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Blog de Moda Masculina Clásica
Style in a Classic Way
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    Conseguir una buena hechura está al alcance solo de sastres experimentados e incluso contar con uno no garantiza siempre un resultado óptimo. Igualmente, dar con las proporciones de solapas, largo de la chaqueta, diámetro de boca de pantalón etc. adecuadas a cada cuerpo tampoco es tarea baladí. Y lograr, además, que cada una de las prendas del conjunto - traje, corbata y camisa - aparezcan como si cada una de ellas se hubiera cortado pensando en vestirse solamente con las otras dos es algo bastante difícil. Sin embargo, cuando esto ocurre toca disfrutarlo:

    Tomemos como ejemplo la foto que encabeza el artículo y empecemos por la chaqueta. Todo su cuello está en contacto con el de la camisa, las mangas empiezan a caer donde terminan los hombros naturales del protagonista, y nunca más allá. Incluso con la chaqueta abotonada esta no muestra arruga alguna. Acaba justo a la altura de los nudillos y su extensión divide el cuerpo -de cuello a pies – en dos partes de igual longitud. Imposible adivinar camisa alguna entre la chaqueta y el pantalón, algo a lo que hoy poca gente presta atención. Las mangas caen sin producir arrugas, no son ni estrechas ni holgadas y su largo permite asomar el centímetro obligado de la camisa. Las solapas tienen la anchura necesaria para compensar el largo y afilado rostro del protagonista suavizándole ambas particularidades. Estas solapas tienen vuelo y no aparecen aplastadas por la siempre temible plancha. El protagonista utiliza guiños para acentuar su atura y cuerpo atlético. Además de, obviamente, escoger colores oscuros, oculta las solapas de los bolsillos del traje para conseguir esa limpieza de líneas responsable de alargar la figura. Prescinde prácticamente de las hombreras logrando unos hombros con una caída natural.

    El pantalón está igual de bien terminado que la chaqueta. En un momento donde los sastres lo externalizan, terminando este siendo cosido por alguien que nunca ha visto la chaqueta, se agradecen pantalones que, como este, guardan una total armonía con el resto del conjunto. Su talle es el correcto, recordemos que el pantalón se viste en la cintura y no en la cadera. Su caída no puede ser más limpia no produciéndose ni bolsas ni arrugas a lo largo de las piernas. La raya natural del pantalón está perfectamente centrada terminando en la mitad del zapato y pasando también por justo la mitad de la rodilla. Su largo es impecable. Como hemos apuntando en alguna ocasión, el lago debe tocar ligeramente el zapato, pero nunca descansar sobre él. Además, no se visualiza arruga alguna ni siquiera en contacto con el zapato. El dobladillo, así como su anchura, aporta un toque casual a todo el conjunto que concuerda muy bien con los guiños modernos del traje. 

    Lo poco que podemos ver de la camisa es suficiente para asumir que está hecha a medida. No se aprecia tampoco ninguna arruga, algo no tan fácil de conseguir de tener, como es el caso, la chaqueta cerrada y, mucho menos, de llevar tirantes. El cuello de puntas abiertas compensa la terminación afilada del rostro dando este la sensación de ser algo más ancho de lo que verdaderamente es. Los extremos del cuello quedan cubiertos ligeramente por las solapas de la chaqueta; algo esto también fundamental. 

    Los complementos están perfectamente escogidos tanto en color como en tamaño. Por ejemplo, la corbata tiene una anchura contenida, que no ridícula, muy correcta para las medidas de este torso. Y si esto es importante no lo es menos el nudo de la corbata. Si su asimetría le resta formalidad, su precioso hoyuelo, el disimulado brazalete y el bonito pañuelo de bolsillo ponen el broche final a un conjunto de traje chaqueta de medidas perfectas. 

    El Aristócrata

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  • 03/18/17--12:06: EL FENÓMENO BESPOKE
  • Hace más de un año que no actualizo la pestaña de “lifestyle” contándoos cómo fueron mis conferencias. Pero lo cierto es que raro ha sido el mes donde no haya compartido con los amantes del buen vestir mi punto de vista sobre el mismo.

    En los últimos doce meses además de en Sevilla, Granada, Santiago, Coruña y Barcelona he participado en varias charlas en Madrid, ciudad donde hoy por hoy hay más adeptos a lo hecho a medida. Desde encuentros con los miembros de YPO, con clientes de boutiques de lujo o con amantes del bespoke en Clubs Privados, el año ha sido de lo más interesante. El año podría haber dado mucho más de sí, pero desde hace ya varios solo acudo a aquello que de verdad me interesa. A tenor de lo que nos espera en abril, charla en el Círculo Ecuestre de Barcelona sobre el cambio de tendencias en el vestir del ejecutivo y un simposio sobre el chaqué y el frac en un conocido hotel de Madrid, parece que queda patente el gran interés que hoy despierta en nuestro país la moda que aquí siempre hemos defendido: la atemporal y hecha artesanalmente; concepto muy diferente al de “pasado de moda”. 
    Hasta no hace tanto tiempo ir al sastre era más una necesidad que una opción, algo que empezó a cambiar con la llegada de la confección industrial. A partir de entonces visitar al sastre dejó de ser una obligación para convertirse en una opción relativamente inusual. Si en los años setenta sastres como Collado o los hermanos Mogrovejo vestían a lo más granado y entendido de la alta sociedad española, a partir de los noventa las marcas de moda de lujo se responsabilizan de los trajes de los personajes sociales más conocidos. Sin embargo, desde algunos años atrás esta situación ha dado un vuelco importante y las casas de ropa empiezan a dejar su lugar a nombres cuyo trabajo no se reconoce por un logo o unas iniciales sino por una hechura personalizada y por ciertos detalles de mano de obra marca de la casa. 

    Hoy, míticas sastrerías como Caraceni o Rubinacci vuelven a ser las que se encuentran detrás de los trajes de quienes durante años sucumbieron a las acertadas campañas de marketing de las marcas de ropa más exclusivas; que no por ello necesariamente elegantes. Quizás esta sea una de las razones por las que empresas como Dolce & Gabbana o Gucci empezaran unos años atrás a ofrecer también a sus clientes un servicio a medida; servicio, todo sea dicho, con resultados de lo más dispares. No deja de ser sorprendente que incluso futbolistas, gremio que no se caracteriza precisamente por su buen gusto en el vestir, hayan recientemente descubierto las enormes ventajas estéticas, y de estatus, de los trajes de sastre. Difícil sería recordar la elegancia de los actores de los años 30 y 40 -  David Niven, Cary Grant, Gary Cooper y un largo etcétera – sin la ayuda que les brindaron las mejores agujas del momento, algo que también empieza a calar en algunos actores internacionales (a los nacionales, salvo honrosas excepciones, parece que todavía no les ha llegado el momento). 
    Algunos sastres experimentan hoy una situación similar a la que vivieron los mejores cocineros hace quince años. Si aquellos dejaron de ser solo grandes cocineros para convertirse en estrellas que llenaban auditorios y portadas de revistas, los mejores sastres son ahora personajes populares que comparten fiestas y protagonismo con sus clientes más relevantes. Al igual que hoy los restaurantes estrellas Michelin se llenan de clientes de las más variadas y lejanas procedencias, las sastrerías más reputadas de Inglaterra, Francia o Italia ven como clientes rusos, americanos o asiáticos recorren miles de kilómetros para no fallar a la prueba de su traje. Si los cocineros más conocidos abren restaurantes con su nombre por medio mundo, los sastres viajan varias veces al año a las ciudades de sus clientes e incluso cuentan con espacios fuera de su país para facilitar el proceso de elección de tejidos y pruebas. 

    Y en mucho de esto tiene la culpa internet. Hoy internet, y más concretamente ciertos blogs, han llevado el nombre de legendarias sastrerías al conocimiento de medio mundo. Como bien apunta Lorenzo Cifonelli en el video que podéis visualizar en el margen derecho (a partir del minuto 7.20), lo bloggers han internacionalizado su sastrería y a ellos debe el enorme repunte de su sastrería y el que tenga hoy viaje por medio mundo atendiendo a sus clientes.
    Rara es la sastrería de prestigio que en fechas como Navidad no organice una fiesta donde acuden desde celebridades hasta sus clientes más fieles. Es un buen momento para identificarse y sentirse perteneciente a un grupo reducido y muy escogido. De hecho, algunos de estos sastres han ido más allá y han creado un Club alrededor del cual se celebran charlas de los temas más diversos, actividades deportivas y acciones sociales que sirven para acercarles la marca. A otros, como es el caso de Rubinacci, no le importa organizar la logística de tu desplazamiento a la ciudad de Nápoles, hospedarte en la mansión familiar y poner a tu disposición desde entradas para la ópera hasta reservados en los restaurantes más conocidos de la ciudad. Si la guía Michelin convirtió a cocineros en chefs, internet y las redes sociales han transformado a los mejores sastres en empresarios.

    En el próximo capítulo hablaremos de cinco sastres, todos ellos internacionales, a cuyas tijeras se entregan hoy los paladares más exigentes y los bolsillos más pudientes; cinco sastres que bien podrían albergar las estrellas Michelin de la más exquisita elegancia atemporal. 

    El Aristócrata

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    Los hay que prefieren la cocina vanguardista de Eneko Atxa o la más comedida de Juan Mari Arzak, pero, sin embargo, tanto unos como otros estarán de acuerdo en que ambos nombres forman parte de lo más granado de la cocina mundial. Los números clausus no suelen ser compartidos, ni tienen por qué serlo. Sin embargo, sobre lo que no hay duda es que los cinco sastres que hoy traemos a esta página representan la más alta cocina de la sastrería mundial.

    - Anderson & Sheppard.
    Casa inglesa fundada en 1906, ha vestido a los hombres y mujeres más elegantes del planeta. Desde a Gary Cooper, Cary Grant, Fred Astaire, Evelyn Waugh o Charlie Chaplin hasta a la propia Marlene Dietrich. Hoy es quien está detrás de los mejores trajes cruzados del Príncipe Carlos. Su estilo está a medio camino entre la rigidez del traje inglés y la informalidad del napolitano. El mítico cortador John Hitchcock fue hasta 2014 el responsable de esos hombros sin apenas hombrera, de la chaqueta con apenas entretela, con bastante pecho y del clásico corte “drape cut” que define el estilo de la casa. A partir 5.000€.


    - Cifonelli.


    “Podría reconocer un hombro de Cifonelli desde cien metros”. K. Lagerfeld. Mientras los sastres ingleses ponen sus esfuerzos en dar vida al traje de medidas perfectas y los italianos buscan con su trabajo conseguir un cliente más atractivo, los franceses persiguen marcar con su imponente traje la presencia de quien lo viste. Lorenzo y su primo Massimo representan la cuarta generación de la saga sartorial francesa más respetada; una saga formada en Roma, Londres y París. Su diseño reinventa constantemente los detalles más artesanales de los años 30, unas sisas muy altas, unas hombreras con un visible “chorizo”, una fuerte construcción y una hilera 6x1 son alguno de sus sellos distintivos. A partir de 6.000€.


    - Augusto Caraceni (A. Caraceni).

    El conocido como padre de la sastrería italiana, Domenico Caraceni abrió su primera sastrería en Roma en 1913 siguiendo los pasos de su padre Tommaso. Su hijo Augusto en 1930 se muda a Paris, por entonces la capital indiscutible de la moda mundial, para terminada la II Guerra Mundial abrir su mítica sastrería de Milán desde donde Rita Maria, cuarta generación, continua hoy la saga. Humphrey Bogart, Cary Grant, Yves Saint Laurent o Gianni Agnelli son solo alguno de los nombres que se dejaron seducir por su traje cruzado, la pieza más emblemática de la casa. Solapas anchas, hombro de caída natural sin apenas redoble y una chaqueta corta que se quiebra en la cadera son notas de la casa. A partir de 4.800€.


    - Mariano Rubinacci.

    Gennaro, padre de Mariano, funda en los años 30 junto a Vicenzo Attolini, la conocida “The London House”. Ambos sastres crearon el ya mítico traje napolitano, traje que se distingue fácilmente por su famoso “hombro camisa”, hombro sin redoble alguno similar a de una camisa. Un traje pensado en sus orígenes para vestirse fuera de la oficina y donde la ausencia de entretelas y una construcción mínima dan lugar a un traje totalmente desestructurado y ligero que puede ser transportado en una sencilla caja de zapatos. A partir de 5.150€ (incluida estancia de seis noches en Casa Rubinacci, tiempo necesario para poder volver a casa enfundado en tu nuevo traje).


    - Antonio Liverano.

    Antonio y su hermano Luigi empezaron con escasos diez años a aprender el oficio en Puglia, para en 1960 asentarse con su propia sastrería en Florencia. Su estilo sigue las líneas del estilo florentino, estilo caracterizado por un hombro natural de gran diámetro, una construcción muy ligera, unas solapas anchas, un bolsillo bajo de pecho y una chaqueta corta cuyo frontal con forma redondeada se abre de manera llamativa en su mitad inferior. Las notas que introduce Liverano al estilo florentino le sirven para justificar a sus clientes un año espera. A partir de 4.700€.

    PD Para los "quisquillosos": en ningún momento digo que estos cinco sastres sean los mejores. Me limito a apuntar que desde mi punto de vista son los más conocidos a nivel mundial. Os recomiendo ver el vídeo de la semana donde se explica la diferencia entre un traje de 500$ y uno de 5.000$.

    El Aristócrata

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    Que el calor es el mayor enemigo de la elegancia es algo que dejó hace tiempo de ser solo una opinión para pasar a ser una realidad fácilmente contrastable. Bastará pasear por cualquier calle de nuestra geografía nacional para comprobar cómo conforme aumentan las temperaturas el código de vestimenta se relaja hasta puntos insospechados. 

    La búsqueda de la comodidad hace que en estas fechas se empiece a dejar de prestar atención a normas que sólo unas semanas atrás parecían de obligado cumplimiento. Sin embargo, también en primavera se puede encontrar un enorme elenco de prendas, tejidos, estampados y colores para, además de seguir disfrutando del día a día con elegancia, hacerlo también con frescura.
    La entrada de la primavera nos recuerda que ha llegado el momento de cambiar nuestras abrigadas prendas de invierno por otras más frescas y alegres. Es precisamente la alegría de esta estación la que debe animarnos a dejar progresivamente de lado los tonos más oscuros y dar entrada a otros más vivos. El colorido de la primavera unido a las agradables temperaturas y a las muchas horas de luz de las que ya disfrutamos debería animarnos a guardar nuestros trajes de invierno y abrir las puertas de nuestro armario a la nueva temporada.

    Para ello nada mejor que apostar por trajes de tejidos frescos donde aparezca la lana mezclada con vicuña, lino, alpaca o seda. Las conocidas como lanas frías además de caracterizarse por su gran traspiración permiten jugar con estructuras menos armadas donde se prescinde de voluminosas hombreras, entretelas y forros. Estos trajes desestructurados dan como resultado una prenda menos pesada, más desenfada y sobre todo mucho más fresca y estilosa. 
    Transmitir a la ropa las particularidades de cada estación resulta fundamental para vestir de manera elegante todo el año. Para ello disfrutemos del colorido y alegría de la primavera y demos una oportunidad a tonos alejados de los clásicos azul marino y gris marengo. Apostemos por los colores beis o azul claro sin olvidar que también los tonos pastel son una más que interesante opción a considerar. 

    El relajamiento que se da en estos meses recibe de buen agrado la gran diversidad existente de tejidos de sport de entretiempo. Es el momento de combinar chaquetas de estilosos estampados, como los cuadro ventana, con pantalones lisos. Las chaquetas de sport color lila, verde, azul o, por ejemplo, rojo mate son perfectas para disfrutar con estilo de la luz de esta estación. Es precisamente el relajamiento de esta época la que hace que los trajes conocidos como dos piezas – un pantalón y una chaqueta de diferente color - vayan ganando espacio al clásico traje de chaqueta. 
    Estos conjuntos permiten además dar entrada a estampados y colores difíciles de imaginar en un traje de chaqueta. En la ropa de sport los jerséis de lana oscuros dejan paso a los de punto de tonos vivos y los pantalones de colores próximos al calabaza o azul claro y de fino algodón toman el lugar que en invierno ocupaban los más abrigados y oscuros. Los colores de las camisas se harán ahora más vivos, sus diseños más atrevidos y poco a poco el lino empezará hacer su aparición. 

    En primavera los modelos de zapatos, al contrario de lo que sí ocurre con el resto de prendas del atuendo masculino, serán muy similares a los que se han vestido en invierno siendo todavía obligatorio el uso de zapatos de cordones o de hebilla. Sin embargo, no nos equivocaremos si apostamos para ellos por colores algo diferentes como el vino, el marrón claro o incluso el azul mate. 
    Con los conjuntos de dos piezas sí se podrá disfrutar de la mayor frescura de los mocasines y cuando las temperaturas aumenten, y durante nuestro tiempo de ocio, no deberíamos privarnos de la comodidad de unos buenos gominos olvidándonos incluso de usar con ellos calcetines. Por el contrario, es importante recordar que, modas aparte, el calcetín es de todo punto obligatorio con cualquier conjunto de corbata. 

    Cerciorémonos de que en los complementos también se note la llegada de la nueva estación. Tanto en la vestimenta de traje como en la de sport evitemos los calcetines de lana y sustituyámoslos por unos de fino algodón. Demos rienda suelta a nuestra imaginación y juguemos con divertidos estampados cuando la ocasión lo permita. Las corbatas de punto de seda deben ya ocupar el espacio dejado por las de lana, los gemelos se llenarán de color y de diseños alegres y los pañuelos de bolsillo de cachemira habrán dejado su lugar a los de lino y seda con detalles en verde, violeta o rojo. 
    Una bonita pashmina de lino además de protegernos en las todavía frescas noches de mayo pondrá el broche de estilo tanto a los conjuntos de corbata como a los de sport. Y para las horas más frías nada mejor que los tan actuales acolchados sin mangas. El hecho de poder prescindir del abrigo se presenta como el guiño perfecto para introducir todos esos objetos que llenan nuestras manos disfrutando de los tan estilosos bolsos de mano que hoy fabrican las mejores casas de piel.

    Con las terrazas de verano abriendo ya sus puertas y las largas noches de asueto que tenemos por delante no parece que debiese existir excusa alguna para no sacar del armario las prendas más frescas y estilosas y disfrutar de la que para muchos de nosotros es la época más alegre y divertida del año.

    El Aristócrata

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  • 04/08/17--08:28: LA PRUEBA EN FALFA
  • Dice el refranero que cada maestrillo tiene su librillo. Y esto también aplica a la sastrería y a los diferentes métodos utilizados para llegar a un mismo fin: una buena hechura.

    Dejando de lado la sastrería industrial donde se adaptan patrones estándares a diferentes fisionomías, en la sastrería tradicional se busca conseguir una hechura única para cada cliente. Esto se consigue principalmente a través de dos métodos: o bien realizando un patrón determinado por cada cliente o bien saltándose la realización del patrón, probando primeramente “en falfa” para a continuación hacer la prueba del hilvanado. Hay también sastres que prefieren saltarse también la realización del patrón y marcar directamente sobre la tela las medidas del cliente.
    De justicia es admitir que la prueba de patrón es lo más purista y lo más extendido en las más conocidas sastrerías. Esto garantiza al cliente el contar con trajes muy similares a pesar de que cambie el personal de la sastrería o incluso el propio cortador. Además, evita al cliente tener que tomársele medidas cada ve que quiera una nueva prenda, limitándose este a solo escoger la tela. Igualmente, le permite al sastre ir sobre seguro, no correr riesgos y saber que vas a dar con el corte y las medidas del último traje. También permite hacer sobre dicho patrón las modificaciones que el cuerpo del cliente reclame con el paso de los años y no correr excesivos riesgos con cada nuevo traje. 

    En la prueba en falfa por el contrario no se realiza patrón alguno, el cual es sustituido por una prueba inicial donde se ajusta dicha prueba a las medidas del cliente. Básicamente lo que se hace es hilvanar las costuras de la prenda pero sin contar todavía con entretelas, forros, solapas etc. Una vez afinada la prueba se suele utilizar esta como patrón. Es decir es esta prueba, prueba que normalmente se hace con una tela barata ya que se suele luego tirar, la que se utiliza de patrón y se sobrepone sobre la tela definitiva. Una vez sobrepuesta, se corta siguiendo sus medidas la tela definitiva. Esta prueba tiene igualmente sus ventajas ya que por un lado permite al cliente contar según le guste en cada momento con un traje de una hechura diferente, y por otro otorga rapidez en el proceso.
    He tenido la suerte de contar con trajes cortados siguiendo el modelo de uso de patrón y el de la prueba en falfa y sinceramente no tengo una opinión sobre qué técnica consigue mejores resultados. Es más me atrevería a decir que si lo que buscas es conseguir que tus trajes se parezcan lo más posible la realización del clásico patrón puede ser la mejor fórmula. Si por el contrario eres de los que prefieren a cada traje incluirle una nueva hechura – un nuevo largo de la chaqueta, unas solapas más anchas, un pantalón más estrecho etc. – probablemente esta prueba en falfa sea más recomendable. Dicho esto, como digo, a tenor de los resultados de una y otra técnica no veo que una consiga claramente unos beneficios estéticos mejores. 

    D. José María Reillo me ha hecho trajes con patrón y en falfa y en su caso tampoco me atrevería a decir qué trajes me han gustado más. Según sus palabras, si tengo tiempo y no me importa acudir a la sastrería a probarme un par de veces más, él prefiere, al menos en mi caso, probarme en falfa; entre otras cosas porque avanza más rápido y evita sorpresas por mi continuo cambio de peso según la temporada de entrenamiento en la que me encuentre. También debo decir que cuando por motivos de trabajo he estado larga temporadas lejos de casa, mis trajes los ha hecho siguiendo el patrón que tiene actualizado de mi en su sastrería. 
    Otra de las cosas que tampoco hace D. José María es realizar esta prueba con una segunda tela. Directamente utiliza la tela final para confeccionar esta prueba. En sus propias palabras: “si después de cincuenta años de profesión necesito una segunda tela para evitar equivocarme mal vamos”. Precisamente para no equivocarse marca innumerables ajustes a realizar. El tiempo utilizado en esta prueba es incluso mayor que en el de la primera prueba de hilvanado clásica. 

    Con la tela puesta se define la altura del talle, del botón central, del largo de la chaqueta, las mangas…Se inserta la hombrera y se ajusta el hombro, se define el ajuste de la espalda y la altura de los bolsillos se termina de definir. Después de esta prueba se arma la chaqueta y se va directamente a la segunda prueba, prueba donde la chaqueta está ya muy avanzada y ajustada en medidas. No obstante, esta prueba la veremos en unas semanas y así poder vosotros mismos juzgar sobre si esta prueba consigue el objetivo final; porque en lo que sí estaremos de acuerdo es en que al menos en el caso que nos ocupa lo importante no es el camino que se recorre sino el resultado final de ese camino. 
    PD Esta semana estaré de vacaciones por lo que pido disculpéis mi ausencia hasta el próximo sábado 22. 

