Patek Phillipe, Lange, Vacheron o incluso Breguet tienes la seguridad de que independientemente del destino del relojero que lo fabricó tu reloj siempre será reparado de mandarse a la casa madre. Sin embargo, con los relojeros independientes, los cuales son el alma mater de la marca, siempre se tiene cierta inseguridad porque es difícil adivinar qué será de tu reloj si su creador desaparece. ¿Está trabajando F.P.Journe para asegurar el futuro de sus relojes? 

    Aunque esas casas que nombras tienen ahora grandes talleres, durante los años de Abraham Louis Breguet, o del Sr. Patek, o del Sr. Vacheron o del Sr. Jaeger no existían los grandes talleres y los clientes no se preguntaban quién repararía sus relojes cuando el relojero desapareciese. 

    La continuidad se ha organizado en mi casa y me aseguraré de que marca F.P.Journe continúe aun cuando yo ya no esté.
    16- Durante los últimos años con el boom económico hemos observado como nuevas marcas han entrado en el mercado ofreciendo relojes ostentosos, enormes, conmemorativos o tipo joya. Sin embargo, ahora con la crisis financiera parece que se vuelve a lo verdaderamente auténtico. ¿Cómo percibe este cambio en la relojería: como un periodo de madurez o como un paso atrás? 

    No sé si se trata de un periodo de madurez o de un paso atrás pero lo que parece claro es que la crisis económica ha obligado a los clientes a controlar sus compras y a ser más selectivos. 

    Ahora los clientes concentran su interés en piezas únicas y con una autenticidad genuina. Y como los relojes de F.P.Journe son escasos, únicos e innovadores estos mantienen un gran interés en nuestros clientes. 

    17- Antes de terminar Sr. Journe, nos podría contestar cómo de importante es para usted la elección de un reloj a la hora de escoger uno u otro atuendo. ¿Qué reloj escogería usted para acompañar a un traje de tres piezas, cuál para un esmoquin, cuál para un chaqué y cuál para un frac? 

    Yo creo piezas intemporales que habrían podido llevarse en cualquier época de la historia. Sus características ya aquí nombradas como su escaso grosor, elegancia, innovación y precisión lo hubieran hecho posible. Algunos modelos de nuestra colección pueden diferir entre sí pero cualquiera de ellos se podría vestir con un esmoquin o con un atuendo deportivo. 

    Muchas gracias 

    Interview with François-Paul Journe 

    1- You were expelled from the Marseilles horological school and advised to find another job because the people there thought that watchmaking would not be a suitable career for you. Then, at the age of 20 you were already making your first tourbillon in a pocket watch. How do you explain this phenomenon? 

    After I was expelled from Marseille, my mother called my uncle, a renowned pocket watch and clock restorer, and they decided I was going to continue my studies in Paris. My uncle promised to keep an eye on me for her. When I visited him, I discovered these unique and historical timekeepers with a boundless admiration. This is when I understood I had to become a watchmaker. In order to repair those watches, I had to study as many historical books as possible to be able to understand how each Master watchmaker worked, their intellectual process, and the whole story of time. The school was only teaching us to assemble a watch but not to conceive one, nor to construct one. In 1977, while I was starting my first pocket watch, I had no idea how a tourbillon was made, and nobody was making one at the time. Having the proof before my eyes, with the watch made by George Daniels, I deciphered George Penny’s drawings illustrated in the book « The Art of Breguet ». At school no one was teaching how to manufacture a watch, and the only existing work on the subject was “Watchmaking” also written by George Daniels. 

    That profession became not only my passion but my life.
    2- With such a quick success and being very well-known and recognized by the industry, what are the main reasons why you remain as an independent watchmaker instead of working for a wealthy large manufacture? 

    I have first created and constructed movements with complications for many prestigious watch brands, and after a few years, I wanted to work for myself and decided to create movements under my own name. I added to F.P.Journe, the motto Invenit et Fecit to certify that every movement was entirely conceived and made in the workshops of my ateliers. You can imagine that was hard work to build a proper brand in the 1900’s, and even more to create a complete Manufacture. I am a watch constructor with a very independent mind and you can thus imagine why I don’t want to work again for anyone else.. 

    3- Do you believe that those watchmakers that are AHCI members are, in general terms, more skilled than those working for well-known brands like Jaeger-LeCoultre, Breguet or Patek Phillipe? 

    The watchmakers members of the AHCI are still genuine watchmakers and craftsmen working in the respect of horology. But of course the prestigious brands you are talking about are now industrialized as they installed since so many years. And their founders were talented watchmakers.
    4- From my point of view you are what I consider a self-man and a real entrepreneur. Having a great future repairing some of the most complicated watches ever made and making the most innovated movements for brands like Piaget, Ulysse Nardin, Harry Winston, Cartier etc. why you decided to risk this encouraging future and start your own brand?


    As I said above, I am a watch constructor with a very independent mind. Since these watch brands were trusting me so much by asking me to create and produce innovative movements for them, I could not go so wrong in producing them for myself. 


    5- Being not part of a large luxury Group has many advantages but it can also means problems when it comes to finance your own ideas. How did you manage to get the necessary economic resources to start the FP Journe adventure? 



    I am certain when you have a genuine talent and are passionate enough, you always find a possibility to finance authentic projects.
    6- How do you position the brand F.P. Journe in the watch industry? 

    We are producing high horology mechanical watches meant to give the time as precisely as possible; timeless, very slim, efficient, precious and innovative, watches that could have been worn at any given period in time if the wrist-watch had been invented. Our watches do not look like any other watches in Switzerland, if not for those trying to imitate them. We are the only Manufacture in the centre of Geneva, managed by a Master watchmaker that gives us a genuine legitimacy of authenticity. A unique specificity of our brand is that we are the only manufacture in the world to produce its precious movements in 18K rose Gold. 

    I am totally against watch creations that have nothing to do with time anymore but which are purely marketing realizations, without any soul nor fundamental respect of the horological ethic. I believe to be one of the only watchmakers to continue producing watches with in the same manner and with the same respect as it used to be done when horology was a science. I marking a point of honour to continue working like our great masters of the 18th century used to. 

    7- How do you explain the success of F.P. Journe in a sector dominated historically by some very old established brands? 


    Because we are honest, making precise watches, slim and elegant, with beautiful and innovative complications, in the respect of the high horology traditions, and only a few watch brands can pride to do so.

    8- Would you say that the Pendule Sympathique work have been your master piece? What is the movement you feel more proud of? 


    Basically, "all of them. The sophisticate Sonnerie Souveraine (the most expensive piece of our collection) is representing a huge work but the Chronometre Souverain as well, even if it apparently appears to be a "simple" chronometer. This timepiece represents the essence of 30 years of experience in watchmaking." Butt there are also the Chronomètre à Résonance, The ultra slim Répétition Souveraine , the creation of the automatic Octa Calibre with its 120 hours power reserve, and the many unique pieces I was creating before the brand as it is known today existed ; The Pendule Sympathique for Asprey and also one for Breguet, , a planetarium pocket watch, another Planetarium for Asprey, an automatic chronometer pocket watch with retrograde perpetual calendar with equation of time . . . 


    9- What is your yearly production, how many watchmakers are working together with you in your manufacture in Switzerland and how do you see the future of your company? 


    Identical to our daily life today, at the Service of the horological art and that of our clients. My goal was to be able to build a complete watch making production site, and we are nearly there as we are producing 95% of our components. We are making approximately 900 mechanical watches per year, and 25 watchmakers are working in our Manufacture located in the centre of Geneva. Our objective is not to increase our production, on the contrary to other brands, our goal is continue producing unique watches, with a genuine sense of innovation, in a constant search for precision. What would be the interest of producing the same watches as anyone else?

    10- It is believed that money can buy almost everything but we believe only knowledge can get what is really behind the scene. What kind of client you enjoy more? What is your client profile? 

    By definition, F.P.Journe clients have money, which gives them more possibilities to use their time freely. And they take it! But not only that. Collectors are well informed and trained, and they are looking for authentic watches with genuine mechanical Manufacture movements, innovative and exclusive. F.P.Journe watches are limited as a fact due to our limited production of 900 watches per year, and they are certain to have exclusive watches with technically innovative calibres that will not be seen on everyone’s wrist. They know how we fundamentally work in the respect of the grand high horology tradition in a constant search for precision, and they want the best money can buy. And our F.P.Journe Boutiques display a very strong image of the brand that is profitable for clients, offering an impeccable service matching our philosophy and work ethics. They are presenting the complete collection of watches, and also exclusive edition and limited series reserved exclusively for them such as the Black Label line, the Anniversary Editions in titanium with Ruthenium on gold dial and the Boutique editions. 