    El Aristócrata

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    Ya de vuelta de una semana de descanso reconozco que enfrentando los últimos metros antes de llegar a casa y viendo cómo el pulsómetro se acerca a la FC max considerar deporte al juego que practican a pocos metros de mi resulta complicado. Sin embargo, lo que no puedo negar es que la ropa para de golf es, o al menos fue, mucho más elegante que el culote o las mallas con las que esos jugadores me ven pasar a su lado. 

    Para entender el código de vestimenta del golf toca remitirse a los orígenes de este deporte. Volemos a la Escocia de comienzos del S. XX y observemos como el conjunto formado por chaqueta, corbata, gorra y pantalones knickers, todo en tweed, es el atuendo preferido por los jugadores de entonces. 
    En ningún otro deporte el carácter formal de su indumentaria y la rigidez de sus normas ha marcado la propia evolución del mismo. De hecho, siempre se ha dicho que el swing de golf evolucionó en sus albores muy condicionado por la estrechez y rigidez de las prendas utilizadas. Aunque hoy la ropa técnica ha ganado la batalla a la elegancia de entonces, la etiqueta que subsiste en algunos clubs de las islas británicas y de la Europa continental, sigue imponiendo el uso de corbata en todas sus instalaciones, salvo vestuarios y recorrido de juego. 

    El cambio empieza a observarse con la marcha de jugadores británicos a Estados Unidos a comienzos del S. XX. Fue entonces cuando llegaron los famosísimos Harry Vardon, James Braid, Ted Ray etc. quienes se encontraron con un clima asfixiante en las costas de Florida y California y aun así intentaron mantener sus cánones de vestimenta, chaqueta y corbata siempre presente, pero utilizando telas más ligeras. Sin embargo, es con la llegada de los jugadores norteamericanos a las islas británicas cuando se produce el gran cambio ya que, si bien la corbata se mantiene, estos prefieren el cárdigan de cachemir frente a la chaqueta. Fue concretamente Walter Hagen, el Eduardo VIII del golf, quien con esta prenda y la incorporación de colores firma la defunción de la indumentaria de golf más clásica. 
    Los años 30 ven como los circuitos profesionales empiezan a abandonar el uso de la corbata aun cuando a los jugadores aficionados se les concede relativa libertad para vestir como deseen. Pantalón largo, camisa con cuello de manga corta, jersey, zapatos de clavos blancos o bicolor forman el kit del nuevo jugador. La gorra abandona también dichos circuitos, su último referente fue Ben Hogan, sustituyéndose por la “baseball cap”. Si los tonos pastel de Walter Hagen marcaron una época, no menos lo hicieron los colores brillantes de Doug Sanders, jugador de los años 70 quien se hizo famoso, además de por fallar un putt de 40 centímetros y perder el abierto británico, por tener trescientos pares de zapatos con la combinación de colores más variada y llamativa. 

    Si la evolución en colores y patrones ha sido muy destacada en el último siglo, más lo ha sido si cabe la composición de las prendas. Atrás quedó la lana, siendo hoy las fibras sintéticas las que se han ganado el aplauso de los golfistas. El concepto que ahora prima es el conocido como “multilayer”, es decir, una combinación de prendas muy ligeras superpuestas que permiten la modulación de las mismas en función de la evolución de la temperatura ambiente. Por su parte, los zapatos han evolucionado desde los primeros modelos de cuero rígidos y con clavos hasta un formato mucho más cómodo que propicia una tracción igual de eficiente pero mucho más ligera. 
    Sin lugar a dudas una evolución que agradecerán los más profesionales pero que los amantes de la estética y de la tradición seguramente no vean con los mismos ojos. 

    El Aristócrata 

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    Las últimas semanas han sido bastante intensas en cuanto a charlas y actos relacionados con el mundo del lujo, premio por medio incluido.

    A pesar de que la calle demuestra la falta de interés por vestir de una determinada manera, y esto es algo que ocurre también fuera de España, la realidad es que hay un porcentaje de población que cada vez se siente más atraída por la ropa a medida y la vestimenta clásica. Pasados los excesos del boom económico, este también tuvo un importante impacto en la forma de vestir de la década pasada, desde hace ya un tiempo se vuelve sobre los principios más básicos del buen vestir.

    Prueba de ello fue el cartel de aforo completo que se colgó para la charla que sobre la ropa formal di en el hotel Only You de la calle Barquillo de Madrid. A pesar de que la asistencia era exclusivamente por invitación, cursada por el suplemento del periódico Expansión Fuera de Serie, todos los asientos se ocuparon y mucha gente tuvo que escucharme desde el pasillo que daba acceso a la misma. ¡Y eso que iba a hablar del frac, el chaqué y el esmoquin!. Pues aún así nadie se movió de su silla en las más de dos horas que duró la charla y las preguntas posteriores. Y después seguimos una hora larga charlando ya con copa de vino en la mano.
    Para entrar en ambiente vestí de esmoquin, de la familia Calvo de Mora, y decoré la charla con diferentes chaqués, esmóquines y fracs que muy amablemente me dejó la sastrería Sánchez Caro. Sobre estos sus maniquíes traté de explicar de manera amena las particularidades de cada uno. Desde cuándo vestirse, su corte correcto, los complementos que vestir con cada uno de ello etc. Podéis ver un resumen y un video en el siguiente link: http://www.expansion.com/fueradeserie/moda-y-caprichos/2017/04/24/58fdb51222601dd0318b45c4.html 

    Días después acudía como nominado a los ya consolidados, son nueve ediciones,  Premios Elegantes de Santiago de Compostela que organiza el periódico El Correo Gallego. La mayoría de los nominados son personas locales por lo que no siendo gallego me hizo particular ilusión ser uno de ellos. Concretamente me nominaron, junto a otros cinco candidatos, en la categoría de “Cultura y Comunicación”. Y para mi surte resulté el elegido.
    En mi corto agradecimiento, además de corresponder a la ciudad de Santiago su bonito detalle, dediqué el premio a los sastres de España. Concretamente, creo recordar – siempre que hablo suelo improvisar – que dije algo así: “me gustaría dedicar este premio de la elegancia a todos los sastres de España, a quienes esta palabra les debe mucho. Son sus creaciones las que la elevan a su máxima expresión y las que nos permiten seguir disfrutando de un arte tan escaso como único. Para que esta profesión no se pierda y siga acuñando los compases de la elegancia atemporal, dejémonos caer por sus talleres y saboreemos, aunque sea al menos una vez en su vida, uno de los oficios con más tradición del mundo”.

    Algunos días después departía con miembros de YPO, una asociación a nivel mundial cuyos miembros son Presidentes, CEOs, o Directores Generales, menores de cuarenta años. La temática no fue otra que la importancia de la moda, y la ropa en general, en las relaciones personales y profesionales. Fueron dos increíbles horas en las que se puso de manifiesto la importancia de vestir de determinada manera para expresar no solo el mejor mensaje personal sino también la imagen de cada empresa. 
    Semanas después acudía a Barcelona, concretamente al Círculo Ecuestre, para hablar junto a Fabrizio Ferraro, profesor de estrategia y responsable del Curso de Moda y Lujo del IESE, sobre la vestimenta en el mundo de la empresa. Tras una amena cena, departimos sobre la posibilidad real de que la corbata terminara, en un medio plazo, desapareciendo en el nuevo contexto empresarial. Si bien coincidimos en que siempre habrá público para este complemento también lo hicimos sobre caída de popularidad.

    Más concretamente hablamos sobre el reto que supone vestir correctamente sin el uso de la misma. Muchos somos los que pensamos que vestir elegantemente es relativamente sencillo de hacerlo correctamente de corbata. Sin embargo, es mucho más difícil de tener que escoger, y combinar acertadamente, todo un conjunto de sport.

    Este encuentro organizado por la que sin duda es la mejor tienda multimarca de España, y una de las mejores de Europa, Santa Eulalia, puso de manifiesto el reto que supone vestir hoy en día y no errar en la elección de la vestimenta se acuda a una cena vestida, a un restaurante o a un encuentro donde no se sabe con exactitud el tipo de atuendo con el que acudirá el resto de invitados. Aunque este escenario que deja la corbata guardada en el armario sin duda no es el que muchos desearíamos, es una evidencia de que la popularidad de la corbata difícilmente volverá a ser la de antaño. De hecho, las tres últimas asesorías de imagen que he realizado han sido a personas que han vestido corbata prácticamente todo el día y que ahora cada vez con más frecuencia, sobre todo en las reuniones y cenas “de amigos” les piden acudir sin ella. 
    A pesar de lo que se pueda pensar, se puede ser perfectamente elegante sin corbata. Solo hace falta tener cierto gusto y saber mezclar prendas más serias con pantalones y zapatos algo más informales. Obviamente, colores, texturas y complementos deben ser también tenidos en cuenta. Quizás en otro capítulo podríamos hablar de las múltiples opciones que tenemos.

    Estas charlas demuestran que vuelve a haber un gran interés por el  saber vestir. Sean aquellos que quieren conocer cómo haceelo correctamente de frac o de chaqué o los que necesitan profundizar en cómo hacerlo de sport, lo que parece claro es que la dejadez en el vestir vivida años atrás ha conseguido que la una parte cada vez más importante de la sociedad se interese nuevamente por el buen vestir. 

    El Aristócrata

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    Aunque ya son varias las semanas que lleva este dos piezas en el armario, no he podido hasta hoy sacar las fotos que acompañan este reportaje y muestran el trabajo del sastre de Valls. 

    En algún artículo hemos comentado la proliferación en los últimos tiempos de sastres jóvenes, y no tan jóvenes, que han relanzado una profesión algo olvidada. Obviamente entre todo este nuevo elenco de profesionales encontramos desde meros vendedores, tomadores de medidas, mostradores de telas hasta sastres de verdad y de pata negra. Obviamente, también entre estos últimos encontramos diferentes niveles y es el gusto, y por supuesto el bolsillo, el que hará que el cliente se decante por uno u otro.
    De lo que no cabe duda es que la llegada al mercado de nuevos nombres, nuevos tipos de “sastrería” beneficia al cliente final. Este tiene más entre lo que elegir y, lo que no es menos importante, un amplio abanico de precios sobre los que pensar. Esto que pasa en todos los sectores no era tan extendido en el gremio de la sastrería donde básicamente encontrábamos dos tipo de sastres, aquellos cuyos trajes valían entre 1.800€ y 2.200€ y otros, los menos, entre 2.500€ y 3.000€. 
    La enorme competencia que existe en otros productos permite al consumidor escoger entre una enorme gama de ellos y a precios cada vez mas competitivos. Por ejemplo, hoy comprar un coche, independientemente de que sea de gama alta, media o baja, no es tarea sencilla por tener un gran número de modelos entre los que escoger. Igualmente, si antes la diferencia entre un coche de gama alta y otro de gama media era muy clara, hoy ya no resulta tan difícil justificar la compra de un coche de gama media frente a uno de gama alta pues las diferencias de calidad se han reducido mucho. 
    Y en la sastrería pasa esto hoy más que nunca. Obviamente, al igual que ocurre con el amante de los mejores automóviles, el entendido encontrará motivos más que fundados para acudir a la más alta sastrería y pagar por ella un elevado precio. Dicho esto, también habrá mucha gente que prefiera distribuir sus ingresos entre diferentes caprichos y prefiera hacerse con un buen traje pero de menor precio. También los habrá quienes siendo amantes de este arte no pueden permitirse comprarse de entrada un “Rolls” y no por ello renuncian a vestir un traje a medida. E igualmente encontraremos a personas que prefieran hacerse con dos buenos trajes artesanales que con uno excepcional. ¡Al final todo es cuestión de preferencias… y de bolsillo!. 
    Benet, viene a llenar un hueco que no existe en nuestro país. Esto es, un sastre que hace enteramente el traje a mano y que cobra un precio por su trabajo francamente competitivo, 1.800€. Y además una de las cosas que diferencia su trabajo es que el traje está enteramente confeccionado en su taller de Valls y únicamente lo tocan sus manos. Ni la prueba se monta fuera, ni los picados los da una oficiala y ni siquiera los pantalones los hace una pantalonera. Todo absolutamente toda la prenda la hacen las manos de Benet y todo en su taller. Si lo normal en muchas sastrerías de Madrid es que las solapas se piquen a máquina, a no ser que el cliente indique lo contrario, Benet pica todas ellas a mano, entre otras cosas porque nunca ha visto esa máquina ni en el taller de su padre ni en el de su abuelo, y porque considera que esta máquina solo industrializa el traje. 
    Indudablemente el que Benet haga enteramente la prenda no tiene porqué ser de entrada una ventaja. En los mejores talleres de Savile Row cada oficial está especializado en una parte de la prenda – quien sabe si para evitar que les resulte sencillo salirse de la sastrería y montarse por su cuenta – y los resultados son excepcionales. En muchos campos la especialización suele dar resultados excepcionales aunque reconozcámoslo: el saber que tu prenda ha sido elaborada en su totalidad por la misma persona tiene algo de romanticismo. 
    No es motivo de este artículo, pero uno de los inconvenientes de aquellas sastrerías que no cuentan con taller propio, o que externalizan parte del trabajo en talleres que dan servicio a diferentes sastrerías, es que tu traje puede llegar a ser muy parecido al de estas otras sastrerías. ¡Y quién sabe si has pagado por él el doble que el cliente de la sastrería de al lado!.
    En Benet encontramos un sastre de lo más cercano, sin pretensiones de ningún tipo, un sastre que ve su oficio como la profesión que le permite ser libre. No busca presumir de hacer 300 trajes al año, sino los suficientes (solo hace 15) para que le sigan permitiendo cada tarde irse con su hija a la montaña y disfrutar de la naturaleza. No le llaman la atención ni los clientes con títulos nobiliarios, ni los políticos ni escucha a los personajes del corazón a los que a cambio de vestir sus trajes debe darles el traje. Prefiere la gente a la que le gusta arriesgar que los clientes serios que no se salen de los cortes y tejidos más estándar. Su concepción de la sastrería es tan personal que solo tiene un muestrario: el de Holland & Sherry. Según él: “si tengo a los mejores y con los que trabajo fenomenal para qué complicarme”.
    No le gustan los clientes que vienen con prisas y raro es con quien o no ha comido o al menos tomado un café. Es meticuloso en su trabajo hasta rozar lo enfermizo y no para hasta ver, por ejemplo, como los diseños casan o como sus ojales van adquiriendo la forma que gusta al cliente. Y algo muy importante y escaso en esta profesión: es muy humilde. Y humilde de corazón. Ni se considera nadie en esta profesión, ni piensa que su trabajo sea especial. Es más, como anécdota contar que en una de las pruebas en Madrid fue a visitar a Daniel Schleissner y a José Alonso y se quedó maravillado del increíble nivel de su trabajo. De hecho, como él mismo reconoció no le hubiera importado quedarse una temporada aprendiendo allí con ellos. ¿Conocéis algún sastre de Madrid con años de experiencia que reconociera su trabajo como inferior y se ofreciera a hacer de pasante de otro sastre más avezado para evolucionar su trabajo? Yo no. 
    A pesar de las cualidades de Benet, también hay cosas que seguro podría mejorar. Por ejemplo, su aspecto poco sastrero. Aunque él deja siempre claro que no es el típico sastre de Madrid, viste más pensando en él que en su clientela; algo por otra parte también es bastante común en los sastres de la capital. Seguro que Benet ganaría clientes, sobre todo fuera de Cataluña, de vestir con tejidos más atrevidos y cortes más actuales. Es cierto que estos se los hace a sus clientes, pero una de las cosas en las que nos fijamos los clientes que acudimos por primera vez a una sastrería es en la forma de vestir de quien nos hará el traje. ¿Me gustaría vestir como él? ¿Me gusta su estilo? Si bien pueden convencernos de ser capaces de hacer un tipo de corto u otro, no hay nada como ver el que te gusta delante de ti. 
    Una de las ventajas de los sastres más internacionales es que ven clientes con infinidad de estilos y prendas. Esto les permite estar siempre al día de lo que se está llevando, y lo que es mucho más importante, también de las diferentes técnicas sartoriales. El ceñirte siempre a la misma clientela o a un lugar geográfico concreto dificulta avanzar en estilo y técnica, con el peligro de creer que todo ya lo sabes, cuando la realidad es que hay mucho mundo ahí fuera pero que desconoces que existe. Y esto es algo que no solo pasa en la sastrería sino también en muchos otros campos. 
    Benet puede que no consiga acertar al 100% en tu primer traje pero también es cierto que rematará tus deseos en el segundo, teniendo ya un sastre 100% artesanal, acorde solo a tu estilo, a un gran precio y para siempre. 
    Os recomiendo que analicéis las fotos que acompañan este artículo y observéis el meticuloso trabajo a mano realizado en el traje. El estampado de Holland & Sherry no es para nada fácil de casar por su pequeño tamaño y aún así se ha conseguido. El trabajo interior es de primera calidad – obviamente la etiqueta necesita una clara actualización y me consta que Benet ya está en ello – pero el resultado del conjunto es francamente artesanal. La construcción de la chaqueta tiene muchas horas detrás y los detalles se han cuidado mucho. 

    La chaqueta es algo más corta que otras que os haya podido enseñar aunque tampoco la formalidad de este dos piezas es igual al de un traje formal entero. Es un tejido y una chaqueta que se puede vestir también con unos sencillos vaqueros. Quizás, de hecho, esta sea la combinación más frecuente con que la vestiré. Seguramente una vestimenta más formal reclamaría una chaqueta con unas solapas algo más anchas y pronunciadas, un talle un poco más bajo y una caída algo diferente. 
    En las fotos se pueden observar los detalles de la colocación de la tapa del cuello, donde Benet decidió en esta ocasión cortarla al bies y cayendo el dibujo en forma de triángulo equilátero a ambos lados. Esto hace que se aprecie una espiga que estiliza la zona del cuello observándose el cosido manual con punto de cruz. En el bolsillo de pecho se han cuadrado todas las líneas y los bolsillos interiores no son de vivos, sino que están hechos con dos trozos de tela con costura en el centro, algo que ayuda a que el grosor de las telas sea menor. Aquí también se ha jugado con que las líneas del dibujo con las vista sea regular. El último botón de la manga lo cosió con hilo rojo, algo que personalmente no me gusta pero que lo podemos considerar como una "licencia del autor". 
    El hombro lleva una hombrera rebajada y se aprecia un mínimo de “butifarra”, algo que le gusta a Benet y a mi no me disgusta. “Para el tipo de hombro de José María resulta más estético poner una hombrera muy pequeña y así reflejar con naturalidad la auténtica caída de su hombro". Al estar tan poco armada, la chaqueta es de una gran comodidad además de ligera. De hecho, a pesar de ser un tejido algo pesado, su ligereza hace que el otoño sea la mejor estación para esta chaqueta. “Por muy bonita que parezca la chaqueta, si el cliente no se encuentra cómodo con ella no se la pondrá. Y la experiencia me dice que terminamos vistiendo mucho más las prendas ligeras que las armadas”. 
    El pantalón destaca en primer lugar por su color. Un azulón de Holland que añade un toque diferente al conjunto y que se sale del típico azul marino. También pienso que debido a su color y a su corte se puede vestir con una sencilla camisa y un jersey – en este caso el ajuste conseguido con los tirantes deberá dejar su lugar a un ajuste con pletinas.  Veremos…
    La caída es buena aunque no perfecta. El hecho de que la propia tela no pese mucho, no estar forrado y terminar en una boca estrecha hace que se formen arrugas en la rodilla. Pero ojo, esto le pasa no solo a los pantalones de Benet sino a quien decida cortarlos así. Muslo ancho-rodilla pequeña-gemelo ancho-boca pantalón estrecha = arugas en el paso de la rodilla. Dándole un poco de diámetro en la rodilla se puede disimular este efecto.
    La cintura sí escogí la que más me gusta. Esos centímetros más de ancho aportan una comodidad extra al abrigarte más, sobre todo de no usar, como es mi caso, cinturón. El trasero es bastante limpio sin solapas de bolsillo. Precisamente esta es una de las nota características del trabajo de Benet, la sencillez. En sus propias palabras: “intento que el minimalismo esté cada vez más presente en mis creaciones. Me gusta combinar el buen trabajo con la simplicidad. Ello ayuda a que el cliente se sienta mucho mas cómodo y los detalles superfluos no impidan ver reflejada su auténtica personalidad”. Como sorpresa, Benet me hizo a medida una gorra con el mismo tejido que la chaqueta y el pantalón.
    Me comenta Benet que desde la aparición de su trabajo en esta página ha recibido varias visitas y ganado clientes. Clientes, sobre todo catalanes, que a lo mejor nunca pudieron imaginarse hacerse con un traje artesanal o bien por no podérselo permitir o por no saber de la existencia de Benet. Los que vivimos en Madrid tenemos la gran suerte de poder escoger entre diferentes sastres, sin embargo en otros lugares de España, incluida Cataluña, la oferta es muy escasa. Y Benet ha venido a llenar un hueco siguiendo una saga familiar de tres generaciones de sastres y sin mentiras en su trabajo. Un sastre 100% artesanal que esperemos no le cambie ese futuro prometedor que tiene por delante y siga con la misma filosofía de vida tanto profesional como personal. 

    PD Las fotos fueran hechas en casa de un amigo y se me olvidó llevar gemelos, de ahí que la camisa no sobresalga muchas veces de la chaqueta al meterse para dentro.

    El Aristócrata

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    Cuando tras cada Gala de los Oscar uno ojea la lista de los actores mejores vestidos, es fácil llegar a la conclusión que todo tiempo pasado fue mejor. Bastan estos diez ejemplos para reflexionar sobre ello:

    1.Gary Cooper
    Amante de los tres piezas, su estilo personal se distinguía por unas enormes solapas y por acompañar el cuello de sus camisas de un alfiler. Destacaba por vestir como pocos el frac y por la confianza con la que con sus trajes se movía – algo a lo que contribuía la hechura generosa de los mismos. 

    2.Marcello Mastroianni
    La mejor definición de la sprezzatura italiana. Sus movimientos, su apariencia, su sonrisa y su manera de fumar le ganó innumerables imitadores. Entusiasta de los trajes a medida de Vittorio Zenobi y de los zapatos Lobb, su innato charming todavía no ha encontrado sustituto. Difícil de olvidar su traje negro en La Dolce Vita.

    3.Fredric March
    Conocedor de las ventajas estéticas de los trajes cruzados, los escogía lisos o con raya diplomática haciéndolos acompañar de camisas con largos picos y un mínimo nudo de corbata. No obstante, era vistiendo chaqué o frac cuando sacaba a relucir su icónico estilo. 

    4.Gregory Peck
    Uno de los grandes representantes del look Ivy League. Destacó tanto con traje como con ropa sport, de hecho vestía con la misma elegancia camisas remangadas y chaquetas de Tweed que fedoras y trajes de tres piezas.  

    5.David Niven
    Su cuidado peinado e inmaculado afeitado le valieron ganarse toda una legión de seguidores. Fue enorme la variedad de prendas, todas ellas cortadas en Savile Row, colores y estampados que mostró tanto en la gran pantalla como en su vida privada. Pocos actores volverían a vestir el esmoquin con tanta naturalidad.   

    6.Cary Grant
    Galán entre galanes, hizo de su sonrisa y su elegancia atemporal su mejor tarjeta de visita. La simplicidad con que combinaba sus trajes grises con camisas blancas, unido a su destreza para vestirlos como si se tratara de una segunda piel justifica el que todavía hoy esté considerado como el non plus ultra de la elegancia clásica. 

    7.Fred Astaire
    Una muestra evidente de que no hay que tener un físico prefecto para poder presumir de elegancia. Seguidor del corte London Draper, nadie ha llegado a influir en la vestimenta de Estados Unidos como hizo Astaire. Zapatos spectator, jerséis de cuello vuelto, trajes cruzados, grises y azules, de exquisita franela o chaquetas Príncipe de Gales son solo algunas de las prendas que popularizó.

    8.Clark Gable
    “El rey” destacó por difundir el look safari y por vestir con increíble elegancia trajes de tres piezas, chaquetas cruzadas y pañuelos tipo ascot. Su aspecto de gentleman le animaban a huir del color y su preferencia por la cachemira y la seda hacían su conjunto fácilmente reconocible. La productora de sus películas llegó a recibir una demanda por prescindir su actor de la camisa interior, algo que tuvo un gran impacto en la bajada de ventas de esta prenda.

    9.Paul Newman
    Aunque su estilo fue evolucionando hacia una elegancia intemporal, en sus comienzos era una camiseta interior y un pantalón de vestir, todo ello acompañado de un cigarrillo y un vaso de bourbon, con lo que mejor transmitía su aspecto de rebelde. Si bien su elegancia con esmoquin era incuestionable, el verdadero estilo de Newman se aprecia cuando se enfundaba su camiseta pegada, sus pantalones con pinzas y su jersey de pico.

    10.Errol Flynn
    Sus chaquetas de sport con bolsillos tipo parche, sus gabardinas y sus trilby marcaron una época. Sin embargo, fue con su vestimenta informal - donde destacaban  camisetas interiores, jerséis, pañuelos en vez de corbata y chaquetas tipo aviador - la que le sirvió para pasar a la historia como el gran playboy de Hollywood. 

    PD Claramente podríamos unir a esta lista muchos otros y, aunque no ha sido fácil escoger solo a diez sí, creo que los que aparecen en esta lista tienen motivos sobrados para aparecer en ella.  

    El Aristócrata

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    ¿Nos hemos preguntado por qué ya no vestimos trajes cruzados?. ¿Será porque a pesar de ser el más estiloso lo seguimos relacionando la vestimenta clásica o pasada de moda?. 

    Pues bien, a todos aquellos que sigan pensando así decirles que el traje cruzado es hoy, más que nunca, la pieza más actual y moderna del ropero del hombre. Bastará echar un vistazo a esa feria de los horrores y las maravillas, la feria del Pitti Uomo, para observar como los mejor vestidos lo hacen con trajes y chaquetas cruzadas. Tengamos en cuenta las siguientes claves y no nos equivocaremos en su elección:
    1-Visita al sastre. La oferta de trajes cruzados de confección es muy escasa y difícilmente encontraremos el que nos gusta. De tener suerte, la probabilidad de que nos quede bien o nos convenzan, por ejemplo, su ancho de solapa, distribución de botones, altura de pico etc. serán escasas.

    2-El estampado. Precisamente de acudir al sastre podremos escoger entre infinidad de tejidos y estampados. Pocas cosas hay más elegantes, y versátiles, que un buen traje azul marino cruzado. El estampado diplomático resulta siempre favorecedor, sobre todo en las personas de contenida estatura o con algún kilo de más. Siempre podemos atrevernos con dibujos como el Príncipe de Gales o el cuadro ventana. 
    3-Conoce tu cuerpo. El traje cruzado queda particularmente elegante en las personas altas y atléticas. Sin embargo, también las personas bajas pueden disfrutar de él. Para ello, deberán jugar con el número de botones frontales y con la altura de los bolsillos e incluso de las solapas. El corte del traje cruzado y sus anchas solapas acentúan los hombros consiguiéndose una chaqueta cuya línea nos recuerda a la de una copa de Martini- ancha arriba y con una cintura muy marcada. Si tenemos unos kilos de más, este es también nuestro traje.

    4-Tipos de chaquetas. 6×2, 6×4, 4×2… donde el primer número hace referencia al número total de botones y el segundo a los que se pueden abotonar. Tengamos en cuenta que a mayor número de botones menor será la parte que se vea de la camisa. Debido a ello, los amantes de la corbata de lazo encuentran en esta chaqueta un buen aliado. De ser de estatura normal o alta, mejor el corte 6x2 o 6x4, y de ser más bajo 4x2 o incluso 2x1. Un botón extra interior impedirá que la chaqueta baile. 
    5-Las solapas. Solo pueden ser de pico. La única chaqueta cruzada que admite solapas redondeadas es la del esmoquin. En ambos lados aparecerá cosido un ojal. 

    6-Aberturas. Mejor dos a los lados. Además de por su aspecto estético, dichas aberturas se antojan necesarias para al sentarnos evitar que la chaqueta se vuelque o resulte incómodo permanecer con ella puesta. Nuevamente y precisamente porque se pensó para permanecer todo el tiempo de pie, la chaqueta cruzada del esmoquin no cuenta con dichas aberturas. 
    7-Siempre abotonada. Si bien, a excepción de los tres piezas, toda chaqueta debería permanecer siempre abotonada, en el caso de la cruzada es algo más que una obligación. Es cuestión de estética y elegancia. 

    8-El corte del pantalón. Fundamental que transmita imagen de equilibrio y proporción. Según sea la hechura de la chaqueta así debería ser la del pantalón. Es decir, si la chaqueta es holgada también debería serlo el pantalón y si es entallada asegurémonos que el pantalón sigue su mismo estilo. 
    9-Con pinzas. Aunque cada vez se estilan más los pantalones de traje sin pinzas, el traje cruzado resulta más formal que el de hilera sencilla y por tanto una o dos pinzas resultan aconsejables. 

    10-Con vuelta. A pesar de que los más puristas británicos no estarán de acuerdo, la vuelta aporta el estiloso broche final que reclama este conjunto. 

    El Aristócrata

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    Esta página nació hace años con el objetivo de mostrar aquellos productos que me parecían exquisitos y que aportaban claramente un valor añadido sobre los fabricados en masa por la industria del lujo. Por ello, aquí no se ha hablado de Rolex sino de Patek Philippe, no lo hemos hecho de Louis Vuitton pero sí de Goyard, tampoco de Hackett aunque sí de Jaime Gallo y no de BMW sino de Bentley.

    A pesar de que algunos lo hubieran preferido, esta página no ha sido un altavoz de solo los productos y artesanos españoles. Por aquí han pasado las más diferentes nacionalidades. Tampoco ha buscado dar a conocer el trabajo de solo los profesionales más contrastados. Por todo aquel cuyo trabajo ha conseguido algo exquisito y excepcional he intentado interesarme. Esto no quita que, como ya he dicho en alguna ocasión, el vivir en Madrid y contar con muy pocos momentos libreshayahecho que sean los artesanos aquí residentes los que más eco hayan tenido en esta página. 
    Y por supuesto, he tenido siempre gran interés en dar a conocer el trabajo de los más jóvenes. Al final van a ser ellos los que mañana nos vistan y nos calcen, además, de ser los que más necesitan de este tipo de medios para darse a conocer. Además son ellos y no los profesionales más consolidados, casi siempre, los que luchan y empujan para dar a conocer sus respectivos oficios. 
    Dicho esto, lo que nunca hemos hecho es traer a esta página a pseudo profesionales que bajo el título de “zapatero”, “camisero” o, como el caso que nos ocupa, “sastre” se limitan a tomar unas medidas o a probar un traje en el que su participación ha sido mínima. De hecho, si recopilan todos los artículos del apartado “bespoke” verán que todos los profesionales que allí aparecen son artesanos de “los de verdad”. Hayan sido zapatos, camisas, abrigos o trajes, hemos siempre intentado dejar claro la gran diferencia que hay entre los que ahí aparecen y los que hoy ofrecen un servicio a medida que es toda una falsedad. 
    Como es lógico a unos podrá gustar más el trabajo de Calvo de Mora que el de Reillo, o viceversa, pero ambos son sastres. Podrá habernos gustado más el trabajo de Vilalta que el de Vass, pero también ambos son zapateros. Se preferirán las camisas de Langa a las de Burgos, pero nadie puede negarles el título de grandes camiseros… La independencia de la que siempre ha gozado esta página nos lo ha permitido durante ya casi diez años. Y ojalá siga así muchos años más.
    No tengo nada en contra, todo lo contrario, de las tiendas que venden trajes RTW o MTM y lo dicen claramente. Sin embargo, sí lo tengo contra las pseudo sastrerías que engañan al cliente vendiéndoles trajes adaptados sobre patrones estándares y cosidos a máquina mientras los venden como si fueran de medida artesanal. ¡Eso es mentir!. 
    Lectores, no se engañen: si les venden un traje a medida por 1.200€ ese traje no es, de ninguna manera, bespoke. Hoy esto es, sencillamente, de todo punto imposible. No tiene porqué ser peor pero no es bespoke. 
    Luego tocaría entrar en la definición de sastre, punto este no menos problemático. Hay sastres, sobre todo los mayores italianos, que nunca admitirían llamar como tal a personas que no saben coser. En cambio, en Inglaterra sí lo admiten al haber muchas sastrerías donde los diferentes oficios están perfectamente separados y cada uno se limita a hacer su tarea, tareas todas ellas coordinadas por el maestro sastre; normalmente el cortador de la casa que no tiene porqué saber coser. 
    En España, también tenemos casos de grandes sastrerías donde la cabeza principal no sabe coser. Sin ir más lejos, Jaime Gallo no sabía coser y, sin embargo, su sastrería ha sido hasta el día de su desaparición la sastrería de referencia de España. Por sus filas han pasado muchos de los mejores sastres de los que hoy España puede presumir. Entonces, ¿cómo no llamar sastre a Jaime Gallo?. Pues de atenernos al sentido más purista del término sastre no podríamos. 
    Y siguiendo la línea editorial de esta página, esta semana me encantaría entreteneros con la elaboración de un traje artesanal de Agustín García Montero quien, independientemente de que su trabajo os guste más o menos, es sastre, y sastre de los de verdad. A Agustín muchos le conoceréis ya o por ser clientes suyos o por los múltiples artículos que sobre él y su trabajo ha escrito Salvador Godoy de www.sinabrochar.com, blog de todo punto obligatorio para los amantes del estilo y buen gusto. 
    Agustín nació hace 36 años en Madrid de madre peletera y de quien todo parece indicar ha heredado sus manos. Con escaso año y medio su madre fallece y la vida le lleva a él y a su hermana por un periplo de lugares donde conoce Madrid, Zaragoza, Huesca y Barcelona, ciudad esta última donde su padre trabajaba en Telefónica y de donde tiene sus mejores recuerdos. Sin embargo, fueron los años que vivió con sus abuelos, con los maternos unos meses después de morir su madre, y con los paternos hasta que se va con su padre a Barcelona, y más tarde, en Extremadura, también con los paternos. Sin lugar a duda unos años nada fáciles para un chico que se veía en medio de un mundo que no había podido escoger. 
    Después de 2 EGB es cuando se va por fin con su padre a Barcelona, ciudad y gente de la que guarda un grato recuerdo. No obstante, solo dos años después, en 4 EGB, tiene que marcharse a Guadalajara y de ahí a Leganés para terminar en Vallecas. Es aquí y con quince años donde decide que le gustaría ser biólogo marino. Sin embargo, y para bien de sus clientes actuales, conoce a su buen amigo Javi; un chico que es hijo de un oficial de la sastrería de Cecilio Serna. Javi, como Agustín le sigue llamando, llevaba los trajes una vez terminados a las casas de los clientes. 
    Javi, decide dejar el trabajo y ponerse a estudiar y mientras se lo comunicaba a Cecilio le presenta a Agustín como su mejor remplazo posible. Al parecer la pinta de Agustín, melenas por pelo y guitarra por manos, le causa cierta “sorpresa” a Cecilio. No obstante, tras marcharse Agustín, Cecilio pregunta al resto del personal de la sastrería por su opinión y estos se limitan a decir que no parece mal chico y que se merecía una oportunidad. Al día siguiente Agustín empieza a ir puerta por puerta entregando trajes. 
    En los tiempos muertos, Agustín se quedaba en el taller viendo como trabajaban. Eran tiempo donde absolutamente toda la prenda se hacía in-house. Allí conoció al maestro y al equipo del que ha aprendido todo. Aunque no todo fue un camino de rosas en la relación Agustín guarda un gran respeto y agradecimiento a Cecilio, sastre que en los años 50 aprendía el oficio de otro sastre conocido de la época, Arana, cuya sastrería estaba, como tantas y tantas, en la calle Mayor.  
    Arana fue muy popular por hacer los uniformes a Franco y los trajes a sus ministros. Jubilado Arana, Cecilio se queda con  la sastrería mientras Arana, ya como externo, supervisa su trabajo. Algo debió ocurrir cuando Cecilio decide dejar aquella sastrería y abrir su propio lugar en la Calle Miguel Ángel. Es curioso, pero tras escuchar la vida profesional de Agustín vemos muchas similitudes entre las de uno y otro. Cuenta la leyenda que tras la marcha de Cecilio, Arana llama a los clientes para decirles que él ya no estaba con Cecilio. 
    El taller de Cecilio, sastre que al parecer tampoco sabía coser, contaba con una gran mano de obra permitiéndose en los buenos momentos hacer todo tipo de trajes, abrigos, uniformes y las más variadas filigranas. El taller en aquella época era Rufino (oficial), Antonio (pantalonero y arreglos) e Isabel (pantalonera). He tenido la suerte de ver concretamente una de sus chaquetas en la persona de Mariano Langa y puedo dar fe de los más increíbles detalles. 
    La vida va pasando y Agustín compaginaba el reparto de los trajes por la mañana con el turno nocturno del bachillerato. Aquellas melenas fueron poco a poco domándose y Cecilio y su pantalonera Isabel le proponen aprender el oficio. Solo había pasado un año cuando Cecilio le manda y le costea un curso sobre tejidos en La Confianza. Concretamente en este curso se aprendía a saber qué líquidos hay que echar a un tejido para ir descartando materiales y saber cuál es la verdadera materia prima. Según sea la perdida degramaje se va sabiendo su composición exacta. Mientras hacía el curso empezaba a pasar hilos, picar entretelas etc. 
    Mientras aprendía las tareas más básicas, Rufino, oficial, le decía q se limitara a observarle y que aunque pudiera pensar que no entendía nada llegaría un momento donde todo le cuadraría y se despertaría un día con todo claro. Y eso fue precisamente lo que pasó. “Al principio haces las cosas mecánicas pero llega un momento q todo lo entiendes y parece q todo casa y entonces puedes empezar a hacer las cosas a tu manera”. Poco después la entonces pantalonera le propone un trato: ella le ayuda a hace las magas y Agustín, a ella, los pantalones. Este trato se mantuvo inalterado casi dos años. 
    Antes era bastante común cobrar por horas y no por prenda. Esto hacía que la picaresca española alargara las horas necesarias para hacer el pantalón. Rufino, quien cobraba por chaqueta terminada, no podía enseñarle pues el trabajo se le ralentizaba y es Antonio quien le enseña el trabajo de la chaqueta ya que tenía algo de conocimiento de cómo se hacía al estar yendo a aprender al taller de Olmedo. Agustín termina ocupando el puesto de Antonio años después de irse Rufino y un año antes de que Antonio se marchara.
    Ciertos encontronazos entre los miembros del taller hicieron que Miguel Ángel Framis, quien estuvo en la sastrería donde también estuvieron los zapatos John Lobb, ofreciera a Isabel, Victoria y Rufino ir con él. Agustín también tiene la oportunidad de seguir sus pasos pero considera que sería una injusticia hacerlo después de la confianza y la oportunidad que Cecilio le brindaba.
    El trabajo tiene que reorganizarse rápidamente y Antonio asciende de pantalonero a oficial. Para ello, Cecilio envía a Antonio a aprender al taller de Olmedo la confección de la chaqueta aunque el periodo de capacitación no fue lo suficientemente largo como la bajada del nivel de las prendas puso de manifestó. 
    Mientras tanto Agustín hace plancha, machaca prendas (aplastamiento bajos, cantos, cierre de sisas etc), mangas, hilvanaba delanteros, cosía bolsillos y seguía realizando los pantalones. Comenta Agustín que sus pantalones eran tan buenos que antes de irse Rufino se los hacían entre otros a Yusti y Jaime Gallo. Recordemos que externalizar es algo últimamente demasiado frecuente. Por ejemplo, Rafael Caballero, sastre de Carabanchel, hace los trajes el 70% de los trajes que se externalizan. En esta nueva etapa del taller Cecilio le enseña a cortar y le costea mientras le está costeando, junto a los otros dos cursos, también el de corte y costura de La Confianza. Recuerda de aquel corte de Cecilio lo intuitivo y sencillo que era comparado con el de La Confianza. 
    Entra una oficiala nueva, Mari Carmen quien le enseña a hacer los cantos, los vivos, el hilvanado de mangas. Al parecer la idea de Cecilio era que su hijo Jorge y Agustín se quedaran con la sastrería cuando él se jubilara. Pero el destino y el querer desarrollarse y dedicarse al 100% a su profesión de psicoterapeuta cambio aquel destino. Jorge decide separar su futuro profesional del de su padre. Cecilio envía a Agustín con Olmedo para aprender cómo se hacía en condiciones una chaqueta. Al poco tiempo Antonio se  marcha con Cornejo y se centra en la ropa de cine. Por su lado, Agustín se queda con 29 años llevando el taller obligado a trabajar en dos mesas al mismo tiempo. Para mantener esta nueva estructura de manera eficiente Agustín deja de atender a los clientes si Cecilio estaba en la sastrería. Sin embargo, cuando él se queda con la sastrería el sistema deja de funcionar, parándose el taller, al tener que añadir a su trabajo en taller el atender al cliente. 
    Cecilio se jubila y acuerdan que siga pasando por la sastrería dos horas al día. Aquellas dos horas iniciales terminan convirtiéndose en jornada completa y el desgaste propio de la convivencia y el cambio de roles empieza a enturbiar la relación. Pelota para delante deciden abandonar la vieja sastrería de Miguel Ángel y establecerse en la actual de General de Pardiñas. Los clientes siguen viendo a Cecilio como el máximo responsable de la sastrería aún cuando es Agustín quien desde hace tiempo es el máximo responsable. 
    Agustín si bien deja el nombre de “Serna” como el nombre de la sastrería introduce detalles como cambios en la etiqueta donde ya aparece su nombre. Las diferencias se agudizan al intentar Agustín dar al cliente el traje que este quería y no el que Cecilio pensaba había que hacerle. Además, La hechura de Cecilio era muy diferente a la que él quería hacer. No estaba del todo cómodo con la entretela de pegar que se utilizaba para tapar ciertas imperfecciones ni con el grueso plastrón. De hecho este último lo cambia por uno más es más blando y el forro por uno más fino. Ahora ya no se usa boatina alguna sino un melton en color beis, los delanteros se hacen a mano para que sean más blandos llegando a prescindir de él si el cliente lo quiere todavía más blando.

    Otra diferencia entre su forma de trabajar y la de Cecilio es que este hacía una pinza para dar bastante pecho y Agustín solo lo hace si el cliente está gordo o tiene mucho pecho. “Ahora los bolsillos interiores se cuidan mucho, no ponemos la entretela que Cecilio ponía para dar cuerpo a la bocamanga. Yo prefiero lino forte que es una entretela de lino mucho más estética”  
    La ley antitabaco les termina de enfrentar y terminan de separar sus vidas. Es entonces cuando Agustín se enfrenta al gran reto de su vida: sacar adelante una sastrería sin prácticamente clientes propios y siendo desconocido para el gran público. Cabe recordar que antes de la crisis se hacían en la sastrería unos 500 trajes. El primer año de la crisis baja a solo  200, un año después a 120 y el primer año de Agustín, ya sin Cecilio, solo 75 trajes. Hoy, en cambio,  el número espera esté entre 210 y 220. Sigue trabajando los uniformes y hace cosas tan especiales como el forro diseñado por Lucía que aquí os mostramos, una edición limitada de tres piezas (no es perdáis el video de la semana donde sale el proceso del mismo).
    Nos cuenta, por ejemplo, que de los 45 trajes que llevaba tenía en marcha en Abril, solo 7 eran de clientes de Cecilio. Y esto nos cuenta ha sido gracias, además de haber perfeccionado mucho la técnica, a haber llegado a la gente joven; concretamente el 90% de sus clientes son gente joven.  Jóvenes a los que a través del uso de las redes sociales y de sus múltiples apariciones en blog ha conseguido fidelizar y a los que les cobra el más que competitivo precio por traje de 1.900€ IVA incluido. 
    Y es precisamente en el uso de las redes sociales donde su actual pareja Lucia ha jugado un papel clave. Ella fue quien demostró a Agustín la importancia de profesionalizar el oficio dando hora a todos los clientes para así poder avanzar el trabajo del taller. Lucía fue también una chica a la que el campo del diseño llamó a su puerta y terminada la escuela de diseño se empeñó en entrar en un mundo de hombres. 
    Tras ser rechazada en todas las sastrerías a las que llamó, Agustín le abrió su puerta para nunca volverla a cerrar. Ahora echa la vista atrás y recuerda una frase que le dijo un conocido sastre y que la ha animado a nunca rendirse. “Tú chica mejor vete al Corte Inglés a vender perfumes”. Lucia empieza a ir a la sastrería los sábados y domingos y empieza a pasar hilos. Ya en 2014, Lucia empieza a trabajar a tiempo completo ayudando a Agustín también con las redes sociales y Cecilio empieza a enseñarla  a cortar, aunque no siempre el tiempo necesario. 
    En sus primeros meses ya totalmente independizado Agustín empieza a cambiar la manera de trabajar de la sastrería, concretamente se empieza a prestar una gran atención a los acabados por dentro y a los materiales utilizados. Se usan, por ejemplo, seda en los ojales, algo antes impensable. Ahora ya es solo él quien toma medidas y el nuevo equipo en el taller trabaja ilusionado por un futuro que empieza a resultar esperanzador. Las apariciones en la red se multiplican y las citas empiezan a solaparse. Viajes al Pitti, relaciones con sastres y multiplicadores de mensajes internacionales, visitas a su taller de blogueros internacionales, incremento de seguidores en Instagram, Twiter y Facebook. Una auténtica campaña de marketing liderada por Lucia que convierten a la nueva sastrería Serna en ya un gran conocido para todos. 
    Hoy el taller lo forman además de una chica en prácticas, Lucia, aprendiz y diseñadora, Charo, antigua oficiala de  Olmedo y Daniela, oficiala de Jesús López quien a su vez estuvo con Cecilio compartiendo sastrería durante unos años. Para dar a basto externalizan pantalones y chalecos. Nos comenta Agustín que a pesar de conservar un tipo de corte más clásico para los clientes de la época de Cecilio este no ha parado de evolucionar hacia algo mucho más actual. “Los clientes jóvenes están muy influenciados por los blogs y te piden cosas que ven en ellos. Dicho esto, la mayoría sigue pidiendo tejidos y colores muy similares”.
    Agustín apunta que Serna hoy por hoy es la única sastrería que hace las tebas 100% a mano. “Sin pinza de pecho ni pespunte a máquina y con el forrado a mano”. “En las conocidas tebas de una camisería de Barcelona pone en la etiqueta que están hechas a mano y te aseguro que están hechas a máquina”. 
    Como siempre hacemos en este tipo de artículos le preguntamos por su estilo. “El estilo de nuestra chaqueta podría ser, si hablamos de la estructura, un intermedio entre el británico y el italiano. Me gusta sentir las entretelas en el pecho, pero que no sean unas armaduras, mas bien blandas. Como es el pecho de la chaqueta que te estamos haciendo. Que lleva la entretela, una placa de plastrón, relativamente ligero (hay distintas durezas de plastrones), y una pequeña capa de boatina, para que acolche un poco la zona. Esto es lo que me gusta a mi, pero si el cliente lo quiere de otra manera nos adaptamos a el que es el que manda. Con respecto a la forma de la chaqueta, me gusta mas bien entallada, pero no en exceso, digamos que no me gusta un entalle tipo Hackett. Y preferiblemente con basé".
    "Que el pecho de la chaqueta esté pegado al pecho del cliente. Ya sabes que aquí en España hay dos clases, la de la chaqueta pegada al cuerpo, y la del pecho saliente. Yo apuesto por la primera. Esta forma da menos juego a la hora de entallar la chaqueta por efecto óptico, pero es lo con lo que hay que jugar. Las mangas me gustan llenas, con volumen, que en la parte delantera de la sisa, se vea un giro natural de la manga. Antes hacíamos las mangas mas bien anchas, pero poco a poco, y de forma ligera las he ido estrechando. Digamos que dependiendo del tejido, para conseguir el volumen dejo entre 9 y 10 cm de flojo. Para conseguir esto".
    "La corona de la manga me gusta con un chorizo redondeado. Se que esto es una cosa antigua, pero me gusta ese toque clásico que le da a la chaqueta. De hombrera, so uso hombreras gruesas, considero que es una cosa que se suele utilizar para solventar un problema de descargue de hombro. Prefiero ajustar bien el hombro y utilizar una hombrera que de las seis o siete capas que lleva, quito 4 ó 5, para dejarla muy fina. y de la anchura que tienen de fábrica, que serán 14 cm, yo las recorto a unos 7cm, para que solo sea una pequeña película".
    "Las caídas, me gustan abiertas, y que la curva de la solapa sea una continuación de la caída. De tal forma que si abres la solapa, y la pones en la mesa, se vea como si fuera parte de un círculo o algo así. El cran que hacemos es el clásico cran español, con un ángulo de unos 100º mas o menos, pero me  gusta que la parte del cuello sea ligeramente mas pequeña que la parte de la solapa, esto hace un efecto de alargar la figura, al igual que hacer un cran mas bien alto".
    "El otro día me preguntaste, que cual es el mejor sastre español para mi, y creo que te di nombre y no concreté. Te hablé de Reillo, Calvo,..., Hace unos días estuvimos en Santa Eulalia, y he de decir que no había visto nunca su trabajo en mis manos. Pues bien si tengo que decir tres, sería Pepe Alonso, no hay nada que decir, su nombre basta. Marc Munill (Santa Eulalia), quizás la mejor sastrería casi sin ninguna duda de todo el país. Pero si me tuviera que poner en manos de algún sastre, sería Joaquín. Yo soy de los que piensa que la afinidad y complicidad con un sastre es fundamental y aunque puede que ni el ni yo seamos los mejores, la experiencia sería la mejor sin duda”.
    Nos sigue comentando que su gran decepción ha sido la sastrería inglesa. “Sin embargo me encanta Edward Sexton, sus chaquetas son alucinantes pero tan armadas q no traspasarías un cuchillo. La italiana es mucho diseño y estética y un increíble marketing. Pero de calidad nada que envidiarles”. “Eduardo De Simone consigue una espalda muy profunda. En Nápoles meten un corte en la pinza de pecho, y lo va vaciando. Aquí solo se hace en las personas gordas para recoger un poco y que no se dispare el delantero. En Milán, sin embargo, no lo hacen. Al final es difícil de hablar de una sastrería italiana”. 
    Respecto a la sastrería española piensa que si bien claramente no la mejor por el corte sí es la mejor en acabados.  “En España me gusta: Calvo, en ocasiones, Jaime Gallo el de hace 15 años (era una autentica pasada. Sus chaqués eran impresionaste, Cortaba igual el forro que el tejido, luego lo cortaba a la altura del talle, hacía el vaciado de la espalda y dejaba una parte del centro de la espalda como volando y estéticamente era increíble. Sus mangas eran también muy chulas. Reillo también me gusta mucho”.  “Aunque mi trio de ases es Alonso, Munill y Joaquín”. Vuelve sobre su concepto de sastrería apuntar nuevamente que este “está un punto intermedio entre la italiana y la inglesa. La línea del cran de Cecilio me encantaba. No tan pronunciada como los sastres mayores. A mí me gustan los hombros con hombrera aunque la desarmo y las acorto”.  
    Y para terminar el artículo y la entrevista le preguntamos por sus sastres extranjeros no dudando en concluir con un “yo quiero ser Cifonelli”. “Sinceramente no sé lo que me gusta de él, pero ves sus chaquetas y son únicas. Tienen ese algo imposible de describir. Para mi es el número uno indiscutible. Sus acabados son los mejores que he visto en mi vida. Lo único q no me gusta de él es la caída recta y la mínima abertura al final de la chaqueta”.

    El Aristócrata

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  • 06/10/17--00:06: ¿ES EL FIN DE LA CORBATA?
  • Seguro que todos nos hemos fijado, más si cabe en estas fechas, como la corbata empieza a cobrar un papel secundario en la vestimenta del hombre; incluida en la la empresa. Esta moda que empezó a extenderse a Europa con el auge de las .com, está hoy consolidándose en los sectores más variados. 

    Hasta no hace tanto tiempo el único momento donde en el mundo profesional se prescindía de la corbata era durante los conocidos como “Casual Fridays”. Hoy, sin embargo, la vestimenta informal de los viernes empieza a extenderse al resto de la semana, reservándose la corbata para las reuniones más formales. 
    Si bien tenemos mucho que aprender de Estados Unidos, poco tenemos que hacerlo de su manera de vestir. Evolucionar es incorporar lo mejor de cada cultura pero manteniéndonos fieles a lo mejor de la nuestra. Carece de sentido renunciar a nuestras tradiciones para adquirir costumbres que en nada mejoran lo que conocemos. Y en cuestión de vestimenta, con todos los respetos, España no tiene nada que envidiar a la gran potencia americana. 

    Quizás sea la falta de orgullo, de amor propio o un sentimiento de inferioridad, la realidad es que hemos empezado a imitar algo que nunca ha formado parte ni de nuestra historia ni de nuestra cultura. Indudablemente una camiseta, unos vaqueros y unas zapatillas de deporte será más cómodo que un traje, una corbata y unos zapatos de cordones.
    Pero, nadie debiera convencernos de que es lo adecuado, ni siquiera aquellos CEOs a los que hoy la sociedad admira y a los que esta todo les permite. No olvidemos que vestir traje y corbata es una muestra de educación y respeto hacia los demás. 

    Al contrario de lo que pueda pensarse, no hay nada más democrático e igualitario que el traje de chaqueta. De la misma forma que aquellos colegios que imponen un uniforme a sus alumnos se aseguran que, al menos en lo que vestimenta respecta, no habrá alumnos de primera y segunda, el traje sienta en la mesa de reuniones a profesionales cuya diferenciación no es su ropa sino solo el mensaje que comunica cada uno. 
    Aunque obviamente siempre habrá trajes mejores y peores, nunca la diferencia sería tan llamativa como de vestir todos los empleados, incluido cuerpo directivo, con ropa casual. De querer, o tener, que prescindir de corbata es importante también saber hacerlo. Por ejemplo, pocas cosas hay menos estéticas que vestir un traje sin corbata, es como ir a jugar al tenis y dejarte en casa la raqueta. 

    Un traje exige, además de una camisa de traje, una corbata. Si no, siempre más elegante, y estiloso, optar por un dos piezas donde la chaqueta y el pantalón sean de un color o estampado diferente. En estos casos sí se podrá prescindir de la corbata. 

    Antes de anunciar la muerte de la corbata, tengamos muy presente las enormes ventajas, también de comodidad, que esta aporta al día a día. No hay nada más cómodo, además de barato, que vestir con traje y corbata. Con solo cinco trajes de invierno y otros cinco de verano tendremos un excelente armario durante años. Bastará cambiar la camisa, la corbata y algún complemento para hacer difícil adivinar si el traje que se vistió incluso dos días seguidos era el mismo.

    Jugando con trajes de tonos grises y azules no tendremos que preocuparnos en que vestir cada día. Sin embargo, de terminar de instalarse la política “sin corbata”, el armario necesitará de una actualización constante.
    Y para terminar y no menos importante: ¿qué necesidad tenemos de calentarnos la cabeza todas las mañanas con lo que ponernos? Aunque solo sea para no complicarnos más la vida, seamos inteligentes y no apliquemos la guillotina a una prenda que ha facilitado la vida del hombre durante siglos. 

    El Aristócrata

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  • 06/17/17--03:08: FIESTA BIENVENIDA AL VERANO
  • Hola a todos,


    Alguno de vosotros me ha comentado alguna vez que le gustaría asistir a alguna de mis charlas. La mayoría de ellas son bastante restringidas y el patrocinador invita solo a sus mejores clientes, no pudiendo yo hacer extensiva dicha invitación. Con el objetivo de evitar esto, para mi próxima charla de este jueves 22 he pedido me faciliten 10 pases y así al menos diez de vosotr@s podáis venir.


    Este jueves 22 a las 20.30 se celebrará en el Edifico del Círculo Mercantil, antigua sede del Círculo de la Unión Mercantil e Industrial de Madrid, la “Fiesta del Esmoquin”, una gran fiesta con la que se inaugurará oficialmente el verano. El acto tendrá lugar en el Salón Real y antes de disfrutar del coctel y de música en directo daré unas palabras sobre este apasionante conjunto.
    El edificio que hoy alberga también un casino, se inauguró un 24 de abril de 1924 contando con una sala de esgrima y gimnasio en el sótano; zonas de tertulia, lectura y comedor en la planta de entresuelo; un gran salón, despachos y oficinas en la planta principal y una terraza con varios merenderos de verano. Además de lujosas viviendas de alquiler en las plantas superiores y exclusivos locales comerciales a pie de calle. Hoy la cadena de hoteles Marriot cuenta con setenta exclusivas habitaciones en la parte superior del edificio. Podéis encontrar más información en http://www.casinogranvia.es/granvia/historia-edificio/

    Los 10 pax (dos personas por pax) se darán a las primeras diez solicitudes que manden su nombre, apellido y DNI, así como el de su acompañante, a elaristocrata@elaristocrata.com. Por favor, antes de enviar el correo pensar si de verdad podéis asistir ya que es una lástima que os bloquee un sitio, lo canceléis y alguien verdaderamente interesado en asistir no pueda hacerlo.

    Hombres imprescindible esmoquin. Chicas vestido largo o traje de cóctel.

    Espero que os atraiga la idea y podamos brindar juntos por el apasionante verano que está a punto de comenzar.


    El Aristócrata

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  • 06/24/17--10:27: FELIZ VERANO A TODOS
  • Estimados amigos,

    Este año www.elaristocrata.com ha sido buen estudiante, ha aprobado todo y en el cole le han dado los meses de julio y agosto de vacaciones. Desgraciadamente para él, pero bien para nosotros, le han citado nuevamente el sábado 2 de septiembre, su primer día de clase.

    Espero entonces poder veros a todos y volver a disfrutar juntos de un apasionante año académico. Aprovecho para desearos que disfrutéis de este tiempo de asueto, de vuestros hobbies preferidos y sobre todo de aquellas personas que dan sentido a nuestras vidas pero a las que, por la locura del día a día, no les prestamos la atención que se merecen. Son ellas, y nada más que ellas, el verdadero motivo por el que levantarse, luchar y sufrir en un mundo a veces algo ingrato. 

    Sed felices y haced felices a los que os rodeen, sonreíd y despertad sonrisas, agradezcamos cada nuevo día y cada nuevo sol, demos gracias por estar aquí, disfrutemos de los placeres de la vida, veamos todo lo bueno que nos rodea y dejemos de fijarnos solo en lo malo. Descubramos que hasta el más miserable de los seres humanos tiene algo bueno en su corazón, que la vida dura demasiado poco como para perderla al lado de personas tóxicas, que el hecho de respirar es un regalo, que ver como la luna se esconde es un placer impagable, que toca vivir este día como si fuera el último y que no hay nada como no hacer nada. Por ello, es el momento de dedicarnos el tiempo a nosotros, de dejar hasta octubre todos compromisos – personales y profesionales -, de hacer solo aquello que nos apetezca, de alargar el día hasta que el cuerpo diga basta, de no mirar el reloj cuando salgamos a hacer deporte, de leer sin pensar que mañana toca madrugar y de hacer aquello que simplemente nos apetece hacer. 

    Estamos vivos. ¡No hay excusas para no ser felices!

    Feliz verano a todos.

    José María López-Galiacho González 

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  • 08/26/17--03:10: LET´S GET BACK ON TRACK!
  • Estimados amigos,

    El próximo domingo volveremos a encontrarnos con el primero de los artículos del nuevo curso académico. Este año es francamente especial para mi pues www.elaristocrata.com cumplirá en Abril 10 años, algo poco usual para este tipo de páginas en internet. 

    Este año tampoco hay intención de cambiar ni la temática ni la línea editorial de la página aunque sí la periodicidad de los artículos. Si durante los últimos años hemos publicado al menos un artículo semanal, este año académico que ahora comienza publicaré uno quincenalmente. Reconozco que la demanda de atención que requiere mi trabajo así como todos los libros que he dejado de leer y disfrutar por tener que escribir casi a diario, me han animado a tomar esta decisión. Este verano he disfrutado como hacía tiempo de largas tardes de lectura y de encontrarme con géneros y autores nacionales e internacionales a los que prácticamente había perdido la pista. Hay pocos placeres como la lectura y yo hacía tiempo que no lo disfrutaba, o al menos no lo suficiente. El tener tiempo para mi, incluso durante los fines de semana, es algo que he echado enormemente de menos durante años, sobre todo últimamente, y que me gustaría recuperar. Estoy seguro que lo entendéis y os lo agradezco.

    Dicho esto, volveremos a mantenernos fieles a la moda clásica o, como dice el enunciado de la página, al “style in a classic way” e intentaré traeros temas lo más interesantes posibles. Espero cumplirlo. ¡Nos vemos el domingo 3!”

    Un abrazo

    El Aristócrata

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    Por fin de vuelta y dispuestos a que www.elaristocrata.com siga ayudando a desconectar de la locura del día a día aunque sea solo por el tiempo que dura la lectura de sus nuevos artículos quincenales. Y qué mejor forma de hacerlo con un extenso artículo sobre el resultado final del traje de Agustín García Montero. 

    Para hacerlo más interesante será el propio Agustín quien nos detalle con su propio lenguaje el largo, complicado y técnico proceso de confección de un traje de manera puramente artesanal. Disfrutémoslo porque no creo que haya habido antes ninguna página que con tal minuciosidad haya contado paso a paso lo que se esconde tras cincuenta horas de trabajo: 

    1-CORTADO, PASO DE HILOS Y ENTRETELAS

    "Tras la elección del tejido y la toma de medida, pasamos a realizar el corte del traje. En sastrería artesanal, tal como yo lo considero, la medida se consigue entre una mezcla del corte (trasportando las medidas del cliente al tejido) y el ajuste de la prenda en la primera prueba. Yo personalmente, a la hora de cortar, procuro dejar bastante tejido sobrante, ya que quitar siempre se puede si sobra, pero si te has quedado corto, la única solución es pedir más tejido y repetir.
    Una vez que se ha cortado el traje, bajo la chaqueta al taller donde se procede a pasarle hilos a toda la chaqueta, para trasladar las marcas que se han realizado cortando, de una cara del tejido a la contraria, ya que cada pieza cortada es doble.

    Una vez pasado hilos, ayudándonos del tejido correspondiente al delantero (antes de coserlo), cortamos las entretelas, que se componen de una entretela de lana que ocupa todo el delantero, desde el hombro hasta el bajo. Este entretelado se compone en el caso de tu chaqueta de entretela de lana de oveja, plastrón de crin de caballo (en la parte del pecho llegando hasta el hombro) y baotina, esta última solo una pieza pequeña de unos 15*20cm en el pecho para acolchar.
    Para conseguir el armado medio que buscamos, el plastrón y la boatina la cosemos a máquina con un zig-zag lo mas largo posible, y posteriormente pasamos a plancharlo dándole forma al pecho, para que se adapte al cliente, y reentrando el bajo para que tenga el mismo recorrido que posteriormente tendrá el delantero de la chaqueta. 

    2-REENTRADO DE DELANTERO Y BOLSILLO DE PECHO

    Pasamos a coser las costuras del tejido de la chaqueta, para posteriormente reentrar el delantero. Reentrar el delantero es darle forma, y sumir los flojos que puedan aparecer como consecuencia de la costura de pecho y debajo de la sisa, ya que al dar al delantero una forma de paréntesis ( para que la costura no se vuelva y el delantero pueda quedar voleado, este proceso arroja un flojo que nosotros recogemos, a base de agua y plancha, debajo de la sisa.  El corte que hay donde en el futuro irá el bolsillo, y que se ha realizado para recoger y dar forma para la cadera, se une a través de un punto llamado punto pelota que se realiza con hilo de algodón.
    Una vez realizado este proceso de reentrado, se hace el bolsillo de pecho para después pasar al hilvanado de los delanteros. A nosotros nos gusta dividir el delantero en dos partes del talle al bajo y del mismo hasta el hombro, empezando del talle para el bajo. A lo largo de todo este proceso, a mí me gusta ir metiendo, lo que se denomina un bañado de flojo (un poco), ya que como el cuerpo tiene forma, si lo comparamos con un círculo, el perímetro exterior tiene más recorrido que el perímetro interior del mismo. Así ayudamos a que el delantero gire de forma natural y esté siempre pegado al pecho.

    3-PICADO SOLAPAS

    El hilvanado de los delanteros se pica la solapa. Nosotros si el cliente no lo solicita, como norma general, lo picamos a máquina, aunque también es cierto, que cuando tenemos a alguna persona en prácticas (como ha sido este año desde Abril) lo hacemos a mano, ya que es la mejor forma para coger agilidad en las manos. En el artículo que escribí en mi blog http://sastreriaserna.com/como-hacer-una-chaqueta/, explico que de la forma que lo hacemos no hay ninguna diferencia.
    Básicamente seguimos la teoría de antes (perímetros exterior e interior), ya que si tú la picas con forma, ya sea a mano o a máquina, la cara de la solapa que tiene entretela, tiene más recorrido que la cara del tejido. Esto es lo que hace, entre otras cosas que vendrán después que una solapa gire.

    Tras el picado de la solapa se plancha el delantero, manteniendo la forma que se ha ido trabajando y se monta la primera prueba hilvanada. Esto es hombros, costados y la manga derecha hilvanada a groso modo para poder ver el largo de la misma. 
    En la primera prueba, siempre es bueno que el cliente venga con camisa, ya que para conseguir que el centro de espalda se mantenga siempre en el centro, yo me ayudo de un alfiler, sujetando el escote de la espalda al cuello de la camisa. Una vez colocada bien la chaqueta, es decir esté a su ser, pasamos a descoser todo el hombro con unos tirones relativamente flojos, que hacen que los hilvanes dados con anterioridad, se rompan y quede separado hombro de delantero y espalda.

    4-APLOMO DELANTEROS Y HOMBROS

    Pasamos a aplomar delantero, esto es que una vez esté bien situado el delantero en el escote del cliente, este caiga perpendicularmente al suelo, de tal forma que el canto de la chaqueta no quede voleado, ni quede demasiado inclinado hacia la parte trasera, ya que de ocurrir esto, en el primer supuesto el delantero terminado quedaría colgado, y en el segundo caso quedaría descolgado, dando la sensación en este último, una vez terminada la chaqueta de estar corta de cruce y además que el pecho se desboque.
    Una vez aplomado el delantero, unimos con un alfiler el escote del delantero y de la espalda. Y tas este punto, juntando los dos delanteros, y sin que esté demasiado estrecho ponemos otro alfiler donde iría el botón. Este es el denominado como punto de cruce. Tras esto volvemos al hombro y terminamos de ajustar el mismo, ayudándonos de dos alfileres más, y simulando un ligero flojo en el mismo. Yo personalmente, y tal como lo aprendí, siempre hemos probado sin ningún tipo de hombrera, para posteriormente, depende de cómo quiera el cliente (con o sin hombrera) calculamos como iría el hombro afinado.

    Después del hombro, con dos o tres tirones, descosemos todo el costado, aquí lo que estamos buscando es aplomar bien la espalda y ajustar el ancho final de la chaqueta. Es decir, que la espalda caiga recta, sin ningún tipo de línea inclinada. Primero sujetaremos el talle de la espalda a la parte correspondiente en el delantero, que no tiene por qué ser la misma línea del talle, aunque es lo que ocurre en el 80% de las ocasiones, pero esto es un punto difícil de explicar en palabras escritas. Después sujetamos delantero y espalda en el encuentro, que es debajo de la sisa, y finalmente con dos alfileres más ajustamos la cadera.
    Todo este proceso solo lo hacemos en el delantero izquierdo, ya que el derecho, si no hay una variación increíblemente desproporcionada, no lo desmontamos, y si tiene un hombro hasta 3 cm más caído lo que hacemos es directamente variarlo en el afinado. Yo siempre le digo al cliente que el delantero que vale es el izquierdo, que el derecho solo está ahí para que no se caiga la chaqueta ( me refiero solo en la primera prueba).

    Con la ayuda del metro, lo pasamos por detrás de tu escote y lo dejamos posar, marcamos con tiza, lo que sería la línea del escote. Posteriormente, marcamos ya con tiza todo, la línea del hombro, el punto del cruce, la caída de la sisa y profundidad de la misma. Vemos si la chaqueta hay que alargarla o acortarla. Y por último vemos como queda tu manga, larga o corta.

    5-AFINADO

    Este es un proceso que realiza el sastre, y en el que se conjugan dos cosas, las marcas que se han realizado en la primera prueba, y la intuición de lo que debe de ser en realidad. Ya que el sastre debe de tener en la cabeza el cuerpo del cliente, y es posible que haya que hacer algún traslado de puntos, ya sea por ejemplo dar más cadera de lo que inicialmente te ha podido dar la prueba, o realizar una variación en el hombro y punto del talle, ya que normalmente, cuando hay que variar un punto, eso te obliga a tener que hacerlo en otro para que toco cuadre. Esto en definitiva, yo lo considero en parte intuición, y es una cosa que se consigue con la experiencia. 
    Primero se realizan las marcas en el delantero que has probado, yo parto del talle del costado, y de ahí marco todo el perfil del costado. En todas estas marcas hay que contar con que hay que añadirle una costura, ya que con el alfiler, donde lo hemos situado, se supone que iría donde va el pespunte de la máquina de coser, y si no lo tuviéramos en cuenta el resultado final no sería el deseado. 

    Tras el costado vamos a los hombros y el punto del escote, en este caso, el punto del escote es el mismo, pero a los hombros hay que añadir la costura, y la variación si es que la hay. Tras esto, en el punto de cruce hay que añadirle 2,5cm, porque hay que tener en cuenta que donde hemos puesto el alfiler es donde estará el botón, por lo que hay que añadir la distancia al canto final, más lo que mide una costura. 
    Una vez este punto está sacado buscamos la línea del bajo, que se saca desde el punto del escote a donde hayamos definido el bajo en el costado, trasladándolo a la perpendicular del punto de cruce. Este punto puede variar dependiendo de que sea el cliente más recto o más cargado. Todos habremos visto por la calle hombres con las chaquetas que su bajo hace una línea inclinada hacia abajo desde la espalda hasta el final del delantero. Pues bien, eso sucede porque no se ha tenido en cuenta la complexión del usuario.

    Marcamos la altura del ojal, y tras esto desde el escote la línea de quiebre, la solapa y la inclinación de la caída del delantero.Una vez definido como el un delantero tenemos que casar los dos, muy bien casado, es decir cuadros y costuras, para después cortar todo el tejido sobrante, y pasar a afinar la espalda.
    En el caso de la espalda, como norma general hay poco que hacer, pero es muy importante. El escote lo remarcamos por donde nos guio el metro en la prueba. Casamos el talle de la espalda y el delantero con la ayuda de alfileres, y hacemos lo mismo en el encuentro. Con esto lo que buscamos es saber la inclinación final del hombro de la espalda. Y con ello lo que obtenemos es el contorno de sisa, profundidad de sisa, altura de talón (que es la altura de la costura trasera de la manga), Medidas absolutamente necesarias para poder afinar la manga; más aun cuando esta lleva cuadros.

    Ya está la chaqueta afinada. Se devuelve al taller y se prosigue con un trabajo que la mayoría de las personas no se imaginan que lleva tantas horas y minuciosidad.
    Los siguientes pasos que se dan es un proceso en cadena, en el que cada una de las personas, (aprendices, ayudantes, oficialas, oficial o sastre), hacen una parte, y tras cada uno de ellos se vuelve a la mesa de taller para proseguir.

    6-AVIAR

    Este es el proceso donde se prepara la chaqueta, es decir: se cortan los avíos, vistas, vivos, carteras, bolsillos interiores, vivos para los bolsillos interiores, trapillo para el martillo de las mangas, y los forros.

    En el caso de tu chaqueta, el forro elegido es el forro que realizó Lucía, con un dibujo hecho a mano y posteriormente estampado en tejido, con el puente vecchio en un delantero, y en el otro la Catedral de Santa María del Fiore. De este forro solo hay tres chaquetas realizadas, es lo que podríamos decir la esencia del bespoke, un producto completamente exclusivo. No habrá más.
    Para conseguir que todo este dibujo cuadrase a la hora de hacer un traje, hubo que tener en cuenta las costuras donde irán realizadas y los bolsillos interiores, igual, están realizados de tal forma que hay que buscarlos expresamente para verlos, ya que nuestra oficiala hizo un trabajo milimétrico. En los forros normales, nosotros hacemos los interiores con dos vivos, pero dado el forro que estamos usando, lo hemos realizado con un solo vivo, ya que quedaba mas estético.

    7-HILOS, PASAMÁN, CARTERAS Y VIVOS

    Se pasan hilos de nuevo por las líneas de tiza que se han realizado en el afinado y se tira el pasamán de pecho. Aquí lo que se hace es en la línea de quiebre tiramos un pasamán recogiendo más o menos, dependiendo de lo pronunciado que sea el pecho del cliente, con el fin que la chaqueta se adapte al pecho del mismo y no llegue, en posturas normales, a desbocarse nunca.
    Posteriormente se devuelven los delanteros a la mesa, se marca y corta la entretela por donde irá el canto de la chaqueta, desde el bajo hasta la línea del cran. Se devuelve al corrillo, donde se tiran y forran los pasamanes del canto. Nosotros, para este proceso, usamos un pasamán de hilvanar que un sastre napolitano, amigo nuestro nos ha hecho llegar, ya que en la búsqueda de usar los mejores materiales hay veces que hay que salir fuera para encontrarlos.

    Se hacen las carteras, que en tu caso a la hora de cortarlas hemos tenido que tener cuidado para que casen los cuadros de las carteras con el delantero. El proceso es un canteado y un picado simple al borde de la cartera, con el fin que el forro no se vuelva nunca y no se pueda ver de frente.
    En la mesa, se pone la cartera sobre el delantero , buscando que case al máximo posible, tanto en vertical como en horizontal los cuadros, y se marca la línea desde donde partirán los bolsillos de vivos.

    Se coses los vivos, en paralelo, casando los cuadros de los vivos. Para posteriormente cortar en el medio de la costura y abrirlos con la plancha. Tras esto, se vuelven los vivos, con un picado que irá justo por la costura de que se ha abierto, con el objetivo que esta puntada no sea visible. Hay que tener en cuenta que cuanto mas estrechos sean los vivos (hasta un límite) mas bonitos resultarán. Y tras sujetarlos, a cada lado se sellan con un picado en forma de media luna, lo que algunos llaman hacer la uña o la pestaña. Obteniendo como resultado que jamás se pueda deshacer los vivos.
    Una vez hechos los vivos, se colocan las carteras, casando los cuadros de las mismas y sujetándolas con un picado oculto en la costura del vivo superior. Si la cartera está bien casada, esta se esconde dentro de los dos vivos y con una puntada de zig-zag, se cierra el bolsillo. Para posteriormente pasar a coser el fondo del bolsillo con una vista del mismo forro para que no se pueda llegar a ver el interior del bolsillo nunca. En el bolsillo derecho, como norma general siempre lleva un pequeño bolsillo interior.

    8-HILVANADO DE VISTAS

    Antes de hilvanar las vistas, nosotros hacemos un pequeño reentrado a la misma ayudándonos de la plancha y de agua, para que esta se adapte mejora a la solapa. Para hilvanarla empezamos siempre por el pico de la solapa en dirección al bajo, y en los primeros 4 cm dejamos un poco de flojo, con el fin de que la solapa gire siempre hacia dentro (TEORIA DEL PERÍMETRO EXTERIOR-INTERIOR).
    Para después dejarlo a su ser y una vez pasado el punto del ojal, ir metiendo un poco de flojo, un bañado, con el fin de que la vista no quede tirante. En el caso de tener el tejido cuadros o rayas, nosotros lo que buscamos, dependiendo de la forma de la solapa, es que a lo largo de la misma, el cuadro o la raya se vaya perdiendo. Pero esto depende de muchas cosas, cada traje tiene una vida distinta. Eso es la esencia de lo artesanal. 
    Una vez que se ha hilvanado una vista, hay que tener ojo clínico para que la otra solapa quede igual, ya que quedaría muy mal que una solapa empiece justo en un cuadro, y la otra empiece justo donde no hay cuadro. Es una cosa que es elemental, pero creo que es necesario decirlo ya que hay muchos aspectos que pasan desapercibidos y al final todo suma en el resultado final. Cosemos las vistas a máquina (hay sastrerías que lo hacen a bastilla, son técnicas distintas que llegan a un mismo sitio) y se abre la costura con la plancha, para después poder volver el canto.

    9-VUELTA DE CANTOS

    Este es un proceso en el cual se divide en distintos puntos:

    Dentro del proceso del canteado, pero antes del mismo, con un hilván sujetamos el bajo y lo que sería la abertura del delantero, para posteriormente, dar una cruceta sujetando en bajo y la abertura, para después pasar al canteado mismo.
    Canteado con la ayuda de los dedos, se cantea escondiendo la costura a menos de 1mm. De tal forma que se parte del ojal a la solapa para un lado y del ojal al bajo para el lado contrario, de tal forma que de frente, nunca se pueda ver dicha costura. Este proceso se puede hacer directamente con un picado a mano, o con un hilvanado punto atrás, para fijar bien el canto, y posteriormente dar el picado a mano en el mismo borde del canto. Este picado no debería de estar tenso, ya que de ser así, lo que ocurriría es que se vería, la solapa con el tiempo como con un acordeón.

    Vuelta de la solapa y la caída añadiendo flojo, mas o menos dependiendo del tipo de tejido, ayudándonos de unos hilvanes para situarlo en el lugar preciso, y dándole el giro que queremos conseguir a la solapa y a la caída. Este proceso se realiza también desde el ojal a la solapa y desde el ojal al bajo.
    Con ello lo que estamos buscando es ayudar a que la solapa gire hacia adentro, y del mismo modo, que las caídas de la chaqueta, giren hacia dentro. Todos habremos visto chaquetas que sus solapas giran para fuera, y caídas que se ven disparadas también al lado contrario del que debieran. Entre otras cosas, este podría ser uno de los motivos.

    10-ENTRETELAS DELANTEROS, MACHACADO, PLANCHADO Y ABERTURAS 

    Una vez dados estos hilvanes en la vista, hemos de fijar la vista a la entretela del delantero. Esto lo hacemos con hilo de algodón, ya que es más flexible, y sin que sea una puntada tensa, damos una cruceta a lo largo de toda la vista, hasta llegar al bajo de la chaqueta. En la parte de la vista con la doblez del bajo con hilo normal damos una pequeña cruceta muy junta con obteniendo como resultado que es tramo de costura no se deshile nunca.
    Con el machacado y planchado del delantero lo que estamos buscando es que todo el flojo que hemos ido dejando a lo largo del proceso se estabilice y se quede situado en su lugar. Con el machacado lo que estamos haciendo es aplastar el canto. Y durante el planchado iremos dándole forma al delantero de la chaqueta.
    Hacemos la abertura en la chaqueta, ayudándonos de una entretela de lino lo suficientemente ligera como para dar cuerpo a la abertura y que no quede basto, hacemos la abertura que empezará dependiendo de la chaqueta, desde la misma altura del bolsillo o incluso dos centímetros por encima. La canteamos con un picado y damos una cruceta, con cuidado de no calar en el tejido de la espalda.
    Reentramos la espalda, a la altura del encuentro para que esta se adapte a la espalda del cliente mejor. Este es un punto que no es siempre necesario. Hilvanamos el forro a la espalda y al delantero, para posteriormente pasar a forrarlo en la vista.

    11-MONTADO DE LA CHAQUETA Y PREPARACIÓN DE HOMBROS

    Montamos la chaqueta,  esto es, volvemos a hilvanar los hombros, con su correspondiente flojo, para que la costura gire y acompañe a la forma del hombro. Y se hilvanan los costados.
    En este caso, el flojo de los hombros se sume con la plancha y agua, para posteriormente coserlo. El preparado de los hombros se divide distintas partes. Con la plancha se abre la costura del hombro, dándole forma a la costura del hombro, ya que esta es una costura que no es recta, si uno se fija hace un paréntesis, un curva. Y segundo, a la entretela que atraviesa el hombro le damos tres piquetes para que ayude a girar al hombro. Terminamos hilvanando el hombro dándole forma. Para ello sujetamos la costura del hombro, por dentro, a la entretela. Ayudándonos de unas puntadas con hilo de algodón.

    12-CUELLO

    Este proceso se divide en varias partes de nuevo:

    Se mide la distancia del punto del quiebre con el cran hasta el escote del hombro y con el escote del centro de espalda, todo esto en línea recta. Para trasladar esta medida a los 52 cm de fieltro de cuello que utilizaremos para el mismo.Le damos los centímetros necesarios para que haga el giro el escote, y tras marcarlo reentramos el cuello con la plancha, dándole la forma necesaria (https://youtu.be/Ms4AckaG4nA)
    Una vez conseguida la forma, hilvanamos el cuello al escote de la chaqueta, dejando un bañado de flojo en todo el recorrido del escote, excepto en la zona del hombro, donde dejamos mas flojo, con el fin que no tire esa costura nunca.Buscamos la caída exacta de la solapa y una vez conseguido esto planchamos el cuello ayudándonos de una almohadilla para que el cuello cierre bien y quede pegado a la camisa del cliente.

    Después afinamos el cuello, esto es darle la forma exacta que estamos buscando, el ángulo del cran y profundidad del mismo.

    13-AFINADO Y MANGAS

    El afinado consiste en que casen los cuadros de las mangas, si hay cuadros como es el caso, y poner el contorno necesario a la manga, para que tenga el flojo que buscamos para que haga un giro natural y no quede ni demasiado estrecha, ni amplia. Para ello, dependiendo del tejido, y del contorno y profundidad de sisa, nosotros dejamos entre 9 y 10cm de flojo.
    Se hacen las mangas, para ello, en primer lugar hilvanamos la entretela de lino de la que antes os he hablado. Le damos unos piquetes en puntos concretos, para que no tire en las curvas dela misma, cosemos los trapillos en los martillos de las mangas (zona donde van los ojales), y con la ayuda de una cruceta con hilo normal sujetamos la ensancha de tejido y la entretela a la manga, para que esto no quede suelto.

    Tras esto cosemos la costura del codo, abriendo posteriormente esa costura y cargándola donde termina la misma en el martillo, para que cruce y se pueda más tarde coser los botones. Se hace la apuntadura del martillo con una presilla y picado, para posteriormente meter el forro, sujetarlo a las costuras de la sangría y el codo, para por último forrar la bocamanga a mano. Hilvanamos las mangas nuevamente de prueba, y pasamos a la segunda prueba
    En esta segunda prueba normalmente es para asegurar el trabajo antes de terminarlo, ver los anchos, aplomos, largo de mangas…y si es el caso de que algo no va bien, modificarlo a tiempo. Después de la segunda prueba, quitamos las mangas, para por fin, coser definitivamente los costados.

    14-SISAS, MANGAS Y CHORIZO

    Marcamos el contorno de sisa, partiendo de la medida de hombro del cliente. Se afinan de forma definitiva las mangas, en tu caso al llevar cuadros, para casarlos bien, ponemos las mangas del revés en línea con la sisa del delantero, marcamos el punto de la profundidad de sisa y de ahí partimos para afinar por completo la misma.
    Se tira el frunce de la sisa, esto se hace con hilo doble de algodón, recogiendo en la parte del encuentro en la espalda, para que arroje mas flojo, y en una parte de unos 3cm en la parte delantera de la sisa, a la altura del bolsillo de pecho, para que la manga se adapte mejor y poder añadir flojo en la manga.

    Se sume (encoge) el flojo del frunce con ayuda de agua y plancha y se hilvanan las mangas. El hilvanado de las mangas da para un capítulo entero, ya que depende de donde se deje el flojo puede quedar más o menos llena, más o menos delantera, que el martillo de la manga quede más pegado al costado de la chaqueta o más saliente,… Se sumen los flojos de las mangas, esto parece un paso muy simple, pero hay que tener en cuenta que hay que sumir en un pequeño espacio 10cm de tejido.
    Se hilvana el chorizo, el tipo de chorizo que nosotros usamos se compone de una entretela con un entramado muy abierto, partido en dos piezas, una de ellas con una pieza más pequeña, que se reentra, para darle la forma que tendrá en la sisa. Y si el cliente quiere la corona mas pronunciada ponemos un pequeño trozo de boatina a 4 cm a cada lado de la costura del hombro. Finalmente, limpiamos el delantero en la sisa, para que no haya ningún tipo de sobrante de tejido en el delantero.

    15-HILVANADO DE HOMBROS, COLOCACIÓN DE FORROS Y TAPA

    Hilvanado de hombreras, nosotros, en caso de usar hombrera, usamos una pequeña película, esto lo conseguimos desarmando una hombrera, quitándole casi todas sus capas y recortándola hasta dejarla a unos 7 cm, o menos, de ancho. Se sujeta la hombrera a la entretela de del delantero de la chaqueta a través de una cruceta con algodón y colocamos todos los forros, tanto en los costados, como en los hombros.
    Se da lo que se denomina como taladrado, en la sisa. Esto es con hilo de algodón doble, en la costura de la sisa, justo por dentro de la misma, con punto atrás, y atravesando todas las capas, es decir, tejido de manga y chaqueta, entretela, hombrera y forros. Así conseguimos que esto no se llegue a mover.

    La tapa es la parte de tejido que va puesta en el cuello. Antes de hilvanarla, se presta y reentra, para que se adapte a la forma que tiene el cuello. Una vez hecho, se hilvana del centro del cuello a cada lado, añadiendo el flojo necesario para que el cuello gire, al igual que la solapa, siempre para dentro. Una vez hilvanada, se cantea por el borde de la entretela del fieltro, y se  forran los callejones, situados en la línea del cran. Se forra todo lo que queda de la chaqueta, es decir sisa, costados, escote, hombro…
    16-OJALES, BOTONES, MACHACADO Y PLANCHADO

    Hacemos los ojales, en el caso de nuestra casa, y como insignia, el ojal de la solapa hacemos una versión nuestra del ojal milanés, que es un poco más corto que el original, ya que así nos parece más proporcionado, pero más amplio que el ojal habitual que se suele realizar, pero con forma de lágrima. En tu caso tu lo pediste sin forma de lágrima, totalmente recto.
    Machacado y planchado de la chaqueta, el machacado es aplastar todo el borde del contorno de la chaqueta, cerrado de las sisas, para que la manga gire de forma natural, y planchado de las mangas. Tras esto empieza lo que en sastrería se denomina el planchado.
    Esto es una parte que mucha gente no le da importancia, pero a la hora de machacar y planchar hay que ir manteniendo la forma que se le ha ido dando durante todo el proceso, ya que de no ser así, y plancharlo en plano, no tendría mucho sentido todo lo hecho con anterioridad.
    Para que una persona no entendida se haga una idea, el proceso de planchado y machacado lleva un tiempo no inferior a 2 horas. De no ser así es muy probable que quede vapor de agua dentro del tejido, cosa que al día siguiente saldrá, haciendo que las costuras se queden vivas, es decir parecerá que no se haya planchado bien. En un tejido grueso, es probable que no se vea, pero en un tejido fino de verano se notará en poco tiempo.
    Se pegan los botones, y si hay suerte el trabajo queda terminado para entregar".
    Después de tan detalla descripción de todo el proceso de confección de un traje solo me queda dar las gracias a Agustín por compartirlo con todos nosotros y darnos una idea mucho más clara del arduo proceso de la confección artesanal de un traje. Sinceramente pienso que pocos artículos existen, independientemente de la lengua, que hayan abordado este tema con semejante profundidad. ¡Gracias!
    El Aristócrata


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    “Hoy resulta complicado encontrar un profesional que domine la técnica de reparación del calzado. Aunque este servicio sigue siendo demandado, el oficio de zapatero está desapareciendo por la falta de continuidad en el sector”. Raúl Sánchez, zapatero.

    Desde bien joven me gustaron los zapatos. El ser de Albacete facilitaba colarse en las múltiples fabricas que todavía funcionan en Almansa y adquirir por precios irrisorios zapatos que con nombre inglés o italiano se exportaban, y exportan, a medio mundo. Hoy, habiendo llovido mucho desde entonces, muchas de sus centenarias casas siguen siendo las que hacen muchos de los zapatos que hoy compramos pensando que por su nombre vienen del Reino Unido o Italia. Zapatos que aquí se pueden adquirir a precios muy interesantes y que en el extranjero se pagan por ellos hasta cuatro veces el precio nacional. 
    También son las fábricas de Almansa las que fabrican prácticamente la totalidad de los zapatos MTO que se venden en España; aún cuando sean luego firmados por prestigiosos zapateros artesanales. Esto en vez de ser algo negativo debería hacernos sentir orgullosos de la calidad de nuestros zapatos y no tener reparo en comprar marcas cuyo nombre tendría que dejar clara su procedencia española. Porque marcas como Martinelli, John Spencer, Sendra, Berwick, Lotusse, Cordwainer, Magnanni y un largo etcétera podrán no sonar muy españolas pero os aseguro que salen del mismo lugar donde se degusta uno de los mejores gazpachos manchegos del mundo: Almansa.
    Pero esta semana no os quiero hablar del absurdo complejo español que da por hecho que lo que se hace fuera de nuestras fronteras es mejor que lo que se hace aquí. Esta semana quiero traeros un artículo que narra el complejo proceso de cambio de suela, puntera y rejuvenecimiento general de un zapato bastante maltrecho por su número de años y continuado uso. A los que tampoco os sobra el dinero, os gustan los zapatos y los cuidáis, compartiréis conmigo la frase que alguien una vez dijo de “soy demasiado pobre como para comprar zapatos baratos”. A esto tocaría añadir “y también demasiado pobre para no repararlos correctamente y así disfrutar más de ellos”. Porque no hay zapato más cómodo que el más usado.
    Precisamente por ello, siempre que uno de mis zapatos ha necesitado de un cambio de suela – no de tapas ni de baratijas que no van a ningún sitio -, los llevaba a la zapatería Exerez del Mercado de la Paz. Si bien su trabajo era sencillamente excelente, la espera de varias semanas y el alto precio que cobraban por su trabajo hizo que cada vez con más frecuencia los empezara a enviar a la casa que los había fabricado para que por no mucho más dinero hicieran el trabajo. Cuando un zapato se resuelta siguiendo un método similar al del cosido de la suela original, el zapato resultante rejuvenece años y su aspecto mejora mucho mientras conserva la comodidad que ha adquirido durante años en nuestros pies.
    En esas estaba cuando coincidí por casualidad en una presentación de una alta gama de zapatos con Raúl Sánchez quien me habló de su trabajo y de su taller de Chamberí. A las pocas semanas le acerqué unos de mis primeros Crockett & Jones – probablemente con más de veinte años -. Estos mocasines viajaban conmigo a muchas ciudades africanas donde el pavimento destacaba por su ausencia y el trato que soportaban no era precisamente el que he podido recomendar en algún otro artículo. Y como no sabía cómo sería el trabajo de Raúl preferí no arriesgarme con otros y probar con aquellos maltrechos C&J. Y si hoy escribo este artículo es porque el resultado fue muy satisfactorio, pátina incluida. 
    Las reparaciones de calzado de alta gama siempre ha estado presente en casa de la familia Sánchez. El abuelo de Raúl y Mariano, cabezas visibles de Zapatería Sánchez, Pablo, fue quien inició esta aventura empresarial hace ya cuarenta años. Llegó a Madrid desde su pueblo e instaló un taller remendón en un pequeño y oscuro sótano en el Pozo del Tío Raimundo en Vallecas. En 1978, Mariano Sánchez, después de haberse formado y desarrollado en las mejores zapaterías de reparación de Madrid de entonces, decide abrir un taller de calzado en la calle Modesto Lafuente 6, en el barrio de Chamberí de Madrid. Hoy la empresa Sánchez la forman nueve personas y cuenta con tres establecimientos, todos ellos en Madrid.
    Su hijo, de nombre también Mariano, siempre estuvo vinculado al oficio, pero es a la vuelta del Servicio Militar, con 21 años, cuando decide independizarse y abrir un pequeño taller en la calle Alonso Cano 61, donde durante cinco años fue desarrollando todo lo aprendido al lado de su padre. Años después se trasladó a un nuevo local en la misma calle que recientemente lo ha cerrado para abrir otro más amplio en el número 78.
    Como comparten ambos, hoy resulta complicado encontrar un profesional que domine la técnica de reparación del calzado. El oficio de zapatero, como tantas otros oficios que se valen de las manos para hacer su trabajo, está desapareciendo. Después de tres generaciones dedicados en exclusiva a la reparación artesanal de calzado, los hermanos Sánchez deciden dar un paso más y ponen en marcha la primera tienda online dedicada a la reparación de calzado (www.reparacioncalzado.es), web desde donde adquirir los productos de limpieza Saphir, Saphir Medalla de oro o Tarragó. Tras encargar que te los reparen, te los recogen en casa y los reparan en uno de sus talleres de Madrid para una vez reparados enviarlos de vuelta a casa. 
    Con casi 40 años de historia, esta familia ha decidido, además del servicio de reparación online, también emprender otra aventura ofreciendo el primer servicio a domicilio en el sector a través de su marca “Two Brothers”. Los dos hermanos Mariano y Raúl personalizan sus diferentes modelos además de eligiendo colores, pieles etc también mediante patinas artesanales. Si bien esta nueva gama es claramente MTO, su confección tiene como mínimo el mismo componente artesanal que las mejores marcas de RTW inglesas. 
    Dentro de sus MTO se puede escoger entre cuatro modelos: Blucher con cordones, un clásico pero con un aire más moderno de pala lisa y tres ojetes que acaba en una punta semicuadrada y con ligera forma de pico de pato; un doble hebilla con solapa inclinada, de piel y forro de becerro francés y un Oxford y un Enterizo con una horma bastante diferente a la de los dos anteriores. 
    Una de las cosas más interesantes es que el cliente puede convertirlos en únicos escogiendo su propia pátina, técnica que en Sánchez llevan trabajando muchos años y que en nuestro país hasta no hace tanto tiempo era algo desconocido. Aunque los MTO se pueden adquirir directamente desde su web,  mejor verlos en vivo. Digo esto porque yo que no soy muy del modelo Derby, después de verlos  todos y probarlos de quedarme con uno sería precisamente con este. 
    PROCESO DE RESOLADO 

    Como en el último artículo donde Agustín describió el proceso de confección de un traje a medida, serán los hermanos Sánchez quienes nos describan ahora los diferentes pasos a seguir para el resolado de unos Allen Edmonds, meterlos en la máquina del tiempo y vuelvan a disfrutar de una segunda juventud. Concretamente se trata de resolar el piso con suela (cuero), tapa suela (cuero) y goma de Joh. Rendenbach (JR). Cosido a cerco, incorporación de puntera metálica recta y tratamiento de rejuvenecimiento de la piel. 
    “Para proceder al resolado de los zapatos lo primero es retirar el piso deteriorado o gastado, empezando por levantar los tacones. Con el banco de finisaje se procede a comer la puntada que une la vira al piso  y así poder retirarlo más fácilmente ayudados de una mano de disolvente sobre toda la superficie.
    Una vez retirado el piso se procede a retirar los hilos antiguos del cerco y se analiza el encorchado que caracteriza a los zapatos de construcción Goodyear. Nosotros, ya que la comodidad de este tipo de calzado es la huella de nuestro pie sobre la palmilla y que lo ocasiona el encorchado que aparece entre el piso y dicha palmilla, somos partidarios de mantener en lo posible el original y es por ello la aplicación de disolvente para levantar la suela vieja con la mayor limpieza posible. En caso contrario se procede a rellenar con pasta de corcho y alisar con paleta.
    Ya con el piso viejo retirado, limpio de antiguas puntadas y con el encorchado en perfectas condiciones se procede a preparar los nuevos pisos, en este caso JR, y el propio zapato para su unión. Para ello se procede al raspado con el banco de finisaje tanto de la planta del zapato como del nuevo piso. Se procede al encolado de ambas partes, de forma generosa y se deja, aun sin unir, ambas partes para su correcto tiempo de secado. Este oscila en base a la temperatura ambiental, pero hablamos de entre veinte y treinta minutos. 
    Posteriormente se procede a la unión de ambas partes, para ello, y antes de su contacto (en invierno reactivamos con pistola de calor el pegamento), se da cierta forma al piso para nos desvirtuar la horma original. Una vez unido el zapato al piso lo unimos con fuerza he intentamos preservar sin agresividad la forma de la huella y por ello solo unimos con las manos y con el rodillo de unión de vira y piso. En nuestro caso, antes de continuar con el proceso y con el fin de que el pegamento realice correctamente su función dejamos que tire 24 horas antes de continuar.
    Se continua rematando, sin necesidad de ser fino, con el banco de finisaje al canto del piso para proceder a realizar un canal correcto donde unirán las piezas mediante el posterior cosido a cerco.

    El siguiente paso es el cosido a cerco para unir la vira al nuevo piso JR. Procedemos con nuestra maquina tipo Rapid II de la marca Persen. Lo hacemos desde, más o menos, la mitad trasera del tacón acabando en su lado opuesto y a la misma altura para que la costura una lo más posible y no se vea, una vez puesto los tacones, nada de canal sin costura.. Cortamos hilos y marzamos los mismos mediante presión no muy aguda para no dañar la superficie del piso pero si suficiente para asentar la costura.
    El siguiente paso es la puesta de los tacones originales, salvo que estuvieran dañados y hubiera que restaurarlos, y para ello procedemos a marcar en el piso la posición correcta de los mismos, teniendo en cuenta que en algunos casos hay diferencia entre el tacón izquierdo y derecho, y para ello raspamos con el banco de finisaje ambas partes. Es decir, raspamos la parte interna de los tacones y la parte trasera del piso que hemos marcado con anterioridad.  
    Damos pegamento a ambas partes, tacón y piso, esperamos el tiempo de secado adecuado y procedemos a la unión de ambas partes. Primero colocamos a mano para luego unirlo con golpes de martillo y posteriormente ir a la máquina de prensa durante un par de minutos cada tacón. Evaluamos la idoneidad, antes de poner la tapa suela, de clavar los tacones con el fin de unir las entresuelas al piso. En algunos casos, aquellos que tienen taloneras internas, podemos realizarlo mediante pistola a presión con clavos de dentro fuera del zapato. En otros casos, como es el que nos ocupa, el zapato solo consta de palmilla y por ello, sí clavamos para unir, lo hacemos de fuera a dentro.
    Procedemos ahora a poner la tapa suela goma JR y para ello raspamos con el banco de finisaje ambas partes, el tacón y la tapa, aplicamos pegamento, esperamos tiempo de secado y unimos mediante maquina de prensado.

    Una vez que el resolado y la tapa suela goma están en perfectas condiciones procedemos al rematado del trabajo. Con el banco de finisaje se comienza a desvirar el piso mediante fresa planta, posteriormente con lija de grano fino, se remata el canto de los pisos y de las tapas de suela goma. Una vez que apreciamos que la vira y los tacones unen perfectamente al piso y la tapa, se procede al refinamiento mecánico mediante el apomazado del canto del piso y los tacones.
    Para colocar las punteras metálicas lo primero es elegir la medida adecuada de la misma. Una vez que tenemos las punteras correctas se marca en el piso su colocación con el fin de cajear la suela para su encaje correcto. Para ello se procede con la lija fina del banco de finisaje y con cuchilla manual. Antes de atornillarlas al piso las sujetamos con pegamento de contacto y así facilitar el proceso de atornillado.
    Una vez sujeta se procede al rematado de las mismas mediante lija del banco de finisaje y posterior apomazado como terminación definitiva. Por último vamos a proceder a la terminación manual del canto del piso y los tacones y a tratar la piel con el fin de rejuvenecerla, limpiarla, nutrirla y abrillantarla.
    Con una lija de mano de 360 pasamos finamente todo el canto del piso y los tacones con el fin de obtener un poro lo más fino posible. Luego procedemos a la limpieza de la piel del zapato. En este caso, y debido a sus condiciones de manchas externas y ceras anteriores, procedemos a aplicar con un paño Renomat de Saphir y dejamos secar. Se trata de un limpiador que deja la piel y el poro limpio y abierto.
    Como el limpiador deshidrata la piel y las ceras penetran poco en el por, aplicamos una crema más untuosa, en este caso pommadier Medalla de Oro de Saphir de color marrón medio. Dejamos unos minutos y ceillamos enérgicamente con un cepillo de crin de caballo. 

    Para terminar los cantos de los pisos y los tacones aplicamos una tinta marrón de ceras para posteriormente introducirla en los poros de la suela mediante la aplicación de los cepillos de rodillo del banco de finisaje. Primero se aplica el cepillo de pelo, posteriormente el de algodón y acabamos con el de suela.
    Para terminar con el proceso de abrillantado de la piel y terminado definitivo de los cantos y pisos aplicamos cera de Medalla de Oro. Comenzamos, con una gamuza de algodón, a trabajar los cantos de los pisos JR con cera marrón oscuro. De igual manera aplicamos una ligera capa de cera color amarillo en la planta de los pisos y de las tapas goma suela de JR para obtener brillo. Aplicamos cepillo tanto a los cantos como a la planta de los pisos.
    Por último procedemos al abrillantado de la piel de los zapatos aplicando cera color marrón medio a toda la superficie de los zapatos, con gamuza de algodón y mediante círculos con el fin de que la cera penetre en el poro. Cepillamos enérgicamente y damos un cierto abrillantado en la punta y los talones mediante la técnica de glaseado con cera y agua, En este caso no hemos glaseado del todo ya que el cliente no lo ha solicitado”.

    Antes de despedirnos os dejo un video resumen del proceso de limpieza y rejuvenecimiento descrito:
    Aunque con seguridad a muchos nos hubiera gustado que el cosido de la suela se hubiera realizado a mano, y no a máquina, y en la suela final la costura apareciera oculta, espero que los menos amantes de los zapatos entiendan la gran diferencia que existe entre este tipo de resolado y los servicios que ofrecen muchas zapaterías de barrio. Si tenemos la suerte de contar con un buen par de zapatos, y que además sea cómodo, hagamos un esfuerzo económico, resolemoslosy no lo jubilemos antes de tiempo. Aunque puedan no lucir como el primer día nuestros pies lo agradecerán. 

    El Aristócrata

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    Antonio García Enrile es un viejo conocido de esta página. Es uno de los pocos artesanos de la piel de la vieja usanza. Aunque cada vez está más especializado en la realización de zapatos a mano, lo cierto es que es capaz de arreglar una silla de montar, confeccionar una maleta de piel, hacer gemelos, carteras, cinturones y un largo etcétera. Y todo ello con un toco estético de lo más fino y, por supuesto, todo siempre hecho a mano. 

    Algunos recordaréis las opera pumps que me hizo para el esmoquin , unas opera pumps con una terminación artesanal que al menos yo no he vuelto a ver. Sin embargo, la realización de estas slippers difiera bastante de aquellas básicamente por la finalidad de unas y otras. Mientras aquellas iban a salir a la calle y necesitaban de una sujeción extra, estas buscan aportar la mayor flexibilidad y finalmente la máxima comodidad para que al entrar en casa terminada la jornada laboral te apetezca ponértelas y no quitártelas hasta marchar a la cama. 
    El uso de las conocidas como “slippers indoor” se remonta al siglo XIX, época en la que la aristocracia inglesa las vestía en sus casas de campo una vez marchadas las visitas. Si bien esta era su función principal, también se usaban durante muchas horas del día; incluso acompañado. Hoy, sin embargo, estas se visten más con pijama que en aquellos fríos suelos de piedra. No obstante, yo soy bastante amante de estas zapatillas y las visto tanto con ropa de casa como de vestir; aunque nunca fuera de casa. Además de ser muy cómodas evita meter en casa toda la suciedad acumulada durante horas en la calle; esta costumbre está vigente en países como Japón desde hace muchísimas años. 
    En aquella época era también común el uso de la chaqueta de fumador en dependencias privadas tanto de casas como de clubs privados. Probablemente aquella combinación tuviera algo que ver en su uso años después con el esmoquin. Esas slippers se hacían de terciopelo forradas en raso y las diferentes casas aristocráticas bordaban el escudo familiar en hilo de oro; detalle este último que todavía hoy se imita con hilo dorado. 
    Buscando tanto la estética como la practicidad de nuestras slippers se escogió para estas una piel fina de cabra, una piel extremadamente suave y ligera que además consigue una perfecta transpiración. Para el interior Antonio eligió un cuero vacuno suave de 0.7 micras, que además de aportar una buena sensación al tacto también conseguía gran flexibilidad y ligereza. Se remataron con el bordado que ya Antonio realizó en las opera pumps del esmoquin. Si en aquellas se hizo sobre la suela, esta vez se cosió sobre un lateral de las slippers. 

    Si algo fue fácil fue escoger el color. Naranja fue mi primera Harley Davidson, moto que todavía conservo, naranja son la etiqueta de mis jeans moteros preferidos, los Jacob Cohen, naranja fueron mis primeros complementos Goyard, naranja son mis camisetas de maratón y así un largo etcétera. La piel es blanda, suave y muy fina de grosor aunque muy resistente por contar en su parte vuelta con la flor, al contrario que sucede con los serrajes. Concretamente se trata de un ante de pequeño tamaño (cabretillas) con un acabado de pelo fino suave. 
    Después decidimos el tamaño y la tipología de letra que íbamos a bordar, además del lugar donde las colocaríamos. Hubo que hacer varias pruebas de bordado, pues las máquinas no están preparadas para bordar sobre este material. Igualmente, definimos el color del vivo, que en este caso se decidió en color chocolate.

    Una vez preparados todos los materiales blandos, se ensamblaron, cosiendo el vivo vuelto en forma de tubería con una doble costura. Recordemos que las slippers indoor son construidas básicamente igual que un zapato, con la salvedad que no lleva ni tope ni contrafuertes (partes rígidas de la puntera y el talón). Para unir la cara exterior con el forro se utiliza únicamente almidón con el fin de mantener una buena transpiración y flexibilidad. 
    Para la planta de montado, Antonio utilizó cuello natural 100% curtido vegetal de 1.8 micras. Este se forró de piel en la parte vista y se le introdujo una planta de goma EVA para ganar confort. Luego se monta con tenazas y a mano, igual que cualquier zapato, y una vez ha secado en la horma se coloca el cambrillón de madera y la suela que hemos preparado del mismo cuello de 1.8 que la planta de montado y que ya incluye el tacón.

    En este caso la suela y el tacón se pre-cortan, para el tacón se utiliza un material muy ligero (microporoso) que tras darle la forma se forra del mismo ante que la zapatilla, y se le coloca una tapa fina de goma Vibram. Una vez se ha colocado la suela se aplica una pátina de color roble y un pulido con ceras.
    Las plantas de montado se cortan al igual que las suelas de cuello de becerro natural de curtición 100% vegetal. A la planta de montado como podemos observar en esta foto, se le hace una plantilla de goma eva y se forra con cuero vacuno, haciendo una costura en todo el perimetro que evite que se mueva.  Una vez preparadas las plantas, el zapato se monta como cualquier otro calzado, con tenazas y puntillas, estirando al máximo el forro y montando el corte sobre este con almidón. La diferencia con un zapato de calle, es que en este caso no llevará tope ni contrafuerte, con el fin de hacer un calzado lo más ligero y flexible que se pueda. Luego se colocan los cambrillones de madera para estabilizar el tercio del talón y enfranque.

    Se hace una suela a la medida de la caja del zapato, a la que le aplicamos una pátina para darle este aspecto. Posteriormente se forran los tacones (que también se prepararon con un microporoso ligero con el mismo ante y se monta todo el conjunto. A diferencia de las opera pumps donde se realizó un cosido blake en la suela, en las indoor la suela se une al zapato con pegamento para perder rigidez y ganar en comodidad.
    Sacada la horma, el resultado son unas slippers de enorme comodidad y un peso de apenas 320gr. Si bien el producto es tentador este solo tiene un problema. Antonio y las prisas no se llevan bien. Yo tuve que esperar cerca de ocho meses para recibir estas slippers (cinco para un cinturón) y si no me equivoco son ya once meses de espera los que llevo para empezar a disfrutar de un par de zapatos MTM. Dicen que en el amor y en lo material lo que se hace esperar se disfruta luego mucho más. Yo solo añadiría siempre y cuando esa espera haya merecido la pena. Y con Antonio, al menos hasta el día de hoy, el producto recibido bien compensa la larga y excitante espera. 

    El Aristócrata

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    Si en marzo hablábamos de los sastres más conocidos, esta semana ha llegado el turno a los camiseros. Como todos sabemos, una camisa a medida es mucho más que una rápida toma de medidas, la elección de un tejido, de un cuello, de unos puños y unas iniciales. 

    Es, por el contrario, un número de puntadas por centímetro, unos ojales artesanales, costuras dobles, cuellos sin entretela, un canesú y la coincidencia de sus dibujos en las diferentes costuras. Y todo hecho a mano. 
    Nos hemos tomado la licencia de escoger solo a cinco, algo nada fácil pues obviamente hay muchos igual de buenos, y estos han sido los ele:
    -CHARVET. La camisa de Reyes y seguramente la marca más reputada de camisería del mundo. Situada desde sus orígenes, 1838, en el número 28 de la plaza Vendôme cuenta con la más amplia selección de telas del mundo: 6.000 rollos de telas expuestos, más otras muchas referencias entre las que elegir en muestrarios. De querer escoger una camisa blanca tocará decidirse entre las más de 400 referencias de tejidos que se exponen en este tono. JFK, Coco Chanel, Alfonso XII, Winston Churchill, Hemingway, Orson Welles, Oscar Wilde y una interminable lista de Reyes, Primeros Ministros, escritores, artistas, actores y diseñadores figuran entre su selecta clientela. A partir de 380€. 
    -TURNBULL & ASSER. Junto a Charvet la marca más conocida del mundo, hoy propiedad de Ali Al-Fayed, dueño de los almacenes Harrods. Abierta en Londres en 1885 en la calle camisera por excelencia, St. James´s, T&A floreció rápidamente al encontrarse en la zona de los clubs privados de Londres. Vestidas tanto por la generación más rebelde de la década de los 60 como por ejecutivos de Mayfair, su gran salto internacional se lo debe a James Bond, quien vistió sus camisas durante años. 18 medidas, 1000 telas entre las que escoger, 25 tipos de cuellos y una camisa de prueba que se debe lavar y vestir en al menos tres ocasiones antes de cortar la definitiva, distingue su proceso de confección. No obstante, es su puño su nota más diferenciadora. Entre sus clientes destacan Charles Chaplin, Picasso o el Príncipe Carlos. A partir de 280€
    -ALEXANDER KABBAZ. Al contrario que la mayoría de las camiserías, Alexander Kabbaz no externaliza ninguna parte del proceso de confección y sus camisas solo abandonan su tienda de Amagansett, Nueva York, cuando el cliente sale con ella. Debido a lo artesanal de su trabajo y al tiempo que dedica a cada cliente exige un pedido mínimo de seis camisas. La camisa de prueba, con sus consecuentes lavados, forma parte de su manera de trabajar, así como los tres días que pide ver al cliente con la camisa puesta. Su clientela como, Tom Wolfe o Leonard Bernstein, se diferencia no por buscar una marca sino por hacerse con la que es considerada la mejor hechura del mundo. A partir de 800€. 
    -ANNA MATUOZZO. Después de trabajar veinte años para la conocida sastrería napolitana Rubinacci como responsable de camisería, en 1990 se establece por su cuenta. La camisería napolitana se distingue de la inglesa por la calidad y cantidad de mano de obra empleada. Así, en las camisas de Anna Matuozzo todas las costuras, excepto las costuras laterales pero incluidos puños y cuello, están cosidas a mano, algo muy difícil de encontrar incluso en las mejores camiserías inglesas. Ella y sus tres hijas han convertido una pequeña camisería de Nápoles en un lugar de peregrinación de los amantes de camisería más artesanal. De hecho, prácticamente todo cliente de camisería napolitana cuenta con una Matuozzo. A partir de 450€
    -BUDD. Abierta en 1902 en Piccadilly Arcade es de las pocas sastrerías de la conocida como West End que sigue teniendo en la propia tienda la mesa de corte. Una vez cortada es enviada a Andover donde es cosida por su equipo de costureras. El primer pedido debe contener un mínimo de cuatro camisas siendo una de ellas la camisa de prueba, camisa que el cliente deberá lavar y llevar en varias ocasiones antes de realizar el resto del pedido. Con un equipo de tres cortadores liderados por John Butcher y siempre con aprendices cerca de la mesa de corte, Budd recoge la esencia de aquellas diminutas camiserías de comienzo del siglo XX. Su corte es bastante tradicional no siendo muy participes del hoy demandado corte slip. A partir de 300€. 

    Da igual la camisa que elijamos que si no la cuidamos con un mínimo de cariño con el tiempo perderá su aspecto original y difícil será que vuelva a recobrarlo. Para ello aquí os dejos unas pautas para cuidar y ayudar a alargar la vida de las camisas:
    Hay camisas pensadas para durar una sola temporada y otras confeccionadas para permanecer en nuestro armario varios años. Sin embargo, no deja de ser sorprendente como algunos, y no precisamente por problemas económicos, alargan la vida de sus camisas hasta el punto de llegar a mostrar en puños y cuellos claros síntomas de sobrepuso. 

    Sea por desconocer que un puño o unas mangas rozadas son rápidamente apreciables por cualquiera, o por no haberlas sabido cuidar, la realidad es que todavía se observan en los más variados entornos camisas francamente maltrechas. Aunque la camisería a medida pueda de entrada parecer más cara que la industrial, permite encargar un juego de cuello y puños de repuesto, juego que llegado el momento se cambiarán por los rozados. Este detalle hace que la camisa vuelva a la vida en plenitud de condiciones y al despedirse de ella reconocer que el precio inicialmente pagado no fue tan alto.
    Una camisa, al igual que un traje, no debería vestirse más de una vez por semana. Ese es el tiempo necesario para que la tela recupere su estado original y en el caso de las camisas no sufran en la lavadora más de lo que su algodón puede aguantar. Dando por hecho de que el uso que hacemos de nuestras camisas es el normal y no las exponemos a enganchones o a manchas imposibles de revertir, hay cuatro claves para el cuidado de la camisa: el tratado de las manchas, el lavado, el secado y el planchado.
    Las manchas. Si estamos lejos de casa tratémoslas lo antes posible. Polvos de talco o agua con gas es un buen kit de emergencia. Los quitamanchas al uso deberían ser la última alternativa. Aunque pueda parecer obvio, el uso de lejía para tratar manchas en las camisas blancas acortará enormemente su vida. Los cuellos y los puños son las partes que más se manchan por lo que es conveniente no ponerse la camisa hasta que estos estén totalmente limpios. De no hacerlo, conseguir que vuelvan a estar totalmente limpios será cada vez más difícil.  
    El lavado. A pesar de las veces que lo hemos escuchado, todavía son muchos los que no separan la ropa de color de la blanca. Igualmente, es más que recomendable que las manchas de vino o de chocolate, e incluso las de sudor, se traten antes de meter la camisa en la lavadora. El jabón de Marsella resulta un buen aliado en esta tarea. Hecho esto, asegurémonos de haber desabotonado todos sus botones, los del cuello incluidos, y haber quitado las varillas. Démosle la vuelta para impedir que los botones choquen con el tambor o se enganchen con otras prendas. Ni que decir tiene que no hay mejor lavadora que las manos humanas. 
    El secado. Prescíndase a toda costa de las secadoras – por buena que nos dijeran que era cuando la compramos - y una vez la camisa fuera de la lavadora y todavía húmeda cuélguese en una percha y en sitios abiertos hasta prácticamente su total secado. El lavado en seco es altamente perjudicial con las telas naturales como las de algodón. El tratar en seco el algodón hará que si bien la camisa no necesite secarse, los productos químicos utilizados acaben con la flexibilidad de sus fibras. Esto puede traducirse en roturas en zonas tirantes como los codos. 
    El planchado. Si la camisa está fabricada con buen algodón por qué maltratarla con una vieja plancha. Después de las tintorerías, las planchas baratas son el mayor enemigo de trajes y camisas. Para evitar tener que abusar de su vapor planchemos la camisa cuando todavía esté húmeda. No obstante, de estar totalmente seca el uso del vapor será necesario. Dicho esto, este resulta mejor que los espráis químicos que hoy se utilizan para hacer desaparecer rápidamente las arrugas. Los cuellos y puños forrados requerirán con la plancha de una pericia extra.
    En unas cuantas semanas traeremos a la página el nombre de los mejores camiseros nacionales, algunos de los cuales nada tienen que envidiar a los internacionales aquí mencionados. 

    El Aristócrata

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    Pocas personas han impactado tanto con su particular manera de vestir como Beau Brumell, Eduardo VIII y Gianni Agnelli. De los dos primeros hablamos años atrás pero el tercero lo teníamos pendiente. Un vestir mucho más cercano a nosotros y que marcó una época y todavía hoy sigue muy imitado.

    Gianni Agnelli, el empresario que decidía cuando salía el sol en Italia, es el claro ejemplo de cómo romper las reglas y además ser admirado e imitado por ello. Al contrario que hoy ocurre donde unos con la ropa se disfrazan y otros se ocultan, el padre de FIAT transmitía con esta claramente su carácter. Conseguir un estilo único, estilo que no sigue moda alguna y que esté por encima de tendencias manteniéndose inalterado en el tiempo exige de una fuerte personalidad y confianza. Si además se cuenta con reconocimiento social todo será más fácil. Y si además incorporas gestos o innovaciones antes nunca vistas, tras las iniciales críticas, tu persona será recordada por muchas de ellas. Y Agnelli pasó a englobar la lista de las personas más estilosas de su tiempo, un style icon que hoy su vestir es recordado por, entre otras, las siguientes características:
    1.El reloj sobre el puño de la camisa. Unas veces con un Omega Seamaster PloProf y otras con un Patek Philipe World Time (foto), el gesto de ponerse el reloj sobre el puño de la camisa, de confección de Brooks Brothers o a medida de Battistoni, es hoy todavía imitado. Fuese por, según él, no querer perder tiempo estirando el brazo para visualizar la hora o por su rechazo a sentir la piel del brazalete, la realidad es que todavía hoy se confeccionan camisas con un pasador en el puño por el que anudar el reloj. 
    2.Sus trajes. Casi siempre grises y frecuentemente de Vitale Barberis Canonico, los trajes de franela de su sastre milanés A. Careceni estuvieron siempre presentes en su armario. Amante de tejidos pesados, como efectivamente son las franelas, combinaba sus trajes también con corbatas pesadas como eran las de lana. Sus trajes cruzados, los más destacados de la sastrería milanesa, se hacían reconocibles por sus anchas solapas y como buen italiano no olvidaba su pañuelo de bolsillo. También certificó la defunción del dicho inglés “never brown in town”. 
    3.Botones del traje desabotonados. En los años 50 y 60 solo los trajes de sastre contaban con la posibilidad de desabotonar los botones de las mangas. Al contrario de lo que ocurre hoy, donde hasta los trajes de Massimo Dutti cuentan con ojales practicables, antes el gesto de desabotonarse los botones estaba relacionado con la vestimenta de trajes artesanales. Era un gesto que ponía de manifiesto los exclusivo de tu traje. Y Agnelli hizo gala de ello durante toda su vida.
    4.Camisas con botones en el cuello desabotonados. El estilo desenfado que buscaba asociar a su persona, hoy los bloggeros que quieren hacer suyo ese aire relajado se refieren a él como sprezzatura, lo conseguía haciendo acompañar a sus corbatas de un cuello de camisa sport. Este gesto es hoy también imitado por muchos que piensan que el optar por corbatas con camisas con botones sin estos abotonados habla de un estilo especial. 
    5.Las corbatas. Su corbata solía sobresalir la parte delgada sobre la principal. Aunque hoy este geste esté muy extendido entre los blogeros o los conocidos como “influencers” hace muy pocos años se entendía que la el sobrante de la corbata debí quedar oculto tras la más ancha. Este gesto que solo empezó a ser frecuente después de 1950 es hoy más recordado que su práctica más habitual todavía de esconder la parte más estrecha de la corbata tras la cintura del pantalón. Una arruga en el nudo de la corbata y una pala de corbata muy ancha remataban el estilo de su corbata. O sólidas sin estampado o pequeños círculos, y de lana eran sus preferidas.
    6.Su calzado con traje no dejaba a nadie indiferente. Desde slippers, mocasines o incluso botas  su elección del calzado siempre fue muy personal y rompedora. Si bien su foto con las Panamá es hoy muy popular, el verdadero motivo de llevarlas fue para estabilizar un maltrecho tobillo después de un accidente de coche en 1952. 
    7.Sus camisas. Más allá de dejarse los botones desabotonados con corbata, puso de moda las camisas con botonadura media central. Inglese fue el proveedor de estas camisas. Pero fueron sus camisas vaqueras las más rompedoras. Ya mayor, vestía este tipo de camisas en ocasiones donde el resto de invitados iban incluso vestidos con chaqueta. Este tejido también lo escogió para sus pantalones siendo muy frecuente verle con vaqueros en las más variadas ocasiones. 
    8.El esmoquin siempre azul media noche. Casi siempre con solapas redondeadas, su personalidad y confianza hacían que cuando lo vestía en la versión cruzada se permitiera la licencia de dejarlo desabotonado. 
    9.Mezcla de estilos. Ese gusto por marcar su presencia con su ropa, algo que también hacía el Duque de Windsor, se aprecia con la combinación de prendas formales y propias de la vestimenta más casual. Un jersey con corbata, unas botas con traje diplomático frecuente era verle con ropa propiamente de campo con conjuntos de ciudad. 
    10.Trajes estampados pero camisas lisas. No solo en los trajes, también en los abrigos estampados como rayas diplomáticas, cuadros ventana eran combinados con camisas blancas. 

    Crear un estilo propio es algo que requiere de tiempo, confianza y constancia. Tampoco olvidemos que este tiene muchas más opciones de ser alabado si quien lo pone en la calle es un personaje conocido y, mejor, respetado en el campo profesional. De no ser así,  las opciones de conseguir el efecto contrario serán muchas. 

    El Aristócrata

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  • 11/11/17--10:47: VAQUEROS Y ZAPATOS DE OTOÑO
  • Hay gente que presume de no haber vestido unos vaqueros en su vida. Aunque el número de ellos sea mucho menor del que lo proclama, haberlos haylos

    Si bien estos no han sucumbido al marketing que ha utilizado a los rebeldes del cine para promocionarlos, tampoco lo ha hecho a su versatilidad y a su sex-appeal . Debido a la gran resistencia de su tejido, proveniente de las lonas de las tiendas de campaña, los denim, en sus inicios de color marrón, se popularizaron rápidamente entre trabajadores manuales, mineros y agricultores. Sus amplios y fuertes bolsillos permitían guardar en ellos minerales y utensilios de trabajo. También los marineros de la armada genovesa escogieron como parte fundamental de su vestuario este pantalón todo uso que lavaban arrastrándolo en sus redes, práctica que los terminaba volviendo blancos. 
    “Me gustaría haber inventado los jeans. Son expresión de modestia, sexo y simplicidad, todo lo que espero sea mi ropa”. Yves Saint Laurent. Aunque marcas como Levi Strauss, Lee o Wrangler estarán siempre unidas a la mitología del denin, lo cierto es que, puristas al margen, hoy hay modelos menos icónicos pero de corte más actual. De buscar un look rebelde, casas como Dolce & Gabbana, Dsquared o Philipp Plein son opciones a considerar. Si por el contrario, lo que se persigue es un pantalón más comedido y de aspecto más clásico, Tramarossa y Jacob Cohen son alternativas interesantes. En España además tenemos la suerte de contar con uno de los pocos sastres artesanales europeos especializados en la confección de vaqueros a medida: Fernando García de la Calera.

    ¿Qué vaquero escoger?. Pensemos en nuestra edad y no vistamos como quienes tienen veinte años menos. Se escoja un estilo clásico o moderno, lo importante es que nuestro vaquero armonice bien con el resto de las prendas del conjunto. Dichas prendas pueden conseguir que un mismo vaquero mande un mensaje de conjunto formal o de sport. Y en este punto los zapatos juegan un papel fundamental. De combinar unos denim de corte más o menos clásico con unos mocasines ingleses o unos Oxford semi-brogue marrones el resultado será un conjunto serio. 
    Por el contrario, de elegir unas modernas zapatillas estos mismos pantalones cobrarán una imagen mucho más casual. Algo similar ocurrirá con el resto de prendas. De hecho, la imagen de ese mismo vaquero acompañando a una camiseta de diseño o a una camisa de manga larga será también totalmente diferente. 

    ¿Qué tejidos son los más especiales? A pesar de apenas prestar atención al algodón del vaquero, las telas vaqueras varían tanto como hace la propia lana. Si años atrás fue la localidad guipuzcoana Bergara donde se hilvanaban, tejían y teñían una de las mejores telas vaqueras, hoy son Japón e Italia los responsables de los tejidos vaqueros Premium. Tengamos en cuenta el número de onzas del algodón del vaquero pues será responsable tanto de su peso, su rigidez y el aspecto con el que envejecerá. 
    ¿Se puede ser elegante vistiendo vaqueros? Por supuesto que se puede. Un conjunto formado por un bonito vaquero, unos buenos zapatos de cordones, una camisa tipo Tattersall, un jersey de pico y una chaqueta de Tweed es más elegante que la mayoría de combinaciones de tiempo libre que hoy vemos. De la misma manera, unos modernos vaqueros pueden combinar hasta con una chaqueta cruzada si se tiene cierto estilo innato. Como muchas otras prendas, todo depende del momento y lugar en que se vistan. Respecto a los colores, aunque el azul parece seguir siendo el auténtico protagonista, encontramos una paleta de tonos de lo más amplia. Evítense los colores chillones, algo que por otro lado aplica a todos los pantalones, y escójase un cinturón que combine en color y estilo con el vaquero elegido.  

    ZAPATOS DE OTOÑO
    Ya estamos en pleno otoño, la estación más placentera del año y seguramente la más interesante en lo referente al vestir. Solo la primavera se acerca a ella en número de colores y tejidos con los que disfrutar de la climatología de la temporada. Aunque cada año el salto del verano al invierno es más brusco, sin semanas de entretiempo de por medio, todavía disfrutamos de algunos días de clima templado donde alegrarse con chaquetas de Tweed, gabardinas y múltiples conjuntos de otoño. 

    Aunque pronto tanto para los abrigos de lana cruzados como para las franelas es el momento perfecto para vestir los modelos de zapatos más otoñales. Independientemente de la estación en la que nos encontremos, los zapatos son, y serán, la prenda que sentencia lo acertado o erróneo del conjunto. 
    Descansando ya el armario los gomminos y las alpargatas más veraniegas y en espera de la llegada del frío los más duros y armados, es el momento de pasear los zapatos de ante, los botines y nuestros full-borgues preferidos de suela de goma. El tratamiento que se hace a la piel de ante convierten estos zapatos en modelos muy suaves y blandos. Dependiendo del look que busquemos toca escoger entre diferentes modelos y tonos de marrón. Desde el más informal mocasín hasta el más formal Oxford, la vestimenta de esta piel está hoy muy aceptada, siendo particularmente bienvenida en Italia país donde incluso se visten estos zapatos con traje.

    Cuando Eduardo VIII, en su afán de marcar su personalidad a través de sus atrevidas combinaciones, escogía para sus trajes de franela cruzados unos Oxford de ante semi-brogue, nadie se imaginaba que más de cincuenta años después sus zapatos se vestirían con la normalidad que hoy se hace. Aunque no debería extrañarnos que los zapatos de piel vuelta con traje no fueran vistos con buenos ojos en ciertos ambientes, los más relajados y estilosos seguro que aceptan, y de buen grado, la combinación de traje azul marino y oxfords de ante marrón oscuro. 
    Un modelo de piel vuelta particularmente agradecido con estos trajes azul marino, también con el gris marengo, es el doble hebilla. La informalidad de la hebilla acierta muy bien con el mensaje relajado del ante. Incluso casas tan tradicionales como la hoy francesa John Lobb – grupo Hermes – incorporan ya a su catálogo modelos que como el Chapel pueden vestirse tanto con traje como con jeans. 

    Respecto a los colores a escoger sigue siendo importante saber si nuestra intención  es vestir estos zapatos con traje o de manera sport. El ante es ya de por sí una piel suficientemente informal como para escogerla además de una marrón claro. Si bien este tono puede quedar muy estiloso con un conjunto casual, con traje es mejor optar por una tonalidad oscura. Algo similar ocurre con los modelos entre los que escoger. 
    De hecho el modelo Oxford sigue siendo el que mejor armoniza con el traje y tanto su modalidad lisa como semi-brogue resultan acertadas. Por su parte, el full-brogue, aún pudiendo ser un zapato muy especial, su uso debe reservarse a los trajes– como el otoñal de Tweed – y a los conjuntos de campo y de tiempo libre. Otros zapatos muy acertados con las temperaturas y características del otoño son los botines. Cubriendo poco más allá del tobillo son idóneos en el periodo otoñal. Las atemporales y elegantes botas balmoral así como  las conocidas como botas Chelsea son más apropiadas de vestir una vez llegado el frio más intenso. 

    Hasta no hace tanto, la única opción que se barajaba para la suela de los zapatos de ciudad era la piel. Sin embargo, en otoño las lluvias hacen su presencia y convierten las aceras en todo un peligro para el peatón. Si bien es cierto que las suelas de goma de antaño eran tan gruesas y bastas como para solo tener sentido en los zapatos más rurales, hoy existen zapatos con suela de goma que de no darles la vuelta difícil sería averiguar si esta es de piel o de goma. 
    Aunque el exceso de agua no es bueno para ningún tipo de piel, incluida la suela, quienes busquen el aspecto más serio de su conjunto deberán seguir optando únicamente por las suela de piel. Estos, para no resbalar, sí deberán añadir en la mitad de la suela y en el talón un inserto de goma (en el Reino Unido este añadido se ofrece prácticamente en todas las zapaterías). 

    Por su lado, los que opten por la suela de caucho encontrarán diferentes terminaciones – desde la típica suela similar a la de las botas militares hasta otras mucho más sutiles y finas– disfrutando además de un confort muy superior al que proporciona cualquier suela de piel. No obstante, incluso las más finas y elegantes suelas de goma son convenientes reservarlas para los conjuntos menos vestidos. 
    El agua también perjudica la piel del zapato por lo que de sorprendernos esta desprevenidos debiéramos intentar secarlos a la mayor brevedad posible. De encontrarnos ya en casa aprovechemos para introducir en ellos papel de periódico hasta asegurarnos de que estén completamente secos. Unas hormas de madera son igual de válidas. Eso sí, evitemos secarlos cerca del radiador pues si bien secarán antes, la piel terminará resquebrajándose. Aunque aquí no están muy extendidas, existen fundas de goma que protegen los zapatos de la lluvia y de ese agua que traicioneramente sale despedida de azulejos mal pavimentados. 

    El Aristócrata

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    Hoy, al igual que ocurre con la sastrería, en la camisería encontramos multitud de comercios que dicen ofrecer un servicio a medida que dista mucho de un verdadero trabajo a medida y artesanal.

    Bajo el título “camisas a medida” se fabrican industrialmente miles de camisas que más allá de contar con una tela, unos puños y un cuello elegidos por el cliente, poco tienen de “a medida” y menos de “artesanal”. Como ocurre con la sastrería, desconfíese de entrada de aquellas tiendas donde se toman unas cuantas medidas y ni patrón ni camisa son confeccionadas en el sitio donde las encargamos.  
    1.LANGA
    Aunque desde hace años cuenta también con un magnífico servicio de sastrería liderado por Joaquín Fernández, Langa es conocido como uno de los grandes templos de la camisería a medida. Su alma mater, D. Mariano ha vestido y viste a lo más variopinto y granado de la sociedad española. Su destreza, unida a su carismática personalidad, hacen de esta camisería un sitio de peregrinaje tanto de media España como de Estados Unidos y Latinoamérica. Entre sus clientes encontramos a Julio Iglesias, Arturo Fernández y un sin fin de empresarios, banqueros y deportistas. Una prueba intermedia es realizada antes de la entrega definitiva de la camisa. Junto a sus camisas, sus pijamas a medida son todo un “must”.
    2.BURGOS
    La camisería con más pedigrí de España. Sus clientes más célebres, Cary Grant, Sharon Stone, Ava Gardner, Juan Pedro Domecq son los responsables de dar nombre a sus cuellos más célebres. Fundada en 1906 por Julián Pérez Burgos llegó a tener en los años treinta tienda en París. Carmen Olave, tercera generación, ha añadido a su legendaria oferta de camisería artesanal otra de medida industrial, camisas que se confeccionan siguiendo el proceso a medida de la casa pero que están cosidas a máquina y no a mano. Marqueses, Duques y mucho amante anónimo de lo exquisito visitan con regularidad la tienda de Cedaceros. No se realiza prueba intermedia aunque su cuidada hechura suele no necesitarla.  
    3.DE GRADO
    Abierta en 1953, hoy confecciona tanto camisas artesanales como a medida cosidas a máquina. Con más de mil referencias entre las que escoger, De Grado es de las pocas camiserías que se ha centrado exclusivamente en la realización de camisas, no entrando en la venta de otros productos – a excepción de unas cuantas corbatas y gemelos -. La mayoría de la camisa es realizada en sus dependencias de Lagasca y el periodo de espera es de seis a ocho semanas. 
    4.BEL Y CIA
    Abierta en 1842 en Barcelona, es famosa por haber reproducido la teba que Alfonso XIII regaló al Conde de Teba y que él y el Conde de Caralt llevaron a Bel para hacerse con más. Bel es hoy sinónimo de profesionalidad y exquisito trato y en contra de lo que es hoy norma, apenas realizan actividades de marketing ni mencionan el nombre de sus clientes. Esta discreción es llevada a sus camisas en forma de una diminuta etiqueta. El Rey Juan Carlos es uno de sus clientes más conocidos. La toma de más de quince medidas garantiza una camisa de excelente resultado. Su camisa guayabera es de las más celebradas. 
    5.SÁNCHEZ CARO
    Otra camisería que se encuentra en su tercera generación. Javier Schleissner Sánchez es el maestro camisero al frente de un negocio que comenzó su abuelo. Situada en el mismo local donde treinta cinco años atrás abrió sus puertas, Javier sigue confeccionando las camisas de la misma manera artesanal de entonces y es también el camisero de varias sastrerías que ofrecen este servicio. Al contrario de lo que ocurre en otras camiserías de prestigio, a Javier no es necesario recordarle que los dibujos de las costuras deben casar, que los ojales estarán cosidos a mano, que el faldón se rematará con un rollino a mano y que debe haber al menos ocho puntadas por centímetro. 

    PD Días atrás recibí un correo donde Mariasum Aldabaldetrecu me comentaba que fue su madre quien cosió esta chaqueta al Conde de Teba. “Ella tenia un taller de costura en Zarautz de donde yo también soy. En aquellos años venia a veranear muchas personas de la aristocracia y mi madre cosía a muchos de ellos. El Conde organizaba en el Club de Golf tiradas de pichón. Un día acudió al taller de mi madre preguntándole si le cosería una chaqueta sin puños, bolsillos plastrones para guardar los cartuchos que fuese de puntos: mi madre le contesta que le cosería lo que el quería y así nació la TEBA. He oído muchas versiones pero no es real me encanta poder decirlo, mi madre no le dio ninguna importancia... si no... fíjese que beneficios hubiéramos tenido”.

    El Aristócrata

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    Este es uno de esos artículos que te piensas más de una vez si escribirlo o no. Y te lo piensas porque sabes que ni a unos ni a otros va a gustar. Nada tienes que ganar. Todo está por perder. Todo columnista y escritor tiene uno de estos en su tintero y el sacarlo siempre es difícil. 

    Pero son estos artículos los que te hacen estar a gusto contigo mismo, saber que has cumplido con tu deber y que lo escribes porque sientes que lo tienes que hacer, sin importarte lo que después vaya a pasar. Es tu verdad y la lanzas ahí fuera siendo conocedor de que ya quedas expuesto para siempre, y lo más curioso, expuesto absurdamente. Pero si no fuera por estos artículos incómodos al final todas las firmas serían igual. Después de más de diez años escribiendo sobre sastrería, y conociendo este mundo muchos más, creo poderme permitir el lujo de escribir mi opinión sobre la sastrería patria guste o disguste a unos u otros. 
    La situación de la sastrería española no es buena. Habrá sastres que piensen que noviembre y diciembre están siendo meses relativamente buenos y que no entienden porque digo esto. Pero esta reflexión va mucho más allá de que dos meses hayan sido buenos o no. Esta reflexión habla del estado de salud de un enfermo con una perspectiva mucho más amplia que la de solo unos meses. 

    El viernes pasado tuve el enorme honor de recibir la insignia de oro de la Asociación de Sastres de España, “La Confianza”. Serán los años o el tener cada vez menos tiempo libre para mi y los míos, la realidad es que apenas acudo a actos sociales más allá de los que de verdad me apetecen. Y estos son muy, pero que muy pocos. Más bien casi ninguno. Pero reconozco que este premio, por infinidad de razones, me llegó muy dentro y disfruté muchísimo de él, del acto, la cena y las posteriores conversaciones con sastres de diferentes sitios de España a los que no había tenido ocasión de conocer antes. Solo tengo palabras de agradecimiento a La Confianza por esta distinción. ¡Gracias de corazón!. 
    Soy de la opinión de que la sastrería española se tiene que regenerar. Y lo tiene que hacer rápido porque si no alguien vendrá de fuera y le quitará el puesto a los sastres actuales demostrándoles con su ejemplo que la sastrería española tenía mucho futuro pero que por preferir mantener su estatus quo y no reinventarse perdieron su sitio. Soy un amante de la sastrería, pero de la sastrería de verdad. Reconozco que me produce una enorme rabia ver como cada vez con más frecuencia tiendas de medio pelo venden trajes bajo la etiqueta de “a medida”, trajes  que nada tienen de artesanales; al menos no en el sentido en el que yo entiendo la sastrería.

    Raro es el día que no recibo un correo de algún lector, normalmente de edad joven, comentándome que a él o a algún amigo suyo tal o cual “sastre” le ha hecho un traje a medida totalmente artesanal, con un tela de no se qué y por solo 1.000€.  Cuando le explicas que esto es sencillamente imposible, te suele contestar que como este sastre hace no sé cuántos trajes las telas le salen más económicas y además consigue ahorros en no se cuántas otras cosas ¿?. 
    El intrusismo que hoy hay en esta preciosa profesión alcanza cotas inimaginables unos años atrás. En España cualquiera, incluso yo que no sé ni coser un botón, puede poner en la puerta de su tienda una placa con el título de “sastre”, o, incluso mejor, el de “maestro sastre”, parece que esto último como que mola todavía más. Nadie coteja si esto es cierto o no. Entras, te toman una medidas, las apuntan en un papel y el cliente sale contento porque en dos semanas tendrá su primer traje a medida. Recomiendo a quien esté interesado en el tema que visite la página web de la asociación de sastres de Savile Row y vea el largo y arduo proceso por el que hay que pasar para poder poner en una nueva sastrería el cartel de Sastre. 

    Meses atrás se creó una nueva asociación de sastres, AES, Asociación Española de Sastrería. Aunque desde el primer momento mostré mi preocupación por ello, toca reconocer que el sector necesitaba un empujón. Esta Asociación formada no solo por sastres sino también por personas y profesionales relacionadas con este mundo buscaba fundándola dar ese empujón que reclamaba un profesión en pleno proceso de desaparición. Conozco a muchos que la forman y a algunos los considero incluso mis amigos. Cierto es que tuve la oportunidad de unirme a ellos y no lo hice. Pero no lo hice no porque sus propósitos me parecieran mal encaminados sino porque creo que mezclaban churras con merinas. Para mi un sastre es un sastre y un vendedor de trajes es un vendedor de trajes. Y en esta asociación hay sastres y vendedores y yo creo que eso no puede terminar bien. Hay gente muy honrada como Paul de sastrería 91 con quien os prometo no he intercambiado una palabra en mi vida pero que sí le he leído y escuchado decir en diferentes medios que él no se considera sastre en el sentido más estricto de la palabra. Y conociendo como conozco el mundo de las entrevistas y las publicaciones, ¡cuántas veces lo habrá tenido que decir para que esto se haya terminado publicando!. Otro ejemplo, aunque en el sector de la zapatería, es Antonio Enrile. Antonio, aunque en sus zapatos mete más trabajo artesanal que algún zapatero que presume de hacer solo bespoke, siempre afirma que sus zapatos son MTM y no Bespoke. Ninguno de los dos engaña a nadie. Pero tanto Paul como Antonio me temo que son excepciones.
    Sinceramente creo que es una pena y que la sastrería española ha perdido, y más que puede perder si esta situación no se revierte, contando con dos asociaciones de sastres. ¡Somos pocos y encima hacemos grupos!. Mi opinión es que ambas asociaciones tienen algo de razón. AES afirmando que o se movilizaban los más jóvenes y los que tenían ganas de cambiar la sofocante situación actual, o la sastrería española iba a terminar desapareciendo, y la Asociación de Sastres  manteniendo que esto era posible hacerlo valiéndose de la propia Asociación. Fuera como fuese la situación actual es que ahora hay dos buques remando por separado con una meta común, curar a ese enfermo terminal. Para mi la situación ideal pasaría porque AES estuviera formada por solo sastres de verdad y porque la Asociación de Sastres se apoyara en ellos para liderar el barco y la revolución que necesita la sastrería española. 

    Si bien el intrusismo que hay en la profesión es una realidad, esto también ha ocurrido porque había el caldo de cultivo necesario para que ocurriera. La sastrería española se ha quedado anticuada. Es cierto que hay excepciones pero, reconozcámoslo, la juventud de hoy no quiere vestir como lo hacen sus padres. Buscan otra cosa, otro estilo. Y los nuevos pseudosastres se lo dan. El sastre español tradicional no se reinventa. Trabaja prácticamente igual que hacía años atrás. Le cuesta reconocer que la moda tiene un impacto directo también en la sastrería y que toca estar al día de todo lo que se hace dentro y fuera del país. ¿En cuántas sastrerías españolas encuentras los últimos números de las revistas de moda?. Sé que la sastrería no es moda. Pero no me refiero a esas revistas. Me refiero a la revista que publica la asociación de sastres de Savile Row (muy recomendable) o a otras como The Rake. ¿Alguien en su última visita a su sastrería ha visto el número independiente de 150 páginas que publicó el mes pasado Robb Report sobre sastrería y que lleva por título “Bespoke”? ¿Cuántos se han cruzado con su sastre por el Pitti Uomo? 
    Los sastres británicos, pero sobre todo los italianos, hacen sastrería, pero también modernizan sus trajes siguiendo las tendencias o los guiños más actuales. Sea con un modelo de bolsillo nuevo, un tipo de hombro, una nueva hechura, un nuevo aire etc.  Moda contenida, sartorial, a mano y de patrones clásicos, pero moda sartorial al fin y al cabo. El bullicio sartorial de ciudades como Nápoles es impensable en nuestro país. El número de sastrerías es francamente elevado, algo que demuestra que son muchos, jóvenes incluidos, los que quieren vestir de sastre. Los sastres han conseguido, y no el Estado ni ningún organismo público, despertar el interés en los jóvenes por el vestir clásico y a medida. Ellos y solo ellos han potenciado una profesión que es admirada y va muy unida a la forma de vida de la ciudad. Hay sastrerías caras, baratas, talleres externos, sastres en su casa, fabricas de MTM…y lo que es mucho más importante: escuelas. Sí, escuelas, el presente y futuro de la sastrería. ¿Alguien se ha planteado qué pasaría si alguno, o muchos, de alumnos que salen de escuelas como la de Kiton abren aquí su sastrería y empiezan a ofrecer un estilo fresco, napolitano, desenfadado, joven y, además, a precio competitivo? 

    Todos habremos escuchado a nuestro sastre aquello de “ya no hay mano de obra”, “nadie quiere aprender esta profesión”, “esta profesión terminará muriendo”. Y lo triste es que efectivamente va a terminar siendo así. Pero si lo hace es porque ellos en el fondo nunca quisieron evitarlo. Pasemos a cualquier sastrería de SR y bajemos al taller. Hagámoslo solo para ver que comparten espacio de trabajo señores de sesenta años con jóvenes de veinticinco. Allí nadie tiene miedo de que un chic@ coja experiencia, se monte por su cuenta y quite clientela. Y en España tampoco debería haber miedo a ello. Si un sastre es bueno sabe que por rápido que pudiera aprender la técnica un recién llegado, hay algo que se transmite a la prenda que no se puede enseñar ni aprender. ¿Cuántas sastrerías desaparecido el cabeza de la misma han terminado cerrando? Casi todas, pues a pesar de que el taller sepa hacer perfectamente todas las prendas, el alma máter ya no está y eso se termina viendo en la prenda. 
    ¿Entonces si se ama tanto a esta profesión y se quiere que perdure muchos años por qué los mejores alumnos de La Confianza no rotan por las sastrerías de España como si hacen los alumnos londinenses por las sastrerías de SR?. Las sastrerías españolas deben abrir las ventanas y dejar que entre aire limpio. Debe salir por ellas la caspa que se ha acumulado durante años de pasividad, de mirarse el ombligo y de considerarse el mejor sastre del país. Los sastres españoles son buenos. Mejor dicho, son muy buenos, tanto o más como los mejores. Quien no esté de acuerdo que vea como están rematadas las prendas de muchos de los sastres que cobran casi tres veces lo que cobran los nuestros y verán lo infravalorado de nuestro trabajo. ¿Entonces qué ocurre? Pues sencillamente que no se saben vender. Esa obsesión que todavía hoy les acompaña de estar siempre detrás de la mesa de cortar pero no delante les pasa hoy más factura que nunca. El problema no es tanto el futuro de los sastres más consolidados sino el de los que vienen detrás. Los sastres mayores tienen su clientela, clientela que les dará sobradamente de comer hasta que les llegue la jubilación. ¿Pero qué pasará cuando esta clientela fallezca o sencillamente se jubile y ya no necesiten tanta ropa como ahora? ¿De qué van entonces a vivir los sastres más jóvenes si los mayores no se encargaron de traer a la sastrería clientes jóvenes?. 
    Hoy el mundo es tecnológico y la sastrería, aun tratándose de un oficio muy tradicional, debe sumarse a esa tecnología. Hoy la gente empieza a comprar cosas tan importantes como un reloj manufactura o incluso un coche por internet. Aunque yo no creo en los servicios a medida que se ofrecen por internet – para mi es la antítesis de lo que debería ser un servicio a medida – es cierto que cada vez está más perfeccionado y seguramente se termine imponiendo en un sector importante de la sociedad. Pero no estoy diciendo que ahora nuestras sastrerías empiecen a coser en el mundo 2.0. Me refiero a que tienen que empezar a dar a conocer su trabajo no solo a quien vive a dos bloques de su sastrería, sino al mundo entero. Y para ello deben contar con profesionales que se encarguen de ello. ¿Alguien de verdad piensa que la repercusión mundial que han tenido sastrerías como Rubinacci o Cifonelli ha sido solo por el estilo y calidad de sus prendas?. ¡No!. Ha sido porque durante años su trabajo ha aparecido en los medios internacionales del sector con mayor repercusión y porque han trabajado las redes sociales, con los blogs como cabecera, con gran ahínco y profesionalidad. Han sido sastres tanto dentro como fuera de su sastrería. Seguramente si a Mariano Rubinacci le hubieran dicho hace de quince años que en un día normal iba a atender a cinco diferentes nacionalidades no se lo hubiera creído.  Pues señores, eso no lo ha hecho su tijera sino internet. 
    Los que nos dedicamos a vender sabemos que lo principal para que una venta se produzca es contar con un buen producto. Con él en las manos la venta se simplifica y el proceso resulta más fácil. La sastrería española tiene producto, y un gran producto. Gustará más o menos su estilo pero producto hay, y ahora solo toca saberlo vender. Aprendamos de los sastres italianos. Todavía hoy se escucha con frecuencia el típico “es un traje italiano” o lo de “la sastrería napolitana”. Dejémonos de personalismos y empecemos también a hablar bien de nuestros compañeros; aunque solo sea por egoísmo propio. Los sastres napolitanos seguro que no pueden ver al sastre del portal de al lado. Pero no lo dicen y, es más, cuando un periodista les pregunta sobre sastrería dicen que como la sastrería napolitana no hay ninguna en el mundo. Sin embargo, aquí nuestros sastres hablan de ellos, y solo de ellos y así le va a la sastrería española como grupo. 
    No quiero despedirme sin una vez más pedir que todos recapacitemos sobre la situación actual de la sastrería española y que teniendo todos un mismo objetivo tiene mucho más sentido que rememos desde el mismo bote que no desde dos pequeños separados. Al menos las olas lo tendrían más difícil para derribar la embarcación. 

    El Aristócrata

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  • 12/23/17--22:32: EL ESMOQUIN EN 10 FOTOS
  • Si bien en julio de 2008 escribimos un extenso artículo del esmoquin, hoy vamos a repasar de manera rápida y con diez fotos las 10 claves del mismo:

    A pesar de ser una de las prendas más elegantes, muchos desconocen los secretos y alternativas que brinda este conjunto. Inicialmente creado para fiestas y momentos donde la mujer no estaba presente, hoy sigue presente y de plena actualización. Estudiemos todas las opciones que ofrece y hagamos que nuestro esmoquin se diferencie de los alquilados y de los muchos aburridos que veremos estas fiestas.

    1.¿Chaqueta cruzada o de hilera sencilla? En contra de lo que ocurre con el traje estándar, en el esmoquin la chaqueta de hilera sencilla se considera más formal. Esto es así porque debe acompañarse de una tercera pieza: un fajín o chaleco. Se puede vestir abierta o cerrada y llevará solo un botón que estará forrado con la misma seda y color que el de las solapas. Únicamente el color negro o el conocido como azul media noche deberían entrar dentro de nuestra elección. 
    2.¿Fajín o chaleco? En sus comienzos solo el chaleco era admitido y todavía hoy este se debería preferir por su seriedad. La entrada del fajín fue progresiva ganando protagonismo en las fiestas más informales y cuando bajo climas tropicales se vestía el esmoquin de chaqueta blanca. Era con esta cuando incluso en el fajín se introducía una nota de color. Solo se debería optar por aquellos chalecos de hilera sencilla, bajos de altura, siempre del mismo color que el resto del esmoquin y, a ser posible, con sus cantos rematados a seda y a mano.
    3.¿Solapas terminadas en punta o redondeadas? Hasta que el Duque de Windsor no puso las solapas redondeadas de moda todas terminaban en punta. El hecho de que su hermano mayor el frac las llevara siempre rematadas en punta condicionó al esmoquin. Hoy se alternan ambas terminaciones se trate de chaqueta cruzada o sencilla. No obstante, la informalidad de las chaquetas blancas agradecen las solapas menos serias redondeadas. En ambos casos las solapas estarán rematadas en seda. En lo que no caben opciones es en lo referente a las aberturas. Ni en la cruzada ni en la de hilera sencilla tienen lugar. Recordemos que las aberturas buscan principalmente ganar comodidad al sentarse y el esmoquin se creó para vestirse en fiestas donde la mayoría del tiempo se pasaba de pie.
    4.¿La corbata de lazo negra o de color? ¿De seda o lana? ¿Simétrica o anárquica? A pesar de las nuevas tendencias, la corbata de lazo no debería de ser de color diferente al negro. Si bien con algunos conjuntos la corbata de lazo podría ser de lana, con el esmoquin debe ser de seda y siempre mejor si nos la anudamos manualmente, algo que consigue que sus dos extremos no sean exactamente iguales. Su seda debería ser la misma que la de las solapas de la chaqueta. Siempre mejor si es de una sola pieza y a medida de nuestro cuello.
    5.¿Zapatos Oxford u opera pumps?. Ambas opciones son válidas aunque las opera pumps son más especiales. Asegurémonos de que su lazo esté confeccionado con la misma seda que la corbata de lazo y que la seda de las costuras laterales del pantalón. Las opera pumps de terciopelo son válidas aunque mejor vestirlas en ambientes relajados. De preferir el modelo Oxford el Balmoral quedará muy especial en su terminación charol y con los lazo de seda. El pantalón debería tocar el zapato siendo su boca algo ancha. 
    6.¿Cuello estándar o diplomático?. Sea solo por lo poco que se ve el cuello diplomático, este resulta mucho más personal. Intentemos que la corbata de lazo quede encuadrada entre los picos del cuello no sobresaliendo de ninguno de ellos. Recordemos que el delantero de la camisa del esmoquin es del tipo marcella o piqué y el puño doble resulta obligatorio.
    7.¿Botonadura joya o de madre perla?. Si podemos permitírnoslo no lo dudemos: hagámonos con una botonadura con alguna piedra preciosa de color. Solo aquí permite el esmoquin incorporar una nota de color. Las botonaduras de ónice son una opción mucho más asequible y de elegir el mismo material y color en pechera y gemelos el resultado puede ser muy elegante. 
    8.¿Calcetines de hilo o de seda?. Aunque los de hilo pueden sacarnos de un apuro, son los de seda los más acertados. Intentemos que sean 100% de seda sin mezcla. Obligatorio que lleguen hasta la rodilla, algo que evitará tener que colocárnoslos a lo largo de la velada. 
    9.¿Qué complementos son los más acertados?. Un pañuelo de bolsillo blanco, de lino o de seda, ribeteado a mano añade siempre un toque especial. La historia del esmoquin desaconseja llevar reloj. Pero si aún así necesitamos saber la hora siempre mejor escoger uno de pulsera que de muñeca. Los más clásicos seguro que agradecen en las noches más frías un sombrero Homburg, un largo abrigo Chesterfield cruzado, unos guantes de piel grises y una bufanda blanca. 
    10.¿ La chaqueta de fumar de terciopelo un buen sustituto?. Aún existiendo chaquetas de fumar de gran belleza, el conjunto resultante es más informal no siendo apropiado en celebraciones serias o protocolarias. No obstante, estas chaquetas abren un abanico de lo más interesante en la vestimenta más dandi. 
    El esmoquin es una prenda que ni pasa de moda ni ha sufrido modificaciones importes. Por ello, no dudemos en acudir al sastre y darnos un capricho estas Navidades. Permanecerá mucho tiempo en nuestro armario y pronto se nos olvidará el precio pagado por él. 

    Solo me queda felicitaros a todos las Navidades y esperando que hayáis tenido un gran 2017 desearos lo mejor para el 2018. Un abrazo muy cordial.

    PD Quienes quieran profundizar más en esta prenda encontrarán en la columna de la derecha un video explicativo.

    El Aristócrata

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    José Alonso Romero es un sastre algo particular. No es un sastre mediático, incluso puede que muchos no hayan escuchado antes su nombre y, sin embargo, es un uno de los nombres más mencionados cuando se pregunta a los profesionales por las agujas de referencia de este país. Y lo vemos a través de una de sus últimas creaciones.

    José Alonso no tiene ni redes sociales, ni hace actividad alguna de marketing – después darle a la aguja casi sesenta años su primera aparición pública en la red fue hace menos de tres años en esta página -, ni tampoco busca salir en blogs o revistas especializadas. De hecho, cuando alguien pregunta por los grandes de la aguja de este país son pocos los que nombran, sencillamente porque no saben de su existencia. Sin embargo, José Alonso es de las agujas más mencionadas por compañeros y profesionales del sector. Y que un sastre español nombre a otro como referente, además español, es tan difícil de producirse como el famoso acontecimiento histórico planetario del que habló en su día la irrepetible Leire Pajin.
    José Alonso de 65 años y natural de Linares, orgulloso de su tierra como refleja el pin que siempre lleva en su chaqueta, es el sastre tapado de la profesión. Amante del flamenco, con solo ocho años se despierta en él el interés por esta profesión cuando su madre para entretenerle le lleva a la sastrería donde trabajaba como pantalonera una vecina suya. Como leerían los lectores más fieles hace casi tres años cuando escribíamos sobre él, José pasó tres años divirtiéndose entre hilos en el taller donde su madre trabajaba, años que le bastaron para cuando con doce su padre traslada a la familia a Madrid empezar a trabajar de la mano de su tío en el taller Divos de la calle Canillas, taller cuyos socios eran Jaime Gallo y Julián Muñoz hermano de Pedro Muñoz. 
    A los catorce años se incorpora a la casa de Manuel Dositeo López, taller que trabajaba casi en exclusiva para tres de las sastrerías más famosas de España: Collado (Antonio), los Mogrovejo y Retana. Con dieciocho años se incorpora a la famosa sastrería del “no se admiten clientes nuevos”. Con los hermanos Mogrovejo comparte tres años antes de unirse a Jaime Gallo, cuya sastrería todavía mantenía el nombre de su tío Hilario Casado. Allí además de compartir espacio de trabajo con otros tres grandes nombres de la sastrería patria: Alberto Reventún, Manuel Calvo de Mora y Antonio Díaz, atiende, prueba, cose y diseña.   
    Tres años después, Julián Muñoz le habla de la tienda-sastrería que va a abrir su hermano Pedro en la Calle Serrano con Ortega Gasset y se une a sus filas como responsable de la sección de sastrería. Tras seis años vuelve con Jaime Gallo pero a la tienda de Best de donde da el salto a Bretón permaneciendo allí diez años. Solo después abre su sastrería JAR (José Alonso Romero). Aquí pasa veinte años, hasta 2010, momento en el que expira el contrato de alquiler del local y un joven Daniel Schleissner le propone unir juventud y experiencia. Todavía hoy es este el lugar de donde salen los escasos trajes que decide hacer al año.  
    Siempre he animado a quien me ha preguntado a “ordenar” al sastre a hacer el traje que más le guste a él y no el que el sastre se sienta más cómodo cosiendo. Normalmente, esto no es inconveniente para un sastre experimentado y de mente abierta. Somos nosotros quienes vestiremos ese traje y no él por lo que es muy importante que seamos nosotros los que estemos cómodos a gusto con él. 
    Sin embargo, hay casas como, por ejemplo, Huntsman o Cifonelli cuyos trajes son fácilmente reconocibles y quitarles su sello distintivo pidiendo una línea diferente les restaría parte de su encanto. En Hunstman podríamos pedir una chaqueta con dos botones y sin hombreras pero ya no sería una Hunstman. Igualmente, podríamos pedir a Lorenzo una chaqueta con costuras cargadas y con largos faldones pero tampoco ya sería una Cifonelli.
    Por ello, y conociendo que el estilo de José Alonso es algo particular, o cuanto menos diferente a lo que hoy se estila, le pedí que me hiciera su traje, el traje que él se haría en 2018 para él mismo y no para mí. Aunque todavía es difícil hacerse una idea del resultado final de este dos piezas ya se puede observar por sus líneas que es de una hechura generosa; comparándolo por supuesto con lo que hoy se observa en la calle. 
    José busca en sus prendas hacerse eco de las tendencias consolidadas, pero siempre con el objetivo de conseguir en el cliente una silueta proporcionada, con una chaqueta tan cómoda como para no tener ni la mínima tentación de quitársela ni cuando se esté conduciendo. Conseguir un cliente esbelto es otra de sus máximas. Le gustan las mangas voluptuosas, con encuentros anchos y con recorrido. De hecho, se aprecia mucho la influencia de Collado en la vestibilidad de las prendas de José. No son tanto prendas de foto sino prendas para vestirse, de gran comodidad y de líneas nada forzadas. 
    La confección de este dos piezas no busca complicaciones ni detalles que hemos podido ver en otros trajes aquí analizados. Se centra en lo básico o, mejor dicho, en lo principal. No es un deportivo de última generación con su ABS, GPS, climatizador en los asientos, electrónica controlando cada metro, avisadores y controles de todo tipo etc. Es un deportivo de los años sesenta donde se priman las sensaciones más puras al volante. En definitiva, es la esencia de la sastrería.
    Y esto se observa claramente en este conjunto. Si la chaqueta cuenta con pocas o ninguna floritura en costuras o bolsillos, el pantalón también adolece de ellas. Un bolsillo estándar trasero, una cintura sencilla y una cremallera en la portañuela es todo lo que necesita para poderse vestir.  Tendremos que esperar a la prueba de cantos para poder contaros sensaciones de vestimenta, altura sisas, hechura final y detalles que ahora son difíciles de apreciar. 
    El tejido es de Holland & Sherry, y tanto chaqueta como pantalón son de trama abierta. El tacto de estos compuestos es francamente agradable, aunque obviamente no admiten el uso continuado que sí admiten otras telas. Si bien la construcción de la chaqueta es bastante ligera tampoco puede pasar desapercibido el aspecto invernal de su tejido por lo que su vestimenta se reduce a los meses de más frío. El dibujo no es demasiado llamativo y ambas prendas pueden vestirse perfectamente por separado pudiendo dar lugar a un gran número de combinaciones con otras chaquetas o pantalones; una de las ventajas claras de los dos piezas pues dos trajes de dos pizas pueden ser cuatro conjuntos. 
    De la prueba poco nuevo que nombrar o quizás yo que recordar. José es una persona que ha amado y vivido enormemente su profesión y son tantas las historias y anécdotas que te cuenta de sastres ausentes y de momentos pasados que apenas prestas atención a las correcciones que te va haciendo. 
    Deseando poderos contar cuanto antes la evolución de este conjunto os deseo a todos un feliz 2018 y que sigámonos encontrando un año más en esta u otras páginas. 

    PD Las últimas dos fotos son de un abrigo que hizo José Alonso hace cincuenta años y que es considerado toda una pieza de coleccionista.

    El Aristócrata