    11- Brands like Frank Muller in the 2000´s or more recently Richard Mille got plenty of popularity in just few years. From your point of view, what is more important in order to be considered as a great watchmaker: to have a good team of skilled watchmakers or a good marketing manager? 


    The answer is definitely to produce precise and innovative watches, with a genuine Manufacture caliber. A watch is made to give the time, It is its priority, i.e., a great watch is the one giving the time with the utmost precision ! 

    Marketing is a make believe and tells many incongruous absurdities to its clients. But there are fundamentals that pertain since over 150 years in watchmaking and to do a unique piece, these fundamentals needs to be respected. Look at where it took Frank Muller. . . 


    12- How would you describe the word “luxury” when it comes to watches? 


    The watch is a luxury object because it is not a necessary object. It can cost CHF 100.- or 100'000.-, it is only a matter of financial means.

    13- In the www.elaristocrata.com we have carried out several interviews with some of the best worldwide artisans; particularly with tailors and shoemakers. All of them agree that is important to make the product tailor made but that it is even more important to make a unique product for each customer so there is no one else who has the same, for example, pair of shoes. In the watch industry we see, probably too often, limited editions but not a real unique watch. Do you believe the market of custom made watches could make sense for a brand like FP Journe? 


    As we are making only 900 watches per year, our production is already kind of custom made due to its limited quantity, as each watchmaker of the FPJ Manufacture is making a watch from beginning to end without anyone interfering in the process. For example, we are producing only 4 to 5 Grande Sonnerie per year, and each is engraved with the name of the client instead of having a reference number, and will thus wear the name of its owner. This is custom made. We also occasionally custom make a dial or an engraving for a special client, within the aesthetic of the F.P.Journe collection, like the Centigraphe with red dial. We would only do that for an esteemed and well know client. 


    14- If for one day you were not allowed to wear your Journe, which brand will take its place? Is there any other brand or movement you consider to be in a similar level than yours? 


    The other watches I would wear are not watches produced today . . . certainly a watch made by Abraham Louis Breguet, or more recently a watch made by George Daniels. I actually ordered a watch made by him but he did not have time to make it. Instead, I made a special engraved version of the Chronomètre Souverain for George, and it was presented in homage for having been my source of inspiration and for the insight and support he gave me through my watch making path.

    15- When you spend an important amount of money buying a complication movements such as a tourbillon, perpetual calendar, minute repeater, grande sonnerie etc. you want to be sure that no matter what happens in the future to your watch you will be always able to send it to be repaired if necessary. With brands like Patek Phillipe, Lange, Vacheron or even Breguet you know that no matter what happens to the watchmaker who created your watch, this will be repaired in the manufacture anytime. With independent watchmakers and small brands where there is a person who is the alma mater you always face certain uncertainty because it is difficult to predict what will happen with your complicated watch once this man is out of business. What are you doing is this regard? 


    Even though these brands have big manufacture today, at the time of Abraham Louis Breguet, of Mr Patek , Mr Vacheron, Mr Jaeger, there was no manufacture and clients were not wondering who would repair their watch when these watchmaker would disappear. A continuance had been organised and I will guarantee the continuity of the F.P.Journe brand continuity after me. 


    16- During the last years with the economic boom we have seen many new comers entering the market offering flashy, huge, commemorative and jewelry watches but now with the financial crisis it seems to us that we are going back to the real and authentic thing. Do you perceive this change in the horology as a maturing period or as a step back? 


    I don’t know if it is a maturing period or a step back but the economic crises has certainly forced clients to control their purchases in beeing be more selective, and concentrate their interest toward real and unique pieces with a genuine authenticity. As F.P.Journe timepieces are rare, unique and innovative, it certainly upholds an undisputable interest of clients.

    17- How important is the election of a watch when it comes to clothes? Which watch would you wear with a three pieces suit, which one with a black tie, witch one with a morning coat and which one with a white tie? 

    I am creating timeless watches that could be worn at any period in time, always slim i.e. elegant, innovative and precise. Some models of our collection differ from one another but anyone could be worn with a black tie or a sportswear attire. 

    Thank you 

    El Aristócrata

